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Toros y Deportes - January 26, 2011

“Cuando un amigo se va”: descanse en paz el matador de toros José María Luévano

consternación como lo ha hecho ya con toda la familia taurina.

Cuando apenas el pasado 12 de diciembre había cumplido 37 años de edad, cuando el reciente 20 de enero llegara a 16 años de su doctorado leonés y el anterior día 14 del mismo mes celebrara 15 de haber confirmado su alternativa en el gran coso de Insurgentes, José María Luévano fue sorprendido por una trágica muerte la madrugada de este lunes, alrededor de las 04:15 horas, en el kilómetro 155+500 de la carretera México-Querétaro, de hecho en la ruta que va a San Juan del Río, a la altura del llamado Trebol.

Viajando solo en su camioneta Suburban, modelo 2000, con placas de circulación 623-WST del Distrito Federal, se impactó contra la parte trasera de un trailer, lo que provocó que su vehículo se incendiara de manera inmediata, quedando el torero atrapado en el mismo.

Luego de cubrirse con todas las instancias legales inherentes a un accidente de carretera de este tipo en la ciudad queretana de San Juan del Río, donde radicaba el diestro aquicalidense, el cuerpo le fue entregada a su esposa Laura, quien dispuso que se velara a José María Luévano, a partir de las 19:00 horas de ayer en Mausoleos Guadalupanos y hoy, en punto de las 13:00 horas, sus restos serán cremados y sus cenizas se quedarán ahí mismo, en San Juan del Río.

José María Luévano deja a su señora esposa Laura y a sus hijos, José María de 5 años de edad, José Miguel de 4 y apenas el jueves pasado había llegado a este mundo el tercer baroncito. Por ello, a todos ellos y a los familiares del espada en Aguascalientes les enviamos nuestras más sentidas condolencias.

SUS ÚLTIMAS ACTUACIONES

El matador de toros de Aguascalientes, a quien todavía le quedaba mucho por hacer en la Fiesta Brava, sin saberlo, el 19 de diciembre de 2010, en la séptima corrida de la Temporada Grande Internacional 2010-2011, toreó su última corrida en la Monumental Plaza México al lado del ibérico Matías Tejela y Juan Chávez, con toros de La Soledad, y el reciente 12 de enero fue su postrera aparición vestido de luces, en el coso jalisciense de Arandas, donde alternó con el español Pedro Gutiérrez Lorenzo “El Capea” e Hilda Tenorio en la lidia de ganado de Cerro Viejo.

DATOS DE SU TRAYECTORIA

José María Luévano Delgado nació en la ciudad de Aguascalientes el 12 de diciembre de 1973.

Debutó como novillero en el coso San Marcos de Aguascalientes, el 7 de octubre de 1990 alternando con Ricardo Márquez, Alfonso Ramírez “El Calesa”, Alejandro de Anda, Juan Carlos Sánchez y Alberto Ortiz.

En la Monumental Plaza México se presentó el 16 de agosto de 1992 yendo en el cartel con Arturo Manzur y Alfredo Ríos “El Conde” para lidiar ejemplares de la ganadería de Manuel Martínez.

Durante su carrera novilleril, José María Luévano sumó un total de 113 festejos, de los cuales 12 fueron en la Monumental Plaza México.

Tomó la alternativa en el coso La Luz de León, Guanajuato, el 20 de enero de 1995, de manos de Miguel Espinosa “Armillita Chico” y ante la presencia de Manolo Mejía, con el toro llamado “Don Juan” de la dehesa de Begoña.

Confirmó su doctorado en la plaza Monumental de Las Ventas de Madrid, dentro de la Feria de la Virgen de la Paloma, el 15 de agosto de 2004, cuando Fernando Cepeda le cedió el burel de nombre “Ribereño”, de la divisa de El Pizarral, aunque el resto del encierro, el titular, era de Antonio San Román, con el testimonio de Sergio Martínez.

Hasta el pasado domingo 19 de diciembre llegó a sumar en la Monumental Plaza México 15 tardes en las que llegó a cortar 13 orejas, ser máximo triunfador de la Temporada Grande 203-2004 y ganado además la Oreja de Oro.

“CUANDO UN AMIGO SE VA”

Quiero terminar toda esta serie de datos e información sobre la lamentable pérdida que ha sufrido la Fiesta Brava, la partida a la eternidad del estupendo torero y gran amigo José María Luévano con la sensible letra de la canción que hicieran famosa los artistas argentinos Facundo Cabral y Alberto Cortez, “Cuando un amigo se va”:

“Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo/ Cuando un amigo se va, queda un tizón encendido
que no se puede apagar ni con las aguas de un río/ Cuando un amigo se va,
una estrella se ha perdido, la que ilumina el lugar donde hay un niño dormido/ Cuando un amigo se va, se detienen los caminos y se empieza a revelar el duende manso del vino/ Cuando un amigo se va, queda un terreno baldío, que quiere el tiempo llenar con las piedras del hastío/  Cuando un amigo se va, se queda un árbol caído, que ya no vuelve a brotar
porque el viento lo ha vencido/ Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”. Descansa en paz mi querido Chema.

Fuente: (suertematador.com)

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