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Música - February 15, 2011

Con música de mariachi y sus canciones más emblemáticas despiden al compositor Manuel Esperón en el Palacio de Bellas Artes

1911, arribaron al Palacio de Bellas Artes en punto de las 14:53 horas, seguido por familiares, amigos y admiradores quienes le bridaron un largo aplauso al tiempo que fue conducido por el vestíbulo y la escalinata del recinto.

Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta, inició con una cita de Carlos Monsiváis: “Amorcito corazón es siempre entrar de nuevo a la magia del bolero y a las miradas de amor esperanzadas”. Agregó que el amor arrebatado y el doloroso despecho, la valentía, la desesperación, el orgullo por la tierra y la celebración de lo mexicano todo cabe en el espacio de una canción cuando el compositor es un cantador tan inagotable como lo fue Manuel Esperón.

“Sus canciones parecen escritas desde siempre y para todos, cuando nos desborda la emoción y nos faltan las palabras siempre están Amorcito corazón y Flor de Azalea, Serenata tapatía y Yo soy mexicano, para darle voz a nuestros sentimientos, para reconocernos, para expresarnos”, refirió Consuelo Sáizar.

La titular del Conaculta señaló que la vida de Manuel Esperón estuvo siempre ligada al cine. Fue compositor, sonidista, director musical y arreglista sin par y a su talento se deben páginas brillantes del cancionero popular mexicano, con composiciones interpretadas entre muchos otros por Pedro Infante y Jorge Negrete.  

“Despedimos a  don Manuel Esperón con emoción y agradecimiento por su gran legado, un repertorio que seguirá sonando en todos los rincones de México”.

En el recinto, frente a una gran foto del compositor, diversas agrupaciones de músicos populares, entre las que se encontraban el Mariachi Monumental, de Garibaldi y el Mariachi Juvenil, de Gustavo Chávez,  se unieron a una sola voz para interpretar algunas de las piezas más emblemáticas del autor de Esos altos de Jalisco.

En la primera guardia de honor, acompañaron a la esposa de Manuel Esperón, Beatriz García, los familiares, Consuelo Sáizar, el subdirector del Instituto Nacional de Bellas Artes, Sergio Ramírez Cárdenas y el cantautor Armando Manzanero, presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de México.

Beatriz García recordó que la niñez de su esposo transcurrió en la calle de Violeta, en la colonia Guerrero y desde muy joven mostró sus aptitudes para la música, además de ser un apasionado del cine, acompañando al piano algunas de las primeras proyecciones, para después tener su primera oportunidad al realizar  en 1933 la banda sonora de La mujer del puerto.

Al evocar  numerosas anécdotas relató que Manuel Esperón afirmaba que cuando grababa con Jorge Negrete lo hacía dirigiendo la orquesta con la derecha y a Jorge con la izquierda porque siempre “lo notaba muy descuadrado”.

Recordó también cuando en el estudio de grabación de la música para la película Viva mi desgracia, Esperón tuvo que salir  corriendo tras Pedro Infante, quien se sintió intimidado por la presencia de una gran orquesta. Evocó que la solución fue grabar al cantante por separado y después realizar la mezcla con la banda sonora.

“Por su trabajo en el cine él tuvo la oportunidad de quedarse a trabajar en Estados Unidos. Walt Disney en persona lo invitó a firmar un contrato, pero él no aceptó, prefirió regresar a su país donde realizó su gran obra a través de la musicalización de más de 500 películas”, narró Beatriz García.

Sergio Ramírez Cárdenas consideró que Manuel Esperón fue un artista que se nutrió de la naturaleza nacional mexicana y fue a través de su obra uno de los constructores de nuestra identidad.

“Sus canciones y composiciones ocupan un lugar especial en el corazón de los mexicanos. Hoy lo recordamos como una figura esencial para nuestra historia. Su música tiene el poder de traspasar las fronteras y permanecerá vigente en el gusto de las diversas generaciones, seguiremos recordándolo como uno de los grandes baluartes del arte nacional”.

El compositor Armando Manzanero expresó que Manuel Esperón fue un hombre querido por sus amigos, admirado por sus colegas, amado por su familia y el pueblo de México cantará por mucho tiempo las excepcionales canciones que dejó como legado.

“Tratar de conjugar el verbo vivir o morir en Manuel Esperón es muy difícil, yo creo que simplemente partió, porque mientras exista una nota musical en la vida de un ser humano, su música la vamos a tener en nuestro corazón, en México y en el resto del mundo”, destacó Armando Manzanero.

El féretro abandonó el recinto en punto de las 17:00 horas, después de numerosas guardias de honor en las que participaron amigos cercanos, admiradores y colegas de las rutas musicales.

Algunas personas sostuvieron fotografías en alto del compositor durante la salida del cortejo fúnebre y un gran aplauso por parte de la multitud congregada afuera del Palacio de Bellas Artes despidió a Manuel Esperón.
HBL

Fuente: (CONACULTA)

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