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Por la Espiral - April 1, 2011

Controle su celular

esclavas de su teléfono celular.
Amigo lector,  ¿podría imaginar su vida sin su celular? Le parecerá imposible y es como si siempre hubiera existido, no obstante, en la década de los ochenta era rarísimo y formaba parte de un sector muy exclusivo.
A partir de los noventa fue dándose paulatinamente una masificación del celular. Por ejemplo, en México, en 1990 había 64 mil usuarios de telefonía móvil, ni forma de compararlo con 91 millones 362 mil suscripciones de usuarios de celulares en la base de datos de la Cofetel en diciembre pasado.
Así es que en los albores del siglo XXI, el celular es una herramienta súper útil, un artilugio imprescindible.
Además al ritmo del cambio tecnológico,  cada año surgen novedades, la idea es concentrarlo todo en uno con la televisión en el móvil; cine por celular; libros online; banca online por celular; visualización pantalla a pantalla; mayor  almacenamiento de imágenes y  datos.
El móvil va camino de resumir nuestra vida, figurar como un codificador que recoja lo más relevante del usuario, a caso una especie de caja de seguridad con mensajes, fotos, información, videos, imágenes, música, datos bancarios, médicos,  claves. Algún día pagaremos la cuenta del supermercado con el celular.
A COLACIÓN
En México, de acuerdo con la Cofetel, a diciembre pasado había 91 millones 362 mil suscriptores de teléfonos celulares. De éstos, 78 millones 781 mil administran su línea mediante un sistema de prepago y el resto mantienen un contrato con alguna empresa proveedora del servicio.
Para millones de mexicanos el sistema de prepago les ha permitido adquirir un teléfono y contratar una línea que mes con mes pagan conforme a su disponibilidad de dinero.
Ha sido bueno aunque la calidad en el servicio tanto en prepago como pospago demerita,  no son pocos los usuarios con problemas para comunicarse, recibir mensajes, realizar llamadas y tampoco tenemos un costo por minuto bajo ni competitivo. Simplemente observe lo rápido que gasta su saldo.
Los usuarios entrampados ante una escasa oferta en la disponibilidad de empresa proveedoras y eficientes del servicio debemos tomar en cuenta una serie de recomendaciones para optimizar el uso del teléfono celular sin caer en una dependencia malsana que al final del mes termine desquiciando nuestro bolsillo. A continuación algunos consejos.
1) Primeramente, sume cuántas horas al día habla por el móvil. A estas alturas podemos estructurar una nueva especie de “adictos al celular”. Le pregunto, ¿es usted un adicto al celular?.
2) Segundo, medite ¿con qué personas utiliza el celular? Si usted tiene un sistema de prepago y el 80% de las llamadas que realiza, digamos un promedio de 10 al día, las dedica a familiares, amigos, el novio o novia, entonces usted mal utiliza su teléfono y termina pagando al mes más de mil pesos en recargar el teléfono con tarjetas de 100 o 200 pesos que le rinden el 70% de lo que usted paga.
3) Tercero, si el 80% de sus llamadas son relacionadas con su trabajo o actividad profesional y usted se encuentra en sistema prepago, quizá le convenga cambiar a un sistema de pospago con un plan tarifario con distintos servicios para adquirir teléfonos celulares de nueva vanguardia. Algunos planes incluyen determinados minutos tiempo aire libre, mensajes gratuitos, etc. En cambio, en prepago el minuto es más caro y la tarjeta bloquea en automático determinada cantidad obligando al usuario a comprar otra tarjeta, por no decir de las desventajas de perder el saldo a favor si caduca en el tiempo.
4) Cuarto, una disyuntiva en el uso del teléfono celular es el prepago versus  pospago, mi respuesta es que ello depende de la recurrencia en el uso del celular. Por ejemplo, para un estudiante que tiene un móvil para estar en contacto con su familia, reportarse a casa, pedir permisos, hacer comentarios cortos o bien avisar de retrasos, en su caso, un móvil de prepago está bien, sobre todo porque la finalidad es estar localizable para su familia. Pero, si estamos hablando de un profesional que requiere del celular para desarrollar buena parte de su actividad y recibe y hace llamadas relacionadas con su negocio, entonces le conviene un plan pospago.
5) En todo caso lo peor que puede suceder, sea en prepago o pospago, es depender del celular; hacer llamadas inútiles casi siempre a amigos, personas queridas y familiares para platicar chismes, pasar recetas, platicar la última aventura, discutir e incluso hablar con la muchacha del aseo para darle tal o cual regaño o indicación. Al fin de mes, la mayoría de los usuarios lamentan todo lo que gastaron en adquirir una tarjeta tras otra para recargar el móvil o pagar el estado de cuenta.
6) Sexto,  recuerde que el celular está aquí para ayudarnos, no invadirnos. Con el móvil la gente está al ciento por ciento localizable, parece que no hay pretexto para no reportarse. De hecho, se ha perdido la intimidad las 24 horas del día. Por tanto, le invito a mejorar el uso de su teléfono, no soltar tan fácilmente el número; apagar el teléfono celular si está en una reunión de trabajo o una cena familiar. La intimidad es primordial.
7) Séptimo, aprenda a respetar su tiempo y el de los demás. Lo más personal es el número del celular, no llame a deshoras, ni mucho menos en días de descanso. Lo ideal es que el teléfono sirva para una emergencia, una llamada de reporte, dar avisos, poder acceder a la cuenta de Internet en caso de estar fuera de la oficina por asuntos de viaje. Toda esta filosofía original se olvidó y la gente vive pegada al celular llamando, enviando mensajes, fotos, jugando juegos, chateando, escuchando música, desarrollando todo el ocio posible aunque atente contra su propio bolsillo. Por favor tome el control.
P.D. Le invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.

POR LA ESPIRAL

*Claudia Luna Palencia

-Controle su celular

-Más usuarios prepago

-¿Es usted un adicto?

Sin duda la telefonía móvil es producto de un parteaguas tecnológico capaz de revolucionar los esquemas más tradicionales de comunicación y acceso a la información, alterando nuestra cotidianeidad con la finalidad de hacerla más fácil. Sin embargo, millones de personas son esclavas de su teléfono celular.

Amigo lector, ¿podría imaginar su vida sin su celular? Le parecerá imposible y es como si siempre hubiera existido, no obstante, en la década de los ochenta era rarísimo y formaba parte de un sector muy exclusivo.

A partir de los noventa fue dándose paulatinamente una masificación del celular. Por ejemplo, en México, en 1990 había 64 mil usuarios de telefonía móvil, ni forma de compararlo con 91 millones 362 mil suscripciones de usuarios de celulares en la base de datos de la Cofetel en diciembre pasado.

Así es que en los albores del siglo XXI, el celular es una herramienta súper útil, un artilugio imprescindible.

Además al ritmo del cambio tecnológico, cada año surgen novedades, la idea es concentrarlo todo en uno con la televisión en el móvil; cine por celular; libros online; banca online por celular; visualización pantalla a pantalla; mayor almacenamiento de imágenes y datos.

El móvil va camino de resumir nuestra vida, figurar como un codificador que recoja lo más relevante del usuario, a caso una especie de caja de seguridad con mensajes, fotos, información, videos, imágenes, música, datos bancarios, médicos, claves. Algún día pagaremos la cuenta del supermercado con el celular.

A COLACIÓN

En México, de acuerdo con la Cofetel, a diciembre pasado había 91 millones 362 mil suscriptores de teléfonos celulares. De éstos, 78 millones 781 mil administran su línea mediante un sistema de prepago y el resto mantienen un contrato con alguna empresa proveedora del servicio.

Para millones de mexicanos el sistema de prepago les ha permitido adquirir un teléfono y contratar una línea que mes con mes pagan conforme a su disponibilidad de dinero.

Ha sido bueno aunque la calidad en el servicio tanto en prepago como pospago demerita, no son pocos los usuarios con problemas para comunicarse, recibir mensajes, realizar llamadas y tampoco tenemos un costo por minuto bajo ni competitivo. Simplemente observe lo rápido que gasta su saldo.

Los usuarios entrampados ante una escasa oferta en la disponibilidad de empresa proveedoras y eficientes del servicio debemos tomar en cuenta una serie de recomendaciones para optimizar el uso del teléfono celular sin caer en una dependencia malsana que al final del mes termine desquiciando nuestro bolsillo. A continuación algunos consejos.

1) Primeramente, sume cuántas horas al día habla por el móvil. A estas alturas podemos estructurar una nueva especie de “adictos al celular”. Le pregunto, ¿es usted un adicto al celular?.

2) Segundo, medite ¿con qué personas utiliza el celular? Si usted tiene un sistema de prepago y el 80% de las llamadas que realiza, digamos un promedio de 10 al día, las dedica a familiares, amigos, el novio o novia, entonces usted mal utiliza su teléfono y termina pagando al mes más de mil pesos en recargar el teléfono con tarjetas de 100 o 200 pesos que le rinden el 70% de lo que usted paga.

3) Tercero, si el 80% de sus llamadas son relacionadas con su trabajo o actividad profesional y usted se encuentra en sistema prepago, quizá le convenga cambiar a un sistema de pospago con un plan tarifario con distintos servicios para adquirir teléfonos celulares de nueva vanguardia. Algunos planes incluyen determinados minutos tiempo aire libre, mensajes gratuitos, etc. En cambio, en prepago el minuto es más caro y la tarjeta bloquea en automático determinada cantidad obligando al usuario a comprar otra tarjeta, por no decir de las desventajas de perder el saldo a favor si caduca en el tiempo.

4) Cuarto, una disyuntiva en el uso del teléfono celular es el prepago versus pospago, mi respuesta es que ello depende de la recurrencia en el uso del celular. Por ejemplo, para un estudiante que tiene un móvil para estar en contacto con su familia, reportarse a casa, pedir permisos, hacer comentarios cortos o bien avisar de retrasos, en su caso, un móvil de prepago está bien, sobre todo porque la finalidad es estar localizable para su familia. Pero, si estamos hablando de un profesional que requiere del celular para desarrollar buena parte de su actividad y recibe y hace llamadas relacionadas con su negocio, entonces le conviene un plan pospago.

5) En todo caso lo peor que puede suceder, sea en prepago o pospago, es depender del celular; hacer llamadas inútiles casi siempre a amigos, personas queridas y familiares para platicar chismes, pasar recetas, platicar la última aventura, discutir e incluso hablar con la muchacha del aseo para darle tal o cual regaño o indicación. Al fin de mes, la mayoría de los usuarios lamentan todo lo que gastaron en adquirir una tarjeta tras otra para recargar el móvil o pagar el estado de cuenta.

6) Sexto, recuerde que el celular está aquí para ayudarnos, no invadirnos. Con el móvil la gente está al ciento por ciento localizable, parece que no hay pretexto para no reportarse. De hecho, se ha perdido la intimidad las 24 horas del día. Por tanto, le invito a mejorar el uso de su teléfono, no soltar tan fácilmente el número; apagar el teléfono celular si está en una reunión de trabajo o una cena familiar. La intimidad es primordial.

7) Séptimo, aprenda a respetar su tiempo y el de los demás. Lo más personal es el número del celular, no llame a deshoras, ni mucho menos en días de descanso. Lo ideal es que el teléfono sirva para una emergencia, una llamada de reporte, dar avisos, poder acceder a la cuenta de Internet en caso de estar fuera de la oficina por asuntos de viaje. Toda esta filosofía original se olvidó y la gente vive pegada al celular llamando, enviando mensajes, fotos, jugando juegos, chateando, escuchando música, desarrollando todo el ocio posible aunque atente contra su propio bolsillo. Por favor tome el control.

P.D. Le invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.

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