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Por la Espiral - January 12, 2011

Este año nueva inflación

piñones, canela, tejocotes, guayabas, camarones y romeritos también.
Lo inusual fue encontrarse el kilogramo de champiñón en 59 pesos o el kilogramo de limón agrio en 47.50 y toda una larga serie de frutas y verduras con precios altísimos.
Si bien enero ya inició con ello no bajaron los precios aunque la temporada de festividades culminó hace más de una semana.
Muchas veces cuando en mi rol de ama de casa ejerzo a cabalidad mi papel me pregunto si Don Agustín Carstens, gobernador de Banco de México, acompañara alguna vez a su esposa al supermercado.
Medito también si  Ernesto Cordero, titular de la Secretaría de Hacienda,  hace lo propio, me encantaría verlo llevar el carrito del súper, muy  atento comprobando lo que cuesta mantener una familia porque su roce con la cotidianidad  le permite estar fresco del sentir de la gente.
O qué tal encontrarse a Gerardo Ruiz Mateos, secretario de Economía, me lo imagino regateando con las marchantas del mercado sobreruedas del fin de semana, corroborando lo que cuesta el kilogramo de pechuga de pollo o la imposibilidad para muchas familias de comer pescado.
Muy frecuentemente  me pregunto cómo funcionarios de tan alto nivel en Banco de México, Hacienda y Economía hacen su lectura de que la inflación marcha tan bien, quizá porque  los técnicos a su servicio les resumen en gráficos el comportamiento de la inflación aunque ninguno plasmen lo duro que es para todos nosotros administrar el gasto y estirar el ingreso a más no poder.
Y cada que en mis manos tengo un recibo de luz, agua, gas y teléfono no puedo dejar de sentirme engañada con los datos de una inflación a la que constantemente defienden tanto que  levanta sospecha porque los ajustes intermitentes del precio de gasolinas y diesel no provocan un mayor impacto en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).
GALIMATÍAS
En México, la inflación el año pasado cerró en 4.40%, en 2009 fue de 3.57% y queda muy lejos aún la meta de reducirla por debajo del 3 por ciento.
Valga señalar que Banco de México prepara una nueva metodología para medir la inflación que será aplicada a partir de la inflación de la primera quincena de enero.
La intención es “ajustarse a estándares internacionales” y para ello reducirán  el grupo de bienes medibles en la inflación de un grupo base de  315 rubros lo bajarán a  283 con todo y que añadirán para la medición el precio del tiempo aire en los teléfonos celulares, gas doméstico natural; y alimentos como frijol enlatado y procesado,  tostadas de maíz; así como medicamentos para la diabetes,  diversos antiinflamatorios, medicamentos homeopáticos y naturistas.
El nuevo INPC busca reflejar de mejor forma el comportamiento de los precios en el país, aunque con tantas continuas exclusiones en el impacto directo en los precios (ya lo hicieron con la inflación subyacente) no sabemos qué tan fiable es  que sigan creando un grupo de bienes por un lado y eliminando del índice otros más.
El meollo es que huele a elecciones y los escenarios peligrosamente van adelantados en todos los órdenes. Por supuesto, el Gobierno Federal corre prisa por convencer a los ciudadanos acerca de lo bien que marchan las cosas y lo mal que fueron años atrás bajo la hegemonía del tricolor.
Desde el punto de vista del análisis el cambio es nimio y económicamente hablando seguimos aguardando un salto cualitativo, no queremos más maquillaje de cifras ni que nos digan estadísticamente que la inflación desciende cuando en el supermercado los precios no mienten y cada vez más la dieta de los mexicanos sufre graves alteraciones porque no alcanza para comer los nutrientes necesarios.
Todo el gabinete económico del presidente Felipe Calderón debería reflexionar acerca de la enorme correlación entre una población cada vez más obesa debido a los cambios drásticos en sus patrones de consumo fundamentalmente porque su ingreso los ha llevado a buscar comidas refugio, procesadas, chatarra e inclusive traídas desde Estados Unidos bajo el paraguas de la transculturización.
¿Cuántas familias prefieren comer hamburguesas Big Mac en vez de tacos? La respuesta la tiene el bolsillo con el precio de 10 pesos por taco más el refresco las opciones son un Mac Trío o una Cajita Feliz.
Demasiado daño le ha hecho a la nutrición de los mexicanos la moda McDonald´s ante la que el taco mexicano sale perdiendo por ser menos llenador y más caro.
Banco de México reconociendo los cambios en los patrones de consumo debería añadir el impacto de la Big Mac en el INPC.
SERPIENTE  Y ESCALERAS
Para este año nuevamente retoman la meta de 3% de inflación, se trata del pronóstico oficial.
No obstante, para los analistas de Scotiabank Inverlat hay que estar atentos: “al comenzar  2011 se están observando algunos elementos que podrían ejercer presión sobre la inflación. Por un lado, los precios internacionales de alimentos importantes están aumentando ante la demanda que ejercen los grandes países emergentes que mantienen tasas de crecimiento elevadas, especialmente China e India“.
Se avizora que la tendencia se mantenga a lo largo de todo el año. Por otro lado, los precios y tarifas públicas continuarán ajustándose para limitar subsidios  como en el caso de gasolinas y electricidad.
Señalábamos en columnas atrás que así como vamos en el tema del diesel y  gasolinas llegaremos al precio de un dólar por litro y por supuesto se trata de una presión básica para el bolsillo de todos los mexicanos.
Por lo pronto, hasta las tortillas están carísimas. Con estos precios y la escasez de ingreso cómo querrán las autoridades que la población mexicana deje de ser obesa si únicamente alcanza para comer más carbohidratos que proteínas.
P.D.  Encuéntrenme en Facebook. Les invito a que opinen del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.

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