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Teatro - January 3, 2011

Dramaturgo Hugo Argüelles destacó creando un teatro de crítica social con un corrosivo humor negro

cumplieron 79 años de su natalicio, ocurrido en el puerto de Veracruz.

Además de escritor, guionista de cine y televisión, Hugo Argüelles se inició en 1955 como director teatral con la obra Las cosas simples, del recientemente fallecido Héctor Mendoza. Estudió en la Facultad de Medicina de la UNAM, tres años en la Escuela de Arte Teatral del INBA y la maestría en letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras.

Argüelles, adaptador de sus obras, comentarista, conductor y director de programas culturales para televisión, fue profesor de letras modernas especializado en arte dramático en la UNAM, la Escuela de Arte Dramático del INBA y el Centro Universitario de Teatro. Falleció el 24 de diciembre de 2003 a causa del cáncer.

Como formador de escritores tuvo una gran influencia. Entre sus alumnos se cuentan Víctor Hugo Rascón Banda, Óscar Liera, Sabina Berman, Carlos Olmos y Jesús González Dávila, todos ellos ganadores del Premio Nacional de Teatro, distinción que Arguëlles también obtuvo en 1959 con su obra Los cuervos están de luto. Se trata de una de las farsas más representadas en el teatro mexicano, que también tuvo éxito en su adaptación al cine.

En su juventud tuvo una experiencia que resultó determinante para su carrera ya que en la Facultad de Medicina lo nombraron director de Actividades Culturales de la Sociedad de Alumnos, y entonces decidió hacer teatro.

Fue cuando presentaba Las cosas simples, de Héctor Mendoza, que el poeta y dramaturgo Salvador Novo, impresionado por el trabajo del joven Argüelles, le ofreció una beca para estudiar en la Escuela de Arte Teatral de Bellas Artes, la cual aceptó sin titubear.

Ya en la Escuela de Arte Teatral, Emilio Carballido y Sergio Magaña fueron los maestros que más influyeron en la formación de Argüelles como dramaturgo, y precisamente, como trabajo final de una de las materias que impartía el maestro Carballido, de lo que originalmente era una tarea de adaptación de entre 20 y 25 minutos, resultó una obra mayor: Los cuervos están de luto, pieza que posteriormente ganaría varios premios por el reconocimiento del público y la crítica.

“Afortunadamente tuve la beca del maestro Salvador Novo que me permitió recorrer todas las disciplinas del teatro, y tuve la fortuna de ser alumno de una pléyade de talentos que entonces daban clases en la escuela de Bellas Artes, no sólo de Novo sino las conferencias de Seki Sano y varios más”, manifestó Hugo Argüelles en entrevista con Marlene Gómez en 2004.

“Seguí al pie de la letra lo que me dijo Novo cuando le dije que yo quería escribir teatro. Me dijo que sí pero que debía recorrer todas las disciplinas, y ponerme en el lugar del actor de cara al público, porque sólo así iba a descubrir que hay una corriente especial entre el espectador y el que transmite el texto, y tienes que descubrir esa corriente, así que actúas”, prosiguió Arguëlles.

Becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en 1991, las obras de Argüelles han sido representadas en Estados Unidos, Checoslovaquia, Noruega, España, Perú, Cuba, Venezuela y Guatemala.

“Yo trabajo sobre todo con los actores, voy viendo, éste puede dar más, y hay veces que escribo textos con base en esa capacidad actoral que descubro, soy yo el que escoge sus repartos, esto ha sido así desde el principio de mi carrera, escojo a mis actores y a mi director, con la anuencia de los productores que en muchas ocasiones han sido los mismos actores y te hablo igual de Lilia Aragón, de Carmen Montejo, de Ofelia Guilmáin, de Elsa Aguirre, de varios más, casi todos los que han hecho mis obras”, manifestó Argüelles.

“Tengo que estar cerca de mi obra, mi obra es la que exige cuidado. O sea, no estoy negando la importancia del director, tengo el placer de haber trabajado con los mejores directores de este país, Gurrola, Solé, Luna o los recientes, Bruno Bert, con todos he trabajado muy a gusto y con todos me he entendido perfectamente, pero cuando no entienden o quieren imponer sus personales puntos de vista sobre un trabajo que ya hice y que habla por sí mismo, pues entramos en conflicto, entonces yo no quiero que dirija y hay que cambiar al susodicho y el que se hace cargo de la dirección soy yo”,  explicó el dramaturgo.

En el Tecnológico de Monterrey, el maestro Argüelles impartió seminarios de Teatro, al igual que en el Instituto Mexicano del Seguro Social, donde fue profesor de creación literaria de teatro entre 1981-1982. En 1979 fundó su propio taller de literatura dramática. En este mismo año fue Presidente del Comité de Premiación de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas.

Entre 1957 y 1961 obtuvo varios premios, entre ellos, el de la revista Estaciones con su obra Los prodigiosos y el Juan Ruiz de Alarcón, otorgado por el INBA, con su obra El velorio en turno, que posteriormente denominará Los cuervos están de luto. El tejedor de milagros recibió en 1962, el premio de Pecime y el de la crítica especializada. En 1963, Doña Macabra obtuvo todos los premios del año a la mejor serie de televisión. La ronda de la hechizada fue seleccionada para inaugurar las Olimpiadas Culturales en 1967.

Hugo Argüelles fue también maestro fundador, en 1962, de la Escuela de Bellas Artes de Puebla y dictó conferencias sobre su obra en diferentes centros culturales de la República Mexicana, así como en Universidades de los Estados Unidos y Roma.

Desempeñó diversos cargos, entre los que destacan la vicepresidencia del Taller de Escritores Cinematográficos, de 1975 a 1976; consejero cultural del Teatro de las Américas y secretario del interior del Sindicato de Escritores Cinematográficos.

Vendrían otros éxitos del dramaturgo con obras como: La dama de la luna roja (1970), El retablo del gran relajo (1981) y El ritual de la salamandra (1982); entre otras creaciones.

Argüelles recibió innumerables homenajes en vida, entre los que destacan el de El Ateneo Español en México, por haber sido premiado como el mejor autor del año por El ritual de la salamandra en 1982; La Unión de Cronistas y Críticos de Teatro organizó varios actos por su trayectoria como dramaturgo y maestro en 1983; la Productora Nacional de Radio y Televisión grabó en 1984 un programa especial de TV sobre su vida.

Asimismo, en 1990, la Asociación Nacional de Actores organizó un homenaje en el que participaron más de 40 actores que han representado sus obras. Fue nombrado hijo predilecto del puerto de Veracruz en 1988. En su honor fueron nombrados el Centro Veracruzano de las Artes Hugo Argüelles en Veracruz y el teatro del Centro Cultural Coyoacanense en la Ciudad de México.
RGT     

Fuente: (CONACULTA)

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