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Inolvidables - March 25, 2011

Recordando a Emma Godoy, mujer inteligente, ensayista y filósofa de los años 50’s en la XEW

religiosa que se situaba fuera del mundo laico, de los liberales y librepensadores. Su  pensamiento acerca del catolicismo era muy acendrado y trabajó a varios autores mexicanos, por ejemplo estuvo muy cerca de los Méndez Plancarte, estudió a Sor Juana Inés de la Cruz y conocía con profundidad la literatura colonial”.

Para Azuela, quien pertenece a la Academia Mexicana de la Lengua, Emma Godoy conocía muy bien la obra de Sor Juana Inés de la Cruz y considera que por ello su obra poética refleja las ideas de Sor Juana y al mismo tiempo las de Rosario Castellanos.

Considera que todavía hay una cauda de seguidores de Godoy  porque se han seguido editando sus libros, “y porque además la recuerdan  cuando hablaba en la XEW, aunque no todos coincidían con sus ideas, eran pronunciadas con seguridad y energía que quizá influyó en mucha gente. Me da gusto que el Conaculta la recuerde en este aniversario”.

Emma Godoy fue una magnífica poeta aunque ella lo negaba. Cuando se refería a su tarea como filósofa, comentaba que “una mujer en la filosofía era como una cabra en una cristalería”. Emma fue mucho mejor poeta que ensayista y filósofa. Es la expresión de la también poeta Dolores Castro, quien recordó a Emma Godoy, maestra, autora de varios libros y fundadora en 1973 de la Asociación Dignificación de la Mujer, que con los años se convirtió en el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam). Conaculta le rinde homenaje en el 93 aniversario de su natalicio, que se cumple este 25 de marzo.

Dolores Castro habló también de la importante labor que la escritora realizó en la Escuela Normal de Maestros de la Secretaría de Educación Pública, así como de su tarea como conductora de programas radiofónicos en la XEW: Charlas diarias y Nuestro Hogar, aunque no compartió algunos criterios con ella, Dolores Castro reconoció: “la admiré como maestra y como poeta, no tanto como ensayista, tarea que en cambio, ha sido elogiada por otros estudiosos”.

Emma Godoy quien nació el 25 de marzo de 1918 en Guanajuato y falleció el 20 de julio de 1989, “hizo una muy buena labor en favor de las personas de la tercera edad. Decía que cuando llegaba a la ancianidad se alcanzaba la edad perfecta, idea de la que por supuesto, yo no estaba de acuerdo y menos ahora que la estoy viviendo”, comenta Dolores Castro.

Cuando Dolores Castro piensa en la autora de Sombras de magia, lo primero que recuerda es su poesía. “Fue  una de las más entrañables facetas de su vida.  Conoció a Gabriela Mistral, pero no hubo una gran simpatía entre ambas pese a que Gabriela reconoció en ella a una buena poeta”.

Óscar Wong,  también poeta, lamenta que “Emma Godoy, como muchos talentos de México, ha sido soslayada porque desafortunadamente en México no tenemos memoria histórica y la gente tampoco lee. Emma Godoy aparte de una poeta excelente fue una ensayista cuyo ojo sensible penetró en la obra cumbre de José Gorostiza pues analizó con gran inteligencia su poema Muerte sin fin. Muchos eluden  la figura de la mujer en las letras, por eso la presencia de Emma Godoy, su talento y sensibilidad, se vuelven más luminosos”.

Óscar Wong recomendó volver a leer a Emma Godoy, “no solamente sus conceptos morales, sino las ideas entrañables de una mujer de los años cincuenta cuya obra estuvo presente entre muchos autores. Son pocas las mujeres que han trascendido por lo cual vale la pena rescatar su vida y su obra”. Recordó que en alguna ocasión la vio de lejos pero no se atrevió a abordarla y que la escuchaba en el programa de radio que tenía y en el que hablaba mucho acerca de la tercera edad.

“En estos tiempos no creo que el público la lea, aunque sí algunos estudiosos de la UNAM como Rubén Bonifaz Nuño, Jaime Labastida o Ernesto de la Peña, continúan estudiando la obra de la gente de los años cincuenta. Si hay que calificarla, Emma Godoy alcanzó la estatura de otra ensayista y pensadora: Margarita Michelena”.

Emma Godoy Lobato cuyos restos reposan en la Rotonda de las Personas Ilustres en el Panteón de Dolores, estudió en el  Instituto de Cultura Femenina y en la Escuela Normal Superior de la Ciudad de México. En la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, obtuvo el doctorado en filosofía y entre otras instituciones trabajó en la Escuela Nacional de Maestros, en la Escuela Normal Superior y en el Claustro de Sor Juana. Colaboró en la revista Cuadernos de Bellas Artes y escribió biografías, cuentos, novelas, poesía, crítica de arte y ensayos filosóficos.

En 1993, se realizó  un homenaje a la maestra Emma Godoy en el que participaron Pilar Cordera, Consuelo Sáizar, Gerardo Canseco y Kena Moreno. Asimismo, Martí Soler fue el responsable editorial de la última obra para el FCE.

El crítico literario Emmanuel Carballo, considera que Emma Godoy  creadora de Que mis palabras te acompañen (1972), fue una mujer inteligente con mucha personalidad “católica, apostólica y romana. Sabía escribir y crear a sus personajes. Pero una situación que no me gusta de sus obras es que desde el principio de cada texto plantea la tesis de lo que va a tratar y lo prueba en las primeras líneas al tiempo que saca sus conclusiones. Un novelista debe sólo mostrar sus ideas para que sea el lector quien saque sus conclusiones, pero ella lo hizo al revés”.

Una de las más recientes reediciones de Emma Gody, es Érase un hombre pentafásico que publicó el FCE en la serie Letras Mexicanas, en cuya introducción la autora escribe: “Y si esta novela fuese leída, irritará sobremanera a los de izquierda y a los de derecha; lastimará a los hombres y a las mujeres, a los muy afectuosos y a los fríos, a los solitarios y a los comunicativos, a los filósofos y a los ignorantes, a la policía y a los delincuentes, a los que desdeñan las formas literarias anticuadas tanto como a los que no soportan las modernas, a los existencialistas y a los no existencialistas, a los psiquiatras y a los pacientes (…) y en revancha, también prevengo a los incrédulos, que se horrorizarán de que en nuestros días se pueda hallar aún tanta fe”.
Fuente: (CONACULTA)

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