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Por la Espiral - February 6, 2011

Egipto, ¿qué hay detrás?

atemorizar a la población civil.
Diez años después somos muy distintos, el mundo es cada día más inseguro, vulnerable, la política del miedo mina la capacidad del ciudadano para organizarse en pro de cambiar las circunstancias que le rodean y los votos en las urnas cada día escasean dando paso a gobiernos alentados por minorías.
A su vez la economía tiene un ciclo raquítico, con un modelo incapaz de lograr crecimientos sostenidos e incluir masivamente a la gente hacia mejores niveles cuantitativos y cualitativos. La balanza social en este sentido es profundamente peligrosa para cualquier gobierno, gobernante y sociedad.
Las constantes altas y bajas en el crecimiento global obedecen a una serie de factores y aunque por momentos  parecen aislados unos de otros, la verdad es que están concatenados y hasta cierto punto comparten un determinado origen: la guerra por los insumos desatada abiertamente por Estados Unidos a raíz de los acontecimientos del 11 de septiembre.
Servido sobre de la mesa el pretexto de la venganza por los miles de ciudadanos de todo el mundo muertos en las Torres Gemelas, entonces sucedió la invasión en Afganistán y luego en Irak con la caída del dictador Saddam Hussein.
La economía de guerra del entonces presidente George W. Bush activó las inversiones de “la triple entente empresarial” formada por Boeing, Lockheed Martin Corporation y Northrop Grumman así como el despliegue de tropas americanas elevó los presupuestos de la Unión Americana.
A pesar de todo, Estados Unidos nunca pudo ocultar su clara intención de dominar una zona en Medio Oriente con importantes insumos petrolíferos en el caso de Irak, el tercer productor de petróleo, miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP); o en  Afganistán con importantes reservas de gas natural y fuerte productor de opio.
A COLACIÓN
La guerra por determinados  insumos desatada por Estados Unidos provoca inestabilidades en una serie de mercados. El petróleo, su posesión, es el origen de muchos males actuales.
Lo que estamos viviendo en la última década es la crisis del petróleo y las maniobras por su control en un mundo donde la economía China e India requieren de petróleo y sus derivados para la expansión de su aparato productivo.
Los países industrializados con menor población al respecto de China e India valoran con preocupación la disponibilidad futura de los insumos energéticos fósiles y muchos como Estados Unidos van anticipándose  a lo que muy pronto será evidente en la medida que agudice la crisis por el petróleo.
De acuerdo con la OPEP los principales productores de petróleo son: Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Venezuela, Nigeria, Angola, Libia y Algeria.
Irak mantiene una situación especial en su suministro a raíz de la invasión de Estados Unidos y otros países aliados. Desde la presencia americana en la región a pesar de los cambios políticos a favor de la democracia vía las elecciones y un régimen presidencialista, ni Afganistán o  Irak encuentran paz y  estabilidad.
Después de lo acontecido con Hussein en Irak, la mira estadounidense posó sobre de Irán, el gobierno de Mahmud Ahmadineyad ha recibido sendos ataques verbales y amenazas primero por parte de George W. Bush, luego por el presidente Barack Obama.
El títere es el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, nuevamente imponiendo una serie de sanciones en contra de Irán para restringir su comercio, buscan como lo hicieron con Irak, ejercer presión para que la población ante la escasez de productos, derroquen al presidente Ahmadineyad.
Pero el caso de Irán es mucho más complicado que el de Irak, no únicamente por los laboratorios de Uranio, sino por los aliados y socios estratégicos como  Rusia, China y Venezuela, entre otros.
Irán es el segundo productor de petróleo del mundo. En los últimos años la tensión geopolítica se ha posicionado en dicho país atrapado en un sándwich entre Irak y Afganistán.
Recientemente, por algo más que inversiones sucedió en Estados Unidos el encuentro de Hu Jintao, presidente de China con su homólogo americano.
ERPIENTES Y ESCALERAS
El mundo islámico parece tambalearse. El fuego de la inestabilidad social comenzó en Túnez, prosiguió a Egipto y Yemen, no obstante  amenaza Jordania.
Los vientos de cambio pueden correr además en países tan cerrados como Libia, Siria, Omán, Argelia y en las monarquías de Marruecos y Arabia Saudita.
Desde mi punto de vista, esta promoción de cambios a la que Hosni Mubarak, presidente de Egipto, llama “conspiración” tiene una dedicatoria directa a Irán y Ahmadineyad. Estados Unidos no puede invadirlo, en cambio, ¿qué presidente y régimen puede resistir una revuelta civil? ¿Quién en el mundo puede oponerse a que caigan las dictaduras y tiranías?
Para Mubarak el tiempo está contado, para el mundo árabe vienen los cambios, esperemos no conduzcan a la misma senda de inestabilidad y terror de Irak y Afganistán.
Para la geopolítica, las fichas en el ajedrez mundial seguirán reacomodándose; para la ciudadanía global las noticias no son nada halagüeñas.
Medio Oriente controla un poco más del 30% de la producción global de petróleo, los acontecimientos civiles tienen repercusión en el precio del insumo energético cuya carrera tiende encima de los 100 dólares por barril.
A nadie puede darle gusto dicha tendencia  debido a que apenas levantamos cabeza de la peor recesión económica, además  petróleo, gas, gasolinas, diesel  más caros no son bien recibidos ni por productores  del campo e industriales mucho menos por  consumidores. Los precios de los insumos alimenticios están por las nubes además del cambio climático y la demografía, afectados por los petroprecios.
Para concluir: alguien encendió la pólvora en una parte del mundo difícil de entender por su compleja relación con la Sharia, el Corán y la Teocracia. Lo malo es que todos estamos en el mismo barco.
P.D. Encuéntrenme en Facebook. Les invito a que opinen del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.

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