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Ciencia y Tecnología - January 16, 2011

Hallan objetos milenarios en “El Mirador”, el observatorio astronómico de mayor altura del México antiguo

una importante concentración de cuentas de piedra verde, pizarra y teselas de turquesa, además de restos de cerámica de más mil años de antigüedad.

Este sitio, ubicado en el borde norte de la boca de este volcán, a 4,330 msnm, en la época prehispánica fue punto de reunión de sacerdotes astrónomos quienes a partir de la observación de la trayectoria del Sol, pronosticaban cómo sería la temporada agrícola.

En ese lugar, un grupo de pasantes de Arqueología de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), dirigidos por el arqueólogo Arturo Montero García, además de encontrar los objetos líticos, también hallaron vestigios de un brasero de tradición tolteca, mangos de sahumadores y vasijas miniaturas —posiblemente ollas con la efigie de Tláloc, dios de la lluvia, aunque su deterioro no permiten ver con certeza los atributos de esta deidad—.

Los materiales descubiertos pertenecen a dos periodos: el Epiclásico (650-900 d.C.) y el Posclásico Temprano (900-1200 d.C.).

Montero explicó que la exploración en este sitio pretende complementar la información obtenida por medio del Proyecto Arqueología Subacuática en el Nevado de Toluca, que encabeza el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) a través de la Subdirección de Arqueología Subacuática, en cuya primera temporada en 2007 se concentró en la búsqueda de vestigios en la laguna de La Luna.

La elección de El Mirador —sitio desde el que se domina el Valle de Toluca y elevaciones como el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y el Cerro Telapón, entre otras— para realizar excavación en superficie, responde también a que ahí, en los años 60, el arqueólogo Otto Schöndube descubrió la denominada Estela del Nevado de Toluca.

La estela que mide 1.10 metros de altura por 40 cm de ancho y 17.5 cm de espesor, está labrada en bajorrelieve en una de sus caras y se encuentra mutilada en la parte superior. El grabado muestra a un personaje de pie y de frente con rasgos de felino, sobre la parte de su abdomen se observa un diseño que recuerda la manera de representar al Sol en la iconografía mexica.

El arqueólogo Montero, quien actualmente realiza una estancia posdoctoral por el Conacyt en la Universidad Iberoamericana, comentó que una de las intenciones de la excavación es encontrar la parte superior de la Estela del Nevado de Toluca. Aún se está en su búsqueda, no obstante, los objetos encontrados a finales de 2010 confirman el uso astronómico que tuvo El Mirador en la época prehispánica.

“Detrás de El Mirador destacan dos picachos, conocidos como Helprin norte y Helprin sur, en la horqueta que forman ambos picos, cada 16 de mayo y 27 de julio, el Sol pasa por el cenit y no hay sombra al mediodía. De esa manera, creemos que quienes ascendían aquí en la antigüedad podían calibrar el año, es decir, evitarse el problema del año bisiesto.

“Podemos decir que El Mirador es el observatorio astronómico de más altura del México antiguo, a 4,330 metros sobre el nivel del mar. Esta erudición de antaño es evidente y ahora estamos descubriendo aquí una serie de elementos suntuarios como teselas de turquesa, piedra verde y serpentina, que refieren la relevancia que tuvo este espacio, el cual fue buscado intencionalmente por sacerdotes astrónomos”, detalló Arturo Montero.

Desde este punto —continuó— pueden observarse varias cimas del Eje Neovolcánico, “lo que nos da todo un calendario de horizonte, el avance del Sol por ellas marca fechas significativas. Tomando como referencia estas elevaciones en los amaneceres, considerando la nubosidad, los vientos y el nivel de las lagunas del Xinantécatl (en el Nevado de Toluca), los sacerdotes advertían cómo sería la temporada agrícola”.

De acuerdo con el especialista, en el sitio El Mirador se dieron dos momentos de mayor uso, el primero de índole astronómica, simbolizado en la Estela del Nevado de Toluca, que data de 650 d.C.; y un segundo, en el periodo Posclásico (900-1200 d.C.) cuando la gente siguió llevando ofrendas, muestra de ello son los braseros y otros materiales cerámicos y líticos que posiblemente fueron destruidos a propósito.

La exploración en este sitio del Nevado de Toluca también fue posible mediante el registro topográfico hecho por la Universidad Veracruzana, que facilitó un aparato electro-óptico denominado Estación Total.

Montero Alarcón concluyó que hasta el momento en este volcán se han registrado 17 sitios arqueológicos, que van desde espacios reducidos con material muy erosionado debido a lo extremo de las condiciones climáticas, hasta otros muy complejos como los que están a la orilla de las lagunas del Sol y de la Luna, en el cráter del Xinantécatl, o el propio Mirador.

Fuente: (INAH)

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