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Arte y Cultura - May 20, 2011

“Adopte una obra de arte”, reseña 10 años de restauración a las que se sometieron retablos, edificios, pinturas, murales y esculturas

datos históricos y artísticos, así como el recuento de las intervenciones a las que se sometieron retablos, edificios, pinturas, murales y esculturas, entre otros objetos de valor patrimonial.

El libro fue editado por el Consejo Nacional Adopte una Obra de Arte, con la colaboración del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural.

La publicación se presentó en el Museo Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec”, con los comentarios de Alfonso de Maria y Campos, director general del INAH; Raúl Delgado Lamas, director de Sitios y Monumentos del Conaculta, y los arquitectos Luis Ortiz Macedo y Juan Urquiaga Blanco.

Al hacer la exposición del contenido del libro, Ortiz Macedo, condecorado con la Legión de Honor por el Gobierno francés, destacó el éxito de la labor de Adopte una Obra de Arte AC, en colaboración con el Gobierno Federal y la sociedad para la recuperación del patrimonio cultural de México.

“Esta publicación es el mejor testimonio de los frutos hasta ahora obtenidos a través de diversos proyectos de restauración emprendidos a lo largo y ancho del país, con el propósito de conservar esculturas, pinturas, muebles, murales y una gran cantidad de monumentos arquitectónicos, parte fundamental de la historia de la nación”, externó el arquitecto al dar lectura al texto de presentación de Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta, contenido en la publicación.

Se trata, dijo, del segundo volumen que se edita sobre las obras que han sido restauradas a través de 71 proyectos, realizados entre 2000 y 2010, en 54 localidades de 17 entidades del país.

Ortiz también destacó las líneas de Alfonso de Maria y Campos, titular del INAH, en las que anota que uno de los retos más importantes que tienen las instituciones y ciudadanos convencidos de la importancia central del patrimonio, es lograr que esa convicción se arraigue en toda la sociedad, que sea una conciencia compartida, y con hechos es como esta asociación civil ha demostrado que el público es mucho más que espectador de la belleza patrimonial.

Adopte una Obra de arte surgió en 1989, en el Museo Nacional del Virreinato, de acuerdo con el texto de María Luisa Barrera, coordinadora del libro, quien asegura que es deseo de la asociación continuar con mayor ímpetu en la recuperación de bienes patrimoniales de excepcional valor.

En su oportunidad, Alfonso de Maria y Campos, director general del INAH recordó que hace 10 años, por iniciativa de Beatriz Sánchez Navarro se editó un primer volumen de Adopte una Obra de Arte. Patrimonio Recuperado, en el que se publicaron los resultados de esa primera década de trabajo.

Con este segundo volumen, ­dijo, se tiene un testimonio importante de lo que la asociación Adopte una Obra de Arte ha realizado durante 20 años, “lo que ya representa una parte significativa del trabajo de recuperación del patrimonio de México”.

Las páginas del libro dan cuenta de importantes proyectos de intervención realizados en los estados de México, Baja California Sur, Coahuila, DF, Durango, Guanajuato, Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Veracruz, Guerrero, Michoacán, Morelos, Puebla, Sonora y Yucatán.

Entre el patrimonio intervenido destacan el Altar del Perdón y las capillas de San Felipe de Jesús, San Isidro Labrador y San José, de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México; el Santuario de Jesús de Nazaret en Atotonilco, Guanajuato, declarado Patrimonio Mundial en 2008; el Fuerte de San Diego, en Acapulco, Guerrero, y los ex conventos de Santa María Magdalena, en Cuitzeo, y de San Francisco, en Tzintzuntzan, ambos en Michoacán.

Otras de las restauraciones son las hechas en la Capilla de la Tercera Orden de la Catedral en Cuernavaca, Morelos; la Catedral y el Templo de Santa Rosa de Lima, en Puebla; el Templo Misional de la Purísima Concepción, en Caborca, y el edificio de la Antigua Cárcel de Hermosillo, ambos en Sonora; así como el vitral del Teatro Peón Contreras, en Mérida, y el Templo de la Virgen de la Candelaria, en Valladolid, Yucatán.

En el texto de presentación, De Maria y Campos también señala que en el INAH existe la certidumbre de que el futuro de nuestra memoria histórica estará planamente asegurado, siempre y cuando los distintos niveles de gobierno abran un espacio institucional para que la sociedad organizada intervenga y se corresponsabilice en las tareas patrimoniales.

“Es a partir de esta perspectiva por la que podemos entender la importancia central que posee Adopte una Obra de Arte, asociación civil que para el INAH es una compañera imprescindible en el cumplimiento de buena parte de sus tareas, a través de un trabajo profesional y respetuoso que es ejemplo para todos los mexicanos”.

Finalmente, en su oportunidad el arquitecto Juan Urquiaga Blanco, asesor del INAH en restauración de bienes inmuebles, destacó durante su intervención que en el libro se ven los esfuerzos de los consejos regionales de Adopte una Obra de Arte, que han logrado rescatar obras que de no intervenirse hubieran desaparecido con el paso del tiempo.

Siempre, concluyó, son insuficientes los recursos de las instituciones oficiales ante la inmensa tarea de la que son responsables, por lo que es necesaria la intervención de asociaciones voluntarias en la obtención de fondos que pueda aportar la sociedad civil.    

Fuente:  (INAH)

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