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El Mensaje del Rey - January 6, 2011

La viejita enojona del reino

delgada, y con tan pocos dientes, que da miedo hasta el verla pasar. Cuenta la historia, que su olor y el tono de su voz, aturde y realmente molestan.

Cuentan las crónicas del reino, que era bella, muy bella, ¿quien podría creerlo? Estaba llena de hijos y con un apuesto marido, hasta su cabaña era hermosa. Cocinaba de tal manera que todos corrían alrededor de su mesa, lo cual, era el mejor pretexto para ir a verla.

Un día sin querer, abrió la puerta de su corazón y se empezó a llenar su casa de unas raíces raras de ‘diversas clases de amargura’, fue tal el despliegue de la plaga, que empezó a derribarlo todo. Comenzó por su alegría, después, ya no sonreía. Ella no sabia qué tenía y poco a poco se agrió su vida.

El viento de la soledad empezó a azotar su casa, ¿quien podría convivir con tal aroma? sin hablar de sus comentarios, su ironía, y hasta en la forma de respirar se percibía.

Comenzaron poco a poco a caerse los muros de las ilusiones y las ventanas de los sueños a cerrarse. Muy poca luz entraba en su casa, ni hablar de su regazo, poco a poco al crecer los muchos hijos se alejaron, ya ni por hambre volvían a casa. La amargura había invadido el lugar. Y al marido ¿ni quien lo recuerda?

Con el tiempo, nadie se dio a la tarea de limpiar el hogar, y cada vez era más difícil conservar el aroma de la paz.

Te pregunto: ¿Has oído hablar de ella? Yo sé que la conoces. Quiero pedirte algo: ¿Por qué no la visitas? ¿Por qué no la llamas? Aunque te parezca lejos, realmente está cerca, recuerda que está a dos pasos del arroyo de alegría, quizás tu entusiasmo, tu ánimo, tu actitud, la empiecen a contagiar y pueda limpiar, y abrir sus ventanas y el jardín de la esperanza pueda comenzar a imaginar o algún nuevo sueño pueda lograr o alcanzar.

Ella debe recordar que vive en el reino, aunque haya olvidado su dirección postal. Debemos ayudarle a arrancar aquellas raíces amargas y cortar el malestar.

Mientras, tú, mantén cerrada tu puerta. Encontrar la raíz verdadera, te podría llevar ‘la vida misma’

Deja el pasado doloroso en el desierto del pasado y que se pierda enmudecido en la soledad.

Habitantes del reino, la labor de esta vez es visitar a esa viejita del reino, para ayudarle a recobrar la memoria de la paz, de la esperanza, y su alegría en el  reino y quizás ella se permita nuevamente creer en la belleza de la vida, confiar en ella misma, dejando de alimentar su pasado.

Llevémosle el regalo de “El nuevo comienzo”

Esto os hace saber el Rey.

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