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Columnista Invitado - December 17, 2010

La educación como defensa nacional

seguridad del país.  Durante un periodo el modelo americano de inversión capitalista en comercio basado en recursos naturales fue el modelo de éxito.  La inversión en obras públicas también contribuye al desarrollo económico.  Pero los tiempos han cambiado y el surgimiento de la India como el mayor país democrático en el mundo con inversión en recursos humanos, ha creado cambios irreversibles.  Dada la exitosa explosión económica de India y de China, ahora nos enfrentamos a dos nuevos modelos a emular.  México, asi como los demás países latinoamericanos ha explotado sus recursos naturales en lugar de sus recursos humanos.  Ese es el meollo del asunto.

El consorcio Tata, de la India, quiere abrir 100,000 empleos de alta tecnología en India y 100,000 empleos en China donde no encontrará ningún problema para lograrlo.  Tata desea abrir 100,000 empleos en América Latina y aunque incluya a México, necesita considerar a toda América Latina como un solo bloque para poder colocar, difícilmente, a 100,000 empleados con conocimientos adecuados en tecnología.  

La mayor fuente de ingresos de México proviene del petróleo, pero las reservas probadas están calculadas entre diez y quince años.  Se requiere inversión y tecnología para exploración adicional a mayores profundidades.  México carece de ellas, por ello la sugerencia de admitir inversión extranjera en la industria petrolera no es una consideración hecha a la ligera, sino una triste realidad que refleja la falta de preparación tecnológica.  Debido a la herencia española y francesa, la educación en México se ha enfocado en las artes liberales que producen filósofos, no en producir científicos con conocimientos adecuados para registrar nuevos inventos y propiedad intelectual para poder enfrentar el reto contemporáneo.  

Es importante reconocer que la sociedad tiene una deuda con los marginados y que no los debe abandonar si no desea tener una revolución en sus manos.  Pero, el problema de fondo y a largo plazo es un giro completo a la forma tradicional de manejar al país.  Entre otras cosas, necesita enfocarse en una educación intensiva que proporcione oportunidades a todos aquellos que no tengan “elotes para vender,” porque la economía mundial, actual y futura, está basada en servicios, no en productos.  No es posible considerar como tolerable que un sector importante de una sociedad que crece en progresión geométrica, no que viva, sino que apenas sobreviva en base a mercados sobre ruedas, estanquillos de tacos, la venta de contrabando y de drogas, sin posibilidad de tener vacaciones, ni seguros.  La deuda del gobierno no es solo con los marginados, es con el futuro económico y con la seguridad de todos los mexicanos y va a depender del modelo que el próximo gobierno escoja como prioridad, ya sea el tradicional con el desarrollo de comercio con productos naturales o el hindú, con el desarrollo de su riqueza humana a base de educación.

Como ejemplo del modelo hindú podemos estudiar al estado de Israel que cuenta con solo siete millones de habitantes y con la mayor proporción de su presupuesto designado al sector militar.  Sin gota de petróleo, sin acero, minas de plata ni otros minerales, sin litorales marinos de importancia, ni bosques de maderas preciosas, ni tequila o cerveza, el país se ha concentrado en la calidad de su tecnología.  Con ello han desarrollado: un sistema no radioactivo para el diagnóstico de cáncer; la primera videocámara digestible, cabe en una pastilla, para estudiar el intestino y el corazón; ha desarrollado palmas enanas que producen 200 kilos de dátiles al año en lugar de los tradicionales 20 kilos al año; técnicos israelíes desarrollaron el primer teléfono celular de Motorola; gran parte del sistema Windows NT y XP de Microsoft; Pentium MMX de Intel; los microprocesadores Pentium 4 y Centrino; las tapas de latas con abridor de argolla y mucho más.  Este es un pequeño ejemplo de la gama de productos en ciencia, ingeniería y agricultura que México podría y debería de desarrollar si se enfocara en la educación masiva de alta tecnología.  Con una gran riqueza en recursos naturales, teniendo el mercado de los E.U. en su frontera y con la creatividad natural de los mexicanos aplicada a tecnología, México tiene lo necesario para ser una potencia mundial.  El producto nacional bruto per capita en Israel en 2000 fue de $17,500. dólares al año, mayor que el de Inglaterra.  El 24% de la fuerza laboral tiene grado universitario, 12% con postgrado superior.  Por ello Israel crea tres mil, no empleos, sino empresas nuevas de alta tecnología anualmente.  Si consideramos únicamente al D.F., proporcionalmente hablando eso equivaldría a crear casi 1000 empresas por mes (30 diarias).  Los Estados Unidos y Japón registran 150,000 patentes anuales, (1 por cada 2 habitantes); Israel 60,000, (1 por cada 100 habitantes:  se especializan en productos, químicos, de agricultura y de belleza): México 2,000 (1 por cada 60,000 habitantes): Jordania 6 (1 por cada 2,000,000 de habitantes).  Esta estadística nos da la pauta de lo que nos depara el futuro.  México se preciaba de su mano de obra competitiva.  Ahora 90% de la ropa es china, 100% de los juguetes, los cohetes, y hasta la Virgen de Guadalupe son chinos.

En México el profesorado, a cualquier nivel, se muere de hambre y además, si protestan se les acusa de rojillos.  Esa es la mentalidad que hay que cambiar, porque no es una falla inicua al margen, es un crimen a nivel nacional.  No basta que la docencia sea digna y respetable.  Como en otros países, necesita ser una profesión redituable a todo nivel comenzando desde primaria.  Sin educación adecuada no hay progreso posible.  Además de inversión extranjera México necesita importar cantidades industriales de profesorado de postgrado de alta tecnología, aun cuando los cursos sean en inglés y con acento hindú o israelí. Para fomento el gobierno debería ofrecer incentivos a la iniciativa privada para el desarrollo educacional de alta tecnología.  Esa es la responsabilidad del gobierno, el desarrollo económico lo logrará la iniciativa privada.                              

México no necesita un gran presupuesto militar, necesita un gran presupuesto educacional, porque las reservas petroleras son precisamente eso, reserva para comprar tiempo y desarrollar ingresos provenientes de otras fuentes cuando se acaben, y se van a acabar pronto.  La segunda fuente de ingresos del país, proveniente de los braceros, está reduciéndose aceleradamente y eso augura un futuro gris para el país.  Un proverbio chino dice; si le das un pescado a un pobre va a cenar muy bien esa noche, pero si le enseñas a pescar va a cenar bien toda su vida.  Esa es la base que dará estabilidad social.  

Las nuevas armas de invasión contemporánea para la captura de medios económicos son los conocimientos en tecnología, y sin ellos México será invadido sin defensa alguna.  La incapacidad para la búsqueda de yacimientos petrolíferos de profundidad es un claro ejemplo.  México ha llegado al cruce de caminos para su defensa nacional, y necesita escoger entre el modelo chino y basar su economía en el comercio de recursos naturales o en el modelo hindú y desarrollar sus recursos humanos a base de educación.  Locura es repetir un mismo patrón y esperar resultados diferentes.  El tiempo apremia.

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