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Buenas Noticias - March 3, 2011

CONACULTA ha participado en el rescate de la Catedral Metropolitana, obra máxima de la arquitectura colonial en el Continente Americano

el propósito objeto de preservar y restaurar los múltiples tesoros (artísticos y arquitectónicos) que resguarda. El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) se ha sumado a los trabajos del Plan Maestro de Recuperación de la Catedral Metropolitana, a través de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural.

Esta dirección del Conaculta opera el Programa de Conservación y Restauración, en colaboración con las autoridades eclesiásticas. En los últimos años, ha intervenido en la restauración de 28 templos en el Centro Histórico de la Ciudad de México, incluida la Catedral Metropolitana.

El Conaculta contribuyó al rescate del órgano del Evangelio y la Cripta de los Obispos de la Catedral Metropolitana. El coro de este recinto alberga dos instrumentos monumentales únicos en América y quizás en el mundo, por su valor artístico, musical e histórico: los órganos del Evangelio y de la Epístola. Estos órganos de ornamentación barroca representan el nivel que pudo alcanzar la fábrica de la organería en Nueva España durante la primera mitad del siglo XVIII.

El rescate del órgano del Evangelio, tras haber sido seriamente dañado en el incendio de 1967 y afectado también por la contaminación, humedad y otros factores de deterioro, se llevó a cabo por el reconocimiento especialista Gerhard Grenzing, quien tiene 40 años de experiencia en la restauración de instrumentos de este tipo, y Roberto Ramírez, que realizó la intervención del mueble artístico.

También se sumaron a este proyecto la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH-Conaculta, instancia que también contribuyó con los recursos para la restauración de las esculturas, y la Asociación de Amigos de la Catedral, se encargó de la administración.

Cuando se volvió a escuchar el sonido de las 3 mil 600 flautas del órgano del Evangelio, en 2009, el empresario Alfredo Harp Helú anunció que aportaría recursos para rescatar el órgano de la Epístola, mediante un convenido de colaboración con las autoridades culturales y eclesiásticas.

También, como parte del Plan Maestro de la Catedral, se llevó a cabo un conjunto para diseñar la puerta horizontal de la Cripta de los Arzobispos, que se encuentra bajo el Altar de los Reyes, donde están depositados los restos 39 prelados, desde Fray Juan de Zumárraga hasta los arzobispos fallecidos en nuestra época.

La Comisión de Arte Sacro del Arzobispado de México, la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural del Conaculta, la Coordinación Nacional de Monumentos del Patrimonio Cultural Artístico del INBA, la Comisión Diocesana de Orden y Decoro A.C. y la Representación de la Catedral Metropolitana, convocaron a un concurso para diseñar dicha puerta, resultando ganador el arquitecto Ernesto Gómez Gallardo.

La Puerta, realizada en bronce, ya colocada en la Catedral Metropolitana, fue inaugurada y bendecida el 9 de junio de 2009 en una solemne ceremonia.

Resguarda la historia

La historia de la Catedral Metropolitana es también la historia del México Virreinal y una narración en piedra de sus diferentes estilos arquitectónicos. Construida a lo largo de tres siglos, en esta obra podemos reconocer elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos que entrelazándose de manera armoniosa forman en conjunto una obra de gran riqueza cultural y espacial única en su género.

La Catedral Metropolitana es la sede de la Arquidiócesis Primada de México ubicada frente a la Plaza de la Constitución, en el centro histórico de la Ciudad de México. Las medidas aproximadas de este templo son 59 metros de ancho por 128 de largo y una altura de 60 metros hasta la cúpula. Es también una de las principales obras del arte mexicano, y se considera entre las más sobresalientes de todo el arte hispanoamericano. Construida con cantera gris, cuenta con cinco naves y 16 capillas laterales. Está dedicada a la Asunción de la Virgen María.

Su interior constituye una amplia muestra del arte religioso, todo un tesoro en el que destacan el Altar de los Reyes y el Altar del Perdón. En su coro se encuentran los órganos monumentales, la sillería, la reja metálica de tumbaga y pinturas y retablos de gran importancia. Con el fin de exhibir parte de su acervo artístico en la Mitra Metropolitana se ha instalado el Museo de Arte Sacro.

En la fachada se observan tres relieves en mármol blanco. El central representa la Asunción de la Virgen María. El que se tiene del lado izquierdo muestra la entrega de las llaves del Cielo a San Pedro; el que se tiene a mano derecha, la Barca de la Iglesia. Sobre el reloj se encuentran tres figuras representativas de las virtudes teologales: la Fe, la Esperanza y la Caridad. La Fe sostiene una cruz, la Esperanza un ancla y la Caridad sujeta a dos niños. El reloj y las esculturas se deben al escultor y arquitecto español Manuel Tolsá, así como las balaustradas y florones que coronan todo el conjunto.

Historia centenaria

La primera piedra de la Catedral fue colocada por Hernán Cortes en 1524 en un acto de gran significado simbólico al situarla en el cruce de las calzadas que desde los cuatro puntos cardinales conducían al centro espiritual de la capital azteca, utilizando en su construcción las piedras que habían formado parte del Templo Mayor de la Gran Tenochtitlán hasta antes de su destrucción.

Años después en 1547 se le otorgó a este templo la dignidad de Catedral por parte de la Santa Sede. Tiempo más adelante se realiza la demolición del edificio original y se coloca la piedra fundacional de la actual catedral por parte del Arzobispo Pedro Moya y del Virrey Martín Enríquez. Tras décadas de trabajos en su interior en 1623 se concluye la construcción de la Sacristía, espectacular recinto que alberga diversos tesoros religiosos y  pinturas murales de los dos pintores más sobresalientes de la Nueva España, Juan Correa y Cristóbal de Villalpando. Después de 44 años se concluye todo el interior de la Catedral, inaugurándose el 22 de diciembre de 1667.

El exterior de la catedral no se finalizó hasta 1813 cuando tras siglos de trabajos, es designado el arquitecto Manuel Tolsá para diseñar y concluir las fachadas y campanarios.

Este fascinante templo posee una planta en forma de cruz latina con tres puertas principales hacia el Zócalo capitalino, siendo la del centro una puerta jubilar que sólo es abierta en ocasiones especiales. El recorrido se realiza a través de un deambulatorio que rodea el coro y el área de feligreses, entorno al cual se ordenan perimetralmente 14 capillas con diversas advocaciones así como los altares principales.

Uno de los elementos más destacados del interior es el coro, ricamente ornamentado en estilo barroco, con dos órganos monumentales (del Evangelio y de la Epístola) y mobiliario proveniente de las colonias asiáticas del Imperio Español, destacando la sillería y el facistol, provenientes de Macao y Filipinas respectivamente.

Los altares

Mención especial requieren los altares del Perdón y de los Reyes Altar del Perdón obra de Jerónimo de Balbás (1735), de estilo churrigueresco cubiertos con hoja de oro. El Altar del Perdón, recientemente restaurado, se llama así porque ahí piden perdón los fieles, alberga uno de los más importantes objetos de devoción del templo, el Cristo del Veneno.

El Altar de los Reyes, que se encuentra en el ábside del templo, detrás del Altar Mayor, se puede considerar un monumento dentro de otro monumento. Es la obra cumbre del estilo churrigueresco español o barroco estípite, y se considera la obra maestra de su destacado autor. Mide 25 metros de altura, 13 de ancho y 7 metros de fondo.

En el costado oriente de la Catedral se encuentra el Sagrario Metropolitano, probablemente la fachada churrigueresca mejor ejecutada en Iberoamérica que alberga en contraste un austero interior que sirve como parroquia para distintas celebraciones.

Tras varios años de obras al haber estado en peligro de hundimiento, la Catedral Metropolitana ha recobrado su esplendor original. En especial destaca la reciente restauración del Altar de los Reyes como parte de un convenio entre las autoridades culturales de México y España. En el interior de la Catedral se llevan a cabo servicios religiosos y también conciertos corales y de música sacra. En ciertas fechas es posible visitar los campanarios y las catacumbas del recinto.

Capillas de la Catedral

Las capillas laterales de la Catedral albergan una gran cantidad de obras de arte y cuentan parte de la historia desde la Colonia hasta el México de nuestros días. La Capilla de Nuestra Señora de las Angustias de Granada, que sirve de asiento a la torre, cuenta en su retablo lateral derecho con una pintura del flamenco Martín de Vos que representa a Tobías y el ángel. La Capilla de San Isidro, conocida también como capilla del Santo Cristo Negro, El Señor del Veneno, cuenta con una portada barroca en cantera gris, obra de Lorenzo Rodríguez (de fines de 1767 y principios de 1768).

La Capilla de la Inmaculada Concepción conserva en su altar obras de Simón Pereyns, Baltasar de Echave Orio y José de Ibarra. La Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe tiene tres altares: el central continuó dedicado a la Guadalupana, flanqueada por San Joaquín y Santa Ana; el izquierdo dedicado a San Juan Bautista, con sus padres San Zacarías y Santa Isabel; y el derecho que cambió de advocación en 1809, antes con lienzos de Cristo vinculado al Santísimo Sacramento y después dedicado a los jesuitas San Luis Gonzaga, San Estanislao Kostka y San Juan Francisco Regis.

Por otra parte, la Capilla de Nuestra Señora de La Antigua tiene un retablo principal, neoclásico, obra de Juan de Rojas (1718). La Capilla de San Pedro custodia otros dos retablos. El primero y principal está dedicado a honrar la vida del santo apóstol y fue edificado hacia 1670. La Capilla del Santo Cristo y de las Reliquias custodia las reliquias insignes guardadas en los retablos barrocos. Según algunos historiadores la imagen de Cristo crucificado conocida como el “Santo Cristo de los Conquistadores” (S. XVI O XVII) fue un regalo de Carlos V, otros sostienen que se trata de una obra realizada en estas tierras.

En la Capilla de San Felipe de Jesús se encuentran los restos de Agustín de Iturbide y el corazón de Anastasio Bustamante. En ésta capilla se encuentra una hermosa escultura alusiva al primer santo mexicano: San Felipe de Jesús. La Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, siendo una de  las más antiguas de Catedral, fue dedicada a la Virgen de los Dolores cuando se colocó en el altar central la escultura, obra de Clemente Terrazas.

La Capilla del Señor del Buen Despacho tiene una decoración de estilo neoclásico perteneciente a la primera mitad del siglo XIX. La Capilla de Nuestra Señora de la Soledad protege a los albañiles y obreros que participaron en la construcción de la catedral, tiene pinturas con el tema de la Pasión de Cristo hechas por el pintor Pedro Ramírez. La Capilla de San José, el Señor del cacao, tiene en el centro la imagen de San José con el Niño, rodeado de santos, entre los que destaca Santa Brígida de Suecia. En la actualidad es común que los niños depositen ofrendas en forma de caramelos.

La Capilla de San Cosme y San Damián tiene uno de los retablos catedralicios del siglo XVII en los que se puede afirmar que tiene un acento manierista y como prueba de ellos están las columnas clasicistas estriadas; albergar pinturas de la vida de los santos médicos Cosme y Damián y se deben al pintor Sebastián López Dávalos. La Capilla de los Ángeles, que sirve de basamento a lo torre occidental, fue destruida por un incendio en 1711, por lo que fue inmediatamente sustituida por la actual, finalizada en 1713.

Cuenta con unos fastuosos retablos barrocos con esculturas estofadas y policromadas, obras de Manuel de Nava, que representan a los siete arcángeles. La Capilla de las Ánimas, de ningún mérito artístico, esta capilla sirve hoy día, para los bautizos que se llevan a cabo en la Catedral Primada de México.

Finalmente, la Sacristía es el espacio más antiguo de la Catedral, en su interior se puede admirar enormes cuadros de los pintores novohispanos Cristóbal de Villalpando y Juan Correa, también hay una pintura atribuida al pintor español Bartolomé Esteban Murillo.

La Castigada y otras campanas

La Catedral tiene varias campanas; la más antigua de ellas fue hecha por fundición 5 años después de que se empezó a construir el nivel inferior de la catedral, aproximadamente en 1578. La más grande pesa aproximadamente 6 toneladas. La más reciente fue bendecida por el Papa Juan Pablo II en su última visita a México, y pesa 2 toneladas. Representa a la Virgen María. La campana más pequeña pesa aproximadamente 60 kilogramos.

En 1943 sucedió un accidente en el interior campanario. Un campanero inexperto al intentar mover una de las campanas que tienen que moverse por la parte interior fue golpeado en la cabeza y murió al instante. Como consecuencia la campana fue “castigada” y le fue removido el badajo para que no sonara más. En los años siguientes esta campana se hizo muy famosa y fue apodada como la “castigada” o “la muda” hasta el año 2000, cuando fue perdonada como parte del año del perdón, su badajo le fue instalado nuevamente.

La torre oriente de la Catedral Metropolitana fue restaurada en Octubre del 2007, durante los trabajos de restauración que se realizaron se encontró una cápsula del tiempo que data del 14 de mayo 1791, y que fue colocada cuando se concluyó la construcción del templo, en la que se hallaron 23 monedas conmemorativas, 5 monedas de plata de la época, 11 medallas religiosas, cinco grabados, un dibujo, un relicario, una pieza de cera de Agnus hecha en el Vaticano, cinco cruces de palma e incluso una oración contra los rayos, los temblores, la peste y las muertes repentinas.

En 1967, la Catedral sufrió un devastador incendio que destruyó la parte superior del Retablo de los Reyes, gran parte del Altar del Perdón y 47 sitiales del coro. Se perdieron también valiosos lienzos como el de la Virgen del Perdón de Simón Pereyns, el San Sebastián Mártir atribuido a Zumaya, la lámina de Juan de Herrera con el Divino Rostro, el Apocalipsis de Juan Correa, y la pintura al temple que decoraba la cúpula principal, obra de Rafael Jimeno y Planes. Los órganos también sufrieron graves daños.

En 1983 se efectuó la restauración de la Mitra Metropolitana y se sustituyó de la viguería original por losa reticular de concreto. Posteriormente, en 1987 se realizaron algunas modificaciones para instalar en ella el Museo de Arte Sacro. En los años 60 del siglo XX, se encargó al artista moderno Mathias Goeritz la realización de los vitrales, los cuales después de muchos años de abandono, entraron en un proceso de restauración. Goeritz, educado en la Bauhaus, rescató de España las técnicas vitraleras medievales, y con ayuda de los maestros del vidrio de la desaparecida y célebre Fábrica de vidrio de Carretones, logró una serie de espléndidos vitrales para la Catedral, reproduciendo este esfuerzo en el Templo de San Lorenzo de la Ciudad de México y la Catedral de Cuernavaca.    

Fuente: (CONACULTA)

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