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Arte y Cultura - January 28, 2011

La obra de Margo Glantz ha puesto en evidencia la identidad latinoamericana

importantísimos, forman parte de mi familia afectiva, ha afirmado Margo Glantz Shapiro (Ciudad de México, 28 de enero de 1930), escritora, ensayista, crítica literaria y académica mexicana que este viernes festeja 81 años de vida.

En entrevista con el Conaculta, previa a recibir el  Premio de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara en Literatura en Lenguas Romances 2010, expresó que desearía “que en este país se respetaran los derechos humanos y que no hubiese la corrupción y la impunidad que cada vez crece más y de una manera profundamente alarmante. Cada día nos enfrentamos a cosas más terribles, más espantosas y más cotidianas a las que, de alguna forma, parecería que nos estamos acostumbrando”.

Durante la entrega del máximo galardón literario que se ofrece en el país, Glantz hizo un llamado a reconocer el trabajo de escritoras latinoamericanas por medio de premios y la difusión de sus obras. “Es un premio que muchas mujeres merecemos”, y evocó el trabajo de autoras cuya obra no fue suficientemente reconocida, como la peruana Blanca Varela, las uruguayas Marosa Di Giorgio y Amanda Berenguer y las mexicanas Nellie Campobello y Elena Garro.

El jurado del XX Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2010 consideró: “En sus propuestas en torno a la crisis y frontera de los géneros, mediante poéticas fundadas en la fragmentación y en el acopio de discursos provenientes de diversas disciplinas (música, artes visuales, mass media, entre otras), Margo Glantz ha puesto en evidencia la identidad latinoamericana como un viaje acabado e inacabable de múltiples realidades sociales, que generan un continente móvil, el cual permite la vigencia de la lengua y su conexión múltiple con el mundo.”

El acta también precisa sus aportes “a los estudios sobre la literatura y las culturas del periodo colonial, los siglos XIX y XX a nuestros días. De esta manera configura espacios mezclados donde emerge el sujeto femenino ya regido por las normativas del saber, o bien por los impulsos del cuerpo y sus eróticas. El ‘yo’ en la escritura de Glantz muta velozmente y da lugar a una obra brillante y activa, que actúa como referente indispensable para nuevas generaciones de escritores”.

Ya en 2003, cuando recibió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, la autora de Saña reivindicó la labor de las mujeres escritoras y en general de las creadoras. “Para mí esas mujeres son fundamentales porque son mujeres pero también porque son extraordinarias. Si sólo fueran mujeres no me interesarían”, explicó una de las autoras mexicanas más prolíficas tanto en ficción como en ensayo.

Sobre haber sido la primera autora mexicana en recibir el Premio FIL 2010, señaló que ha “participado en la cultura durante más de 50 años. Soy maestra en la Universidad, he sido difusora de la cultura, he tenido puestos públicos y privados donde he difundido la cultura, escribo en periódicos, participo en conferencias, en simposios internacionales”.

Obtener un premio es extraordinario, abundó, porque significa “el reconocimiento a una labor que una ha efectuado toda la vida, una labor a la que una se ha dedicado con total intensidad, vocación y entusiasmo. Por otro lado, tiene todas las cosas desagradables de un premio: la publicidad, la excesiva necesidad de escribir cosas que valgan la pena, enfrentarse a un público muy particular en donde habrá gente que acepte o no mi obra. Muchas cosas suceden al recibir un premio, positivas y negativas, pero no puedo negar que me es profundamente satisfactorio haberlo ganado”.

Homenaje

En ocasión de su cumpleaños 80 la escritora recibió un galardón más: la Medalla de Oro de Bellas Artes y un homenaje.

En aquella ocasión una treintena de amigos de la autora recordaron vida y hazañas de Glantz, literata, erudita, erotónoma, doctorada por universidad francesa, “curiosa insaciable y viajera frecuente”, por lo que el escritor Mario Bellatin invitó a la escritora a publicar su “tan anunciado libro de viajes”.

En un video se destacó su don de gente y sus 50 años como docente, sobre todo en la Universidad Nacional, pero también de innumerables universidades extranjeras.  Biografía fragmentada de una autora que gusta de segmentar la compleja realidad para entenderla —mirarla— mejor; obra hecha de retazos que funde y experimenta con sus vastos conocimientos literarios con sus filias y fobias más terrenas. El cuerpo, la muerte, los ancestros, la tradición heredada y las costumbres de las personas que nos rodean; el amor, los hijos y sobre todo los viajes. Un erotismo hecho de piel y de cabello, de excrecencias y aromas…

A principios de 2010, Glantz emprendió otro viaje, su tercera visita a la India, esta vez invitada como parte de la delegación mexicana a la 34 Feria Internacional del Libro de Calcuta, donde México fue el país Invitado de Honor, y cuya delegación fue coordinada por el Conaculta.

Allí, reveló que piensa escribir un libro sobre la India, “como una primera aproximación  a este gran país y en especial Calcuta que tanto me ha impactado”. Y agregó que aunque se considera una mujer de ciudad le gustaría conocer los paisajes que ofrece la India, como sus montañas y sus campos. “La gente aquí es feliz, el sonido de sus palabras, tan poéticas, tan líricas me han impresionado gratamente”.

Biografía

La familia de Margo Glantz llegó a México desde Ucrania en la segunda década del siglo XX; su padre, Jacobo Glantz, había conocido a su madre, Elizabeth (Lucía) Shapiro, en Odesa, donde se casaron. Emigraron a Estados Unidos, pero les fue negado el permiso de ingreso, entonces se instalaron en México. Aunque se mantenían fieles a las tradiciones judías, pronto se movían en los círculos artísticos mexicanos, el padre fue amigo de Diego Rivera y tenía un gran interés por las nuevas corrientes culturales de su país de acogida.

Por diversas razones, la familia (que tuvo cuatro hijas) tuvo que mudarse de casa y de barrio muy a menudo, de modo que Margo estudió en distintos colegios, dos años en la Secundaria 15 y un año en la escuela israelita de México, el bachillerato lo cursó en la Escuela Nacional Preparatoria Número 1 en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, con Agustín Yáñez como uno de los profesores que más huella dejaron en ella.

De 1947 a 1953 Margo Glantz estudió letras inglesas, letras hispánicas e historia del arte, con especialidad en historia del teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde tuvo muchos profesores destacados, entre ellos escritores y filósofos como Alfonso Reyes, Julio Torri, Rodolfo Usigli, Samuel Ramos y Leopoldo Zea. En 1953 salió para Europa, donde realizo el doctorado en letras hispánicas en la Universidad de la Sorbona, presentando su tesis con el tema de “El exotismo francés en México (de 1847 a 1867)”.

A partir de los años sesenta inicia su labor docente en diversas escuelas de la UNAM y otras instituciones; también publica numerosos ensayos y reseñas de teatro en diversos suplementos y revistas culturales de la capital.  En 1966 obtuvo la plaza definitiva de profesora de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la carrera de letras hispánicas y literatura comparada. También fundó y dirigió la revista universitaria Punto de Partida.

Después de una estancia en Estados Unidos, donde impartió clases en Montclair State College en New Jersey, publicó su ensayo Onda y escritura en México, jóvenes de 20 a 33, que le dio nombre a la corriente literaria conocida como “literatura de la onda”.

A la par de su labor como profesora de Literatura Latinoamericana y Mexicana, en 1978 publicó su primera novela, Las mil y una calorías, a la que seguiría una gran cantidad de títulos en el campo de la creación y de la crítica. En 1982 se murió su padre, a quien le había dedicado la obra autobiográfica Las genealogías, precisamente un año antes.

En 1983 fue nombrada directora de Literatura en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Un año más tarde obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia por Síndrome de naufragios. De 1986 a 1988, realizó las funciones de agregada cultural en la Embajada de México en Londres.

En ese año regresó a México y desde entonces ha impartido cursos en la Facultad de Filosofía y en numerosas universidades del extranjero. En 1989 fue nombrada miembro del Sistema Nacional de Investigadores. En 1991 obtuvo el Premio Universidad Nacional que otorga la UNAM, en 1994 se le otorgó el cargo de Profesora Emérita de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como el Council of the Humanities Fellow, por la University of Princeton, Estados Unidos.

Desde 1995 forma parte de la Academia Mexicana de la Lengua. En 2004 le fue otorgado el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el campo de Lingüística y Literatura, el mismo año le fue otorgada la distinción de Investigadora Emérita del Sistema Nacional de Investigadores; un año después, 2005, fue honrada con el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma Metropolitana y con el nombramiento de Creadora Emérita Honoraria del Sistema Nacional de Creadores.

En 2006 se publicó una página virtual de autor sobre ella, la cual fue coordinada por Beatriz Aracil Varón, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra, de la Universidad de Alicante.

A lo largo de su carrera, Margo Glantz ha recibido diversos premios: el Magda Donato 1982, por su libro Las genealogías; Premio Xavier Villaurrutia 1984, por Síndrome de naufragios; el Premio Universidad Nacional, en 1991, y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, por su novela El rastro. Con esta novela también fue finalista del XX Premio Herralde de Novela 2002.

Margo Glantz es autora de más de una docena de libros, en los géneros de novela, cuento y autobiografía, entre los que destacan  Las mil y una calorías (Premiá, 1978); Las genealogías (Alfaguara, 1997), traducida al inglés en 1991; Apariciones (Alfaguara, 1996-2002); Zona de derrumbe (Beatriz Viterbo Editora, 2001-2006); El rastro ( Anagrama, 2002), traducida al inglés 2005; Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador (Anagrama, 2005) y Saña (Lima, Sarita Cartonera, 2006).
JLB     

Fuente: (CONACULTA)

 

Lo más importante para mí ha sido siempre la literatura, tanto en la lectura como en la enseñanza. Más importante aún son las relaciones afectivas con la familia, con las hijas, los nietos. Las relaciones afectivas con los amigos más entrañables, que para mí son importantísimos, forman parte de mi familia afectiva, ha afirmado Margo Glantz Shapiro (Ciudad de México, 28 de enero de 1930), escritora, ensayista, crítica literaria y académica mexicana que este viernes festeja 81 años de vida.

En entrevista con el Conaculta, previa a recibir el  Premio de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara en Literatura en Lenguas Romances 2010, expresó que desearía “que en este país se respetaran los derechos humanos y que no hubiese la corrupción y la impunidad que cada vez crece más y de una manera profundamente alarmante. Cada día nos enfrentamos a cosas más terribles, más espantosas y más cotidianas a las que, de alguna forma, parecería que nos estamos acostumbrando”.

Durante la entrega del máximo galardón literario que se ofrece en el país, Glantz hizo un llamado a reconocer el trabajo de escritoras latinoamericanas por medio de premios y la difusión de sus obras. “Es un premio que muchas mujeres merecemos”, y evocó el trabajo de autoras cuya obra no fue suficientemente reconocida, como la peruana Blanca Varela, las uruguayas Marosa Di Giorgio y Amanda Berenguer y las mexicanas Nellie Campobello y Elena Garro.

El jurado del XX Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2010 consideró: “En sus propuestas en torno a la crisis y frontera de los géneros, mediante poéticas fundadas en la fragmentación y en el acopio de discursos provenientes de diversas disciplinas (música, artes visuales, mass media, entre otras), Margo Glantz ha puesto en evidencia la identidad latinoamericana como un viaje acabado e inacabable de múltiples realidades sociales, que generan un continente móvil, el cual permite la vigencia de la lengua y su conexión múltiple con el mundo.”

El acta también precisa sus aportes “a los estudios sobre la literatura y las culturas del periodo colonial, los siglos XIX y XX a nuestros días. De esta manera configura espacios mezclados donde emerge el sujeto femenino ya regido por las normativas del saber, o bien por los impulsos del cuerpo y sus eróticas. El ‘yo’ en la escritura de Glantz muta velozmente y da lugar a una obra brillante y activa, que actúa como referente indispensable para nuevas generaciones de escritores”.

Ya en 2003, cuando recibió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, la autora de Saña reivindicó la labor de las mujeres escritoras y en general de las creadoras. “Para mí esas mujeres son fundamentales porque son mujeres pero también porque son extraordinarias. Si sólo fueran mujeres no me interesarían”, explicó una de las autoras mexicanas más prolíficas tanto en ficción como en ensayo.

Sobre haber sido la primera autora mexicana en recibir el Premio FIL 2010, señaló que ha “participado en la cultura durante más de 50 años. Soy maestra en la Universidad, he sido difusora de la cultura, he tenido puestos públicos y privados donde he difundido la cultura, escribo en periódicos, participo en conferencias, en simposios internacionales”.

Obtener un premio es extraordinario, abundó, porque significa “el reconocimiento a una labor que una ha efectuado toda la vida, una labor a la que una se ha dedicado con total intensidad, vocación y entusiasmo. Por otro lado, tiene todas las cosas desagradables de un premio: la publicidad, la excesiva necesidad de escribir cosas que valgan la pena, enfrentarse a un público muy particular en donde habrá gente que acepte o no mi obra. Muchas cosas suceden al recibir un premio, positivas y negativas, pero no puedo negar que me es profundamente satisfactorio haberlo ganado”.

Homenaje

En ocasión de su cumpleaños 80 la escritora recibió un galardón más: la Medalla de Oro de Bellas Artes y un homenaje.

En aquella ocasión una treintena de amigos de la autora recordaron vida y hazañas de Glantz, literata, erudita, erotónoma, doctorada por universidad francesa, “curiosa insaciable y viajera frecuente”, por lo que el escritor Mario Bellatin invitó a la escritora a publicar su “tan anunciado libro de viajes”.

En un video se destacó su don de gente y sus 50 años como docente, sobre todo en la Universidad Nacional, pero también de innumerables universidades extranjeras.  Biografía fragmentada de una autora que gusta de segmentar la compleja realidad para entenderla —mirarla— mejor; obra hecha de retazos que funde y experimenta con sus vastos conocimientos literarios con sus filias y fobias más terrenas. El cuerpo, la muerte, los ancestros, la tradición heredada y las costumbres de las personas que nos rodean; el amor, los hijos y sobre todo los viajes. Un erotismo hecho de piel y de cabello, de excrecencias y aromas…

A principios de 2010, Glantz emprendió otro viaje, su tercera visita a la India, esta vez invitada como parte de la delegación mexicana a la 34 Feria Internacional del Libro de Calcuta, donde México fue el país Invitado de Honor, y cuya delegación fue coordinada por el Conaculta.

Allí, reveló que piensa escribir un libro sobre la India, “como una primera aproximación  a este gran país y en especial Calcuta que tanto me ha impactado”. Y agregó que aunque se considera una mujer de ciudad le gustaría conocer los paisajes que ofrece la India, como sus montañas y sus campos. “La gente aquí es feliz, el sonido de sus palabras, tan poéticas, tan líricas me han impresionado gratamente”.

Biografía

La familia de Margo Glantz llegó a México desde Ucrania en la segunda década del siglo XX; su padre, Jacobo Glantz, había conocido a su madre, Elizabeth (Lucía) Shapiro, en Odesa, donde se casaron. Emigraron a Estados Unidos, pero les fue negado el permiso de ingreso, entonces se instalaron en México. Aunque se mantenían fieles a las tradiciones judías, pronto se movían en los círculos artísticos mexicanos, el padre fue amigo de Diego Rivera y tenía un gran interés por las nuevas corrientes culturales de su país de acogida.

Por diversas razones, la familia (que tuvo cuatro hijas) tuvo que mudarse de casa y de barrio muy a menudo, de modo que Margo estudió en distintos colegios, dos años en la Secundaria 15 y un año en la escuela israelita de México, el bachillerato lo cursó en la Escuela Nacional Preparatoria Número 1 en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, con Agustín Yáñez como uno de los profesores que más huella dejaron en ella.

De 1947 a 1953 Margo Glantz estudió letras inglesas, letras hispánicas e historia del arte, con especialidad en historia del teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde tuvo muchos profesores destacados, entre ellos escritores y filósofos como Alfonso Reyes, Julio Torri, Rodolfo Usigli, Samuel Ramos y Leopoldo Zea. En 1953 salió para Europa, donde realizo el doctorado en letras hispánicas en la Universidad de la Sorbona, presentando su tesis con el tema de “El exotismo francés en México (de 1847 a 1867)”.

A partir de los años sesenta inicia su labor docente en diversas escuelas de la UNAM y otras instituciones; también publica numerosos ensayos y reseñas de teatro en diversos suplementos y revistas culturales de la capital.  En 1966 obtuvo la plaza definitiva de profesora de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la carrera de letras hispánicas y literatura comparada. También fundó y dirigió la revista universitaria Punto de Partida.

Después de una estancia en Estados Unidos, donde impartió clases en Montclair State College en New Jersey, publicó su ensayo Onda y escritura en México, jóvenes de 20 a 33, que le dio nombre a la corriente literaria conocida como “literatura de la onda”.

A la par de su labor como profesora de Literatura Latinoamericana y Mexicana, en 1978 publicó su primera novela, Las mil y una calorías, a la que seguiría una gran cantidad de títulos en el campo de la creación y de la crítica. En 1982 se murió su padre, a quien le había dedicado la obra autobiográfica Las genealogías, precisamente un año antes.

En 1983 fue nombrada directora de Literatura en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Un año más tarde obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia por Síndrome de naufragios. De 1986 a 1988, realizó las funciones de agregada cultural en la Embajada de México en Londres.

En ese año regresó a México y desde entonces ha impartido cursos en la Facultad de Filosofía y en numerosas universidades del extranjero. En 1989 fue nombrada miembro del Sistema Nacional de Investigadores. En 1991 obtuvo el Premio Universidad Nacional que otorga la UNAM, en 1994 se le otorgó el cargo de Profesora Emérita de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como el Council of the Humanities Fellow, por la University of Princeton, Estados Unidos.

Desde 1995 forma parte de la Academia Mexicana de la Lengua. En 2004 le fue otorgado el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el campo de Lingüística y Literatura, el mismo año le fue otorgada la distinción de Investigadora Emérita del Sistema Nacional de Investigadores; un año después, 2005, fue honrada con el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma Metropolitana y con el nombramiento de Creadora Emérita Honoraria del Sistema Nacional de Creadores.

En 2006 se publicó una página virtual de autor sobre ella, la cual fue coordinada por Beatriz Aracil Varón, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra, de la Universidad de Alicante.

A lo largo de su carrera, Margo Glantz ha recibido diversos premios: el Magda Donato 1982, por su libro Las genealogías; Premio Xavier Villaurrutia 1984, por Síndrome de naufragios; el Premio Universidad Nacional, en 1991, y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, por su novela El rastro. Con esta novela también fue finalista del XX Premio Herralde de Novela 2002.

Margo Glantz es autora de más de una docena de libros, en los géneros de novela, cuento y autobiografía, entre los que destacan Las mil y una calorías (Premiá, 1978); Las genealogías (Alfaguara, 1997), traducida al inglés en 1991; Apariciones (Alfaguara, 1996-2002); Zona de derrumbe (Beatriz Viterbo Editora, 2001-2006); El rastro ( Anagrama, 2002), traducida al inglés 2005; Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador (Anagrama, 2005) y Saña (Lima, Sarita Cartonera, 2006).

JLB

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