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Ciencia y Tecnología - January 8, 2011

Luis Enrique Erro, científico prominente que perteneció al grupo de los “Siete Sabios” y sentó las bases para la creación del IPN

Astrofísica; además fue un destacado astrónomo, fundador del Observatorio de Tonantzintla, inaugurado en 1942, y que permitió a México realizar importantes aportaciones en este campo. Este 7 de enero se cumplen 114 años de su natalicio.

Hijo de los emigrantes españoles Luis Erro y Filomena Soler, Luis Enrique Erro desde muy niño demostró gran capacidad para el estudio. Cursos sus primeros estudios en el colegio jesuita del Sagrado Corazón de Jesús, en Morelia Michoacán, y también en el Colegio de Mascarones, de la Ciudad de México. Ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria, generación 1914, donde fue líder estudiantil y destacó en deportes, siendo campeón de lucha libre.

Posteriormente cursó estudios en las facultades de Ingeniería Civil, Contabilidad y en la Escuela de Altos Estudios, actual Facultad de Filosofía y Letras. Realizó también estudios de posgrado en el Observatorio de la Universidad de Harvard, así como en las de Cambridge y Massachussets.

Formó parte del grupo conocido como Los Siete Sabios de México, que se fundó en 1916, como una Sociedad de Conferencias y Conciertos, formado por Manuel Gómez Morín, Alberto Vázquez del Mercado, Antonio Castro Leal, Vicente Lombardo Toledano, Alfonso Caso, Teófilo Olea y Leyva, y Jesús Moreno Baca, después se adhirieron  al grupo jóvenes brillantes como Narciso Bassols, Luis Enrique Erro, Daniel Cosío Villegas, Juvencio Ibarra, Miguel Palacios Macedo y Manuel Toussaint, entre otros.

En 1916, Erro también incursionó en el periodismo como fundador y director de una revista que se llamó Gladios. Para 1918, ya desaparecida la revista, fundó otra con el nombre de San Ev Ank. Fue en este año cuando el gobierno de Venustiano Carranza “lo envió comisionado a España para hacer propaganda al movimiento revolucionario; en dicho país aprovecho para estudiar derecho en la antigua Escuela de Jurisprudencia, además de literatura castellana, griego, ciencias sociales, francés e inglés”, señala Guadalupe Álvarez Loveras, investigadora del IPN.

Durante el gobierno del general Álvaro Obregón, Erro tuvo que exiliarse por sus posiciones políticas, en 1925 fue expulsado a La Habana, Cuba, por su simpatía con el movimiento delahuertista. Regresó a México durante el gobierno interino de Emilio Portes Gil (1928-1931). Durante ese tiempo ya estaba casado con Margarita Salazar Mallén, y se dedicó a atender una panadería, donde él personalmente elaboraba el pan.

De 1931 a 1934, Narciso Bassols, secretario de Educación, lo nombró jefe del Departamento de Educación Técnica Industrial y Comercial, desde donde impulsó cambios en la educación técnica, lo que dio origen a la Escuela Superior de Ingenieros Mecánicos y Electricistas y a la Escuela Superior de Construcción.

En 1936, se instaló el Consejo Nacional de Educación Superior y de la Investigación Científica (CNESIC), encabezado por Erro, donde también participaban el arquitecto Juan O´Gorman y el profesor Isaac Ochoterena que sentó las bases para la creación del Instituto Politécnico Nacional IPN.

Rumbo a las estrellas

Como cercano colaborador del prescíndete Lázaro Cárdenas, adicionalmente, ingresó al Servicio Exterior Mexicano donde desempeñó diversos cargos diplomáticos. Durante una estancia en París, a donde viajó para comparar un aparato auditivo, “se le detectó una anomalía en el oído que necesitó de una intervención quirúrgica que no tuvo los resultados deseados; en compensación, el gobierno de México lo remuneró con una significativa ayuda económica que debía destinar a realizarse una segunda intervención; en lugar de eso, Luis Enrique Erro optó por comprarse un telescopio Zeiss”, informa Eusebio Mendoza Ávila, en Semblanzas biográficas, pro-hombres de la educación técnica en México (IPN, 1982).

Así fue como a partir de 1938 la astronomía se convirtió en su actividad principal; ese año, mientras se desempeñaba como secretario en la Embajada de México en Washington, conoció a León Campbell, científico de la Universidad de Harvard que coordinaba el proyecto “Estrellas Variables”; a través de él se relacionó con Harlow Shapley, reconocido por ser el primer científico en observar las galaxias. A petición de Harlow Shapley, Luis Enrique Erro comenzó a estudiar algunas estrellas variables, descubrió 20 de ellas e información relacionada con las estrellas ráfaga. Los resultados fueron publicados en el Bulletin of the Harvard College Observatory.

Para 1940, de vuelta en México, se adhirió a la campaña por la presidencia de Manuel Ávila Camacho, quien al obtener el triunfo le ofreció un cargo público, el científico declinó la oferta, pero a cambio pidió la fundación de un observatorio de astrofísica para apoyar la investigación nacional, pues aunque existía el Observatorio Astronómico Nacional, el crecimiento de la capital, el aumento de la luminosidad aunado a la trepidación del suelo, dificultaban las labores de observación.

Manuel Ávila Camacho accedió a su petición y de inmediato comenzó la búsqueda del sitio ideal para poner en marcha la construcción; se eligió Tonantzintla, en Puebla. Además, en el proyecto, Luis Enrique Erro fue apoyado por la comunidad astronómica de Harvard. El Observatorio fue inaugurado en 1942; aun cuando la mayoría del instrumental en la primera fase era escaso, el lugar era uno de los pocos en el mundo que podía preciarse de contar con una cámara Schmidt que se instaló bajo una cúpula formada por 12 piezas simétricas.

La importancia de Erro para la astronomía en México –expresó Carlos Graef, matemático y director asistente de Erro en Tonantzintla– radica en que logró que se pasara de la astronomía de posición a la astrofísica, incorporando así al país dentro del movimiento científico contemporáneo.

Erro realizó investigaciones sobre estrellas variables y sobre estrellas ráfaga, que había iniciado en el Observatorio de Harvard, en Cambridge.

“Cabe destacar que en aquella época no había astrónomos formados en el país; por lo que, asumiendo una postura nacionalista, Luis Enrique Erro se negó a abrir espacios a los científicos europeos refugiados por la guerra, y optó por formar a estudiantes de física de la UNAM a quienes les hablaba del Universo, las galaxias, los planetas y las estrellas, especialmente durante la noche, momento idóneo para estudiar el cielo”, relata Mendoza Ávila, en Semblanzas biográficas…

Realizó además seminarios sobre mecánica cuántica, dinámica de sistemas estelares y fotometría astronómica. Tras un año de haberse inaugurado el observatorio, Luis Enrique Erro organizó en Puebla un congreso de física, evento que congregó a destacados científicos internacionales e impulsó el desarrollo de la ciencia en México.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Guillermo Haro, filósofo enamorado de la astronomía, regresó a México tras haber trabajado arduamente en el observatorio de Harvard. Luis Enrique Erro lo invitó a colaborar en Tonantzintla donde realizó importantes descubrimientos; además estudiaron a profundidad el espectro de los objetos celestes, estrellas y nebulosas, publicando sus investigaciones eran publicadas en diversas revistas científicas y reconocidas por la comunidad internacional.

Fue a partir de 1950 que se difundieron los descubrimientos de estrellas gigantes y de alta luminosidad, de nebulosas planetarias, de estrellas azules, de supernovas en otras galaxias y de novas en la región de Sagitario. En ese mismo año, Luis Enrique Erro renunció al puesto de director del Observatorio de Tonantzintla, donde los sustituyó en el cargo Guillermo Haro.

Obras y Reconocimiento

A lo largo de su vida, Erro publicó textos de diversa índole, lo mismo científicos que literarios; de entre ellos destacan sus tratados El lenguaje de las abejas, Axioma. El pensamiento matemático contemporáneo; Tratado sobre astronomía; Las ideas básicas de la astronomía moderna, la novela Los Pies Descalzos, fue coautor con Arturo Rosenblueth del ensayo Acerca de cibernética. Elaboró los guiones cinematográficos La marcha hacia el mar y Por aquí pasó Cortés, entre otros. Desde 1942 fue columnista del periódico Excélsior, donde publicó artículos sobre astronomía.

Murió en 1955 por problemas cardiacos, sus restos fueron incinerados y depositados en Tonantzintla. En su honor, el Instituto Politécnico Nacional dio su nombre a la Escuela Técnica Comercial (hoy CECyT) y al Planetario de la Unidad Profesional de Zacatenco.

La obra astronómica de Luis Enrique Erro mereció el reconocimiento internacional, no sólo en su época, sino también actualidad, pues la Unión Astronómica Internacional, en homenaje póstumo, inmortalizó el nombre de Erro nombrando así uno de los cráteres de la Luna, el ubicado en las coordenadas lunares: latitud 6 grados Norte, longitud 98 grados Este.

El Planetario

En la Ciudad de México en las instalaciones del Instituto Politécnico Nacional, se ubica el Planetario Luis Enrique Erro, lugar donde es posible saber más acerca del Universo, los fenómenos y acontecimientos astronómicos, así como para reconocer la influencia que la astronomía tiene en nuestras vidas.

Con 40 años de antigüedad y experiencia que lo posicionan como el primero de México, el planetario cuenta ahora con tecnología de punta, equipo de producción y animación digital para crear programas propios que se proyectan en su nuevo Domo de Inmersión Digital, para admirar y disfrutar espectaculares imágenes del mundo de la ciencia y la tecnología.

Además, su nuevo edificio “Constelaciones” ha sido destinado para realiza actividades y  prácticas de ciencia recreativa.

Con estos sistemas de alta definición, más los nuevos espacios dedicados a la ciencia recreativa, el planetario del IPN se convierte en el más avanzado de América Latina, y lo posiciona a la altura de los planetarios de las grandes capitales del mundo.

El Planetario “Luis Enrique Erro” se ubica en la Unidad Profesional “Adolfo López Mateos”, Avenida Wilfrido Massieu s/n, Zacatenco. México, D.F. Está abierto de martes a domingo, de 10:00 a 19:00 horas.
JLB
Fuente: (CONACULTA)

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