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Música - January 2, 2011

Conservatorio Nacional de Música, semillero de la mayoría de los más ilustres exponentes de la música en México

escrito una de las páginas más notables en la historia musical y educativa de México.

La historia conservatoriana puede ser dividida en cinco etapas: Fundación y nacionalización (1866-1876); Régimen porfiriano (1876-1910); Revolución y posrevolución (1910-1928); Escisión e institucionalización (1928-1949) y Época moderna (a partir de 1949 y hasta la fecha).

La catedrática del Conservatorio Nacional de Música de México en las materias de Historia de la Música, Historia del Arte, Piano y Ciencias de la Educación, Betty Luisa Zanolli Fabila, escribió que la inauguración solemne de los cursos del Conservatorio de Música de la Sociedad Filarmónica Mexicana se llevó a cabo el 1 de julio de 1866.

“De entonces a la fecha, en el transcurso de más de 140 años de labores ininterrumpidas, esta institución artística ha escrito una de las páginas más notables en la historia musical y educativa de México, pues además de haber contribuido a la formación de la mayoría de los más ilustres exponentes del arte musical nacional, ha sido también importante promotora de nuevos organismos artísticos que de su seno se han desprendido como la Escuela Nacional de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México o la Escuela Nacional de Arte Teatral y la Orquesta Sinfónica Nacional del Instituto Nacional de Bellas Artes”, describe la investigadora.

Al inaugurar sus actividades, el entonces Conservatorio de Música de la Sociedad Filarmónica Mexicana tenía una planta docente compuesta por 14 maestros, a cuyo cargo se encontraba la enseñanza de diversos instrumentos como piano, canto, cordófonos de arco y algunos aerófonos, además de materias básicas como solfeo, armonía, composición, estética, historia del arte, historia de la música, acústica, anatomía e idiomas.

El auge de la institución era creciente, al grado que a una década de su fundación el plan de estudios incluía ya la enseñanza del arte dramático en su propia sede. Sin duda alguna, la influencia pedagógica del modelo francés del Conservatoire de Musique et Declamatión de París, fundado en 1795, fue determinante para ello.

Durante esta etapa, la participación conservatoriana en la vida académica, artística y cultural de la capital mexicana fue muy intensa, ya que maestros y alumnos tomaban parte periódicamente en múltiples conciertos organizados en estrecha colaboración con instituciones tales como la Escuela Nacional Preparatoria, la Escuela Nacional de Bellas Artes, la Escuela Nacional de Jurisprudencia, la Escuela de Comercio, y la Escuela de Artes y Oficios. Sin embargo, esta etapa floreciente concluyó justo con la desaparición de la Sociedad Filarmónica en 1876.

A lo largo del último cuarto del siglo XIX, la vida conservatoriana fue objeto de transformaciones fundamentales. Por decreto presidencial se nacionalizó el plantel, a partir de 1877, extrayéndolo de la órbita de la Sociedad Filarmónica. Para 1876 se impartían 42 materias de diversa naturaleza, luego de ser declarada escuela nacional el 25 de enero de 1877, sufrió la supresión de las clases de declamación así como de otras vinculadas con la música.

La irrupción del movimiento revolucionario de 1910 habría de traer para la institución conservatoriana momentos de intranquilidad y zozobra. Primero cuando el gobierno de Huerta ordenó la militarización del plantel y ello conllevó la adopción de un régimen cuasi-castrense al interior del mismo.

Después, cuando el gobierno carrancista ordenó la suspensión por varias semanas de sus clases. Y, finalmente, derivado de la inestabilidad política en el país, haber atravesado por un periodo permanente de indefinición administrativa, ya que la institución pasó a depender alternativamente de la Secretaría de Instrucción Pública, de la Dirección General de Bellas Artes, del Departamento Universitario y de Bellas Artes y, temporalmente, de la Universidad Nacional de México que había sido fundada en 1910, a partir de la creación en 1920 de la Secretaría de Educación Pública.

La obra de maestros conservatorianos como Manuel María Ponce, Daniel Castañeda, Vicente Teódulo Mendoza, Silvestre Revueltas y, por supuesto Carlos Chávez, entre otros, pudo inscribirse dentro del sendero que auguró el desarrollo de un movimiento en pro del sentir nacionalista nunca antes visto en el ámbito musical, por el que, además, la estructuración misma de los estudios profesionales en el Conservatorio se vio nutrida con nuevas materias y, principalmente, contenidos programáticos tendientes a fortalecer, a partir de entonces y por buen tiempo, el conocimiento sobre la riqueza folclórica de México.

Si bien las influencias artísticas provenientes de Francia cobraron fuerza y propiciaron un nuevo auge al interior del Conservatorio, de manera particular en el ámbito de la creación, las condiciones materiales y políticas del país desencadenaron un poderoso movimiento de rescate nacionalista, este proceso favoreció que por varias décadas el Conservatorio se constituyera en el principal venero de la composición musical mexicana.

No obstante, la vida académica de la institución estuvo especialmente afectada por los movimientos estudiantiles gestados al interior de la Universidad en pos de obtener su autonomía respecto del gobierno federal. La escisión marcó la vida conservatoriana, pues maestros y alumnos se dividieron en dos facciones de tal manera que mientras un sector decidió permanecer dentro del seno de la Secretaría de Educación Pública el otro determinó su separación, posibilitando con ello que a los pocos meses del conflicto surgiera una nueva institución educativa musical, la Escuela Nacional de Música dentro de la naciente Universidad Nacional Autónoma de México.

La gestión de Carlos Chávez al frente del Conservatorio tuvo especial relevancia. Docencia, investigación y difusión, pilares de la práctica universitaria, fueron los ámbitos a través de los cuales Chávez laboró: en la docencia, mediante el estímulo a las carreras de compositor, director de orquesta y profesor especializado en la enseñanza musical en sus diferentes modalidades.

Las generaciones posteriores, poco modificarían este sendero. Las mayores novedades que después se producen, tienden a subrayar la relevancia y conciencia de la función social del arte: música para las masas, será la nueva divisa en el México cardenista, que tanto en el plan de estudios conservatoriano de 1937, como en el decreto relativo a la socialización de la enseñanza musical en la educación básica de ese mismo año, tiene su principal materialización.

Durante el decenio 1938-1948, el establecimiento de la Escuela Secundaria de Arte y de la Academia de la Ópera, contribuyen a revalorar la obra realizada por la institución musical; la primera, nutriendo a ésta de grupos estudiantiles jóvenes en los que se ha pretendido robustecer la vocación y formación pre-vocacional. La segunda, permitiendo que el sector de los artistas del bel canto, pueda tener la oportunidad de incursionar en el género artístico supremo: la ópera, a partir de una práctica disciplinada y cultivada desde los diferentes aspectos musicales y técnicos que posibilitan este fenómeno escénico.

Al final de la década de los cuarenta, y en gran medida gracias al impulso visionario del propio Carlos Chávez, es creado en 1947 el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, organismo al que quedaron sujetos los planteles de educación artística profesional como el propio Conservatorio. Y justo es en 1949 cuando el gobierno federal, a través de la Secretaría de Educación Pública y del propio INBA, dota al Conservatorio de amplias instalaciones. Las primeras construidas ex profeso para sus tareas académicas, ubicadas en el plantel que hasta la fecha es sede conservatoriana: en Presidente Masaryk 582, en la colonia Polanco.

A partir de entonces las principales tendencias de la enseñanza artística en el Conservatorio Nacional de Música de México no han sufrido trascendentes transformaciones, sin embargo, sí las ha sufrido el proceso de profesionalización de la enseñanza musical conservatoriana, particularmente a partir de 1979.

Es importante mencionar que el Conservatorio Nacional de Música cuenta en sus instalaciones con el Auditorio Silvestre Revueltas, un foro que ha sido esencial para el desarrollo académico y profesional de los alumnos de esa institución, a través de sus conciertos, recitales y veladas operísticas.

Hace unos años este auditorio fue remodelado, lo que representó un importante beneficio para el aprendizaje de los estudiantes, quienes disponen ahora de un escenario con las condiciones técnicas requeridas para su formación musical. Cabe recordar que personalidades del canto y la música han dejado su impronta en este escenario, destacando en tiempos recientes los conciertos que ofrecen diversos grupos artísticos del INBA, como la Orquesta de Cámara de Bellas Artes, Concertistas de Bellas Artes y la Orquesta Sinfónica Nacional, que han formado un público asiduo y constante en sus presentaciones.
MAC     

Fuente: (CONACULTA)

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