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Entrevistas - December 13, 2010

El hallazgo de Coyolxauhqui inició el gran proyecto de mi vida: Matos Moctezuma

“el proyecto de mi vida” pues le ha dedicado los últimos 33 años y que, afirma, “seguirá aportando información valiosísima por muchas décadas”. También comparte su felicidad por la inminente publicación de su libro Arqueología del México antiguo, que será lanzado simultáneamente en inglés, italiano y español.

El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma es mundialmente reconocido por ser el encargado del proyecto que sacó a la luz el Templo Mayor de la Gran Tenochtitlán, antigua capital azteca que fue conquistada por los Españoles. Un evento fortuito: el hallazgo de la escultura de la diosa Coyolxauhqui, dio la clave sobre la ubicación del templo, así inicia una aventura científica y académica que a la fecha no concluye: mostrar al mundo los vestigios del axis mundi del imperio mexica.

Eduardo Matos Moctezuma nos cuenta “Allá por 1957 estudiaba la prepa y un amigo me dio un libro, Dioses, tumbas y sabios, de C.W. Ceram, que en el primer capítulo habla de la arqueología en Egipto, ni terminé ese libro, me atrajo tanto que allí me decidí a estudiar arqueología”. Ingresó a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), que se encontraba en donde ahora es el Museo Nacional de las Culturas, en la calle de Moneda, en el Centro.

Sus maestros fueron excelentes profesores, entre ellos, Román Piña Chan, que “me enseñó a comprender la evolución de Mesoamérica”, o José Luis Lorenzo, porque “enseñaba los aportes a la prehistoria del arqueólogo australiano Gordon Childe”. Otros fueron Ignacio Bernal o la maestra de etnología Calixta Guiteras, el arqueólogo Jiménez Moreno o Pedro Bosch Gimpera, prehistoriador de origen español, que fue el presidente del jurado en la graduación de Matos Moctezuma, en 1965.

Las excavaciones en las que participó antes de enfrentar el mayor reto de su vida fueron en las zonas arqueológicas de Tula, Cholula, Tlatelolco y Teotihuacan, porque, explica “en arqueología teoría y práctica van muy unidas, esos sitios me prepararon para lo que vendría a ser el Templo Mayor”; así trabajó con arqueólogos de la talla de Lorenzo, Piña Chan, Jorge Acosta o Francisco González Rull.

En marzo de 1978, asumió la coordinación del Proyecto Templo Mayor, “en Tenochtitlán pude aplicar todos los conocimientos que había adquirido en las grandes ciudades del altiplano, como Cholula, Tula o Teotihuacan”. Forma un equipo interdisciplinario donde además de arqueólogos participan biólogos, geólogos y antropólogos físicos, entre otros especialistas.

El descubrimiento de la  Coyolxauhqui por trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, diosa lunar que, según las crónicas, se hallaba desmembrada a los pies de la escalinata del Templo Mayor, dio pie a la exploración y excavación de la gran pirámide de los mexicas. El centro real y simbólico de su cosmogonía.

Matos Moctezuma rememora: “A invitación de Gastón García Cantú, director del INAH, asumo el cargo de presidente del Consejo de Arqueología, en sustitución del gran arqueólogo Ignacio Bernal, en 1977. Yo me aburría enormemente, a pesar que el Consejo dictamina todos los proyectos arqueológicos nacional e internacionalmente. Añoraba regresar al campo y, entonces, ocurrió el hallazgo de Coyolxauhqui, en la calle de Guatemala, a principios de 1978”.

“El proyecto de rescatar el templo mayor ya existía desde antes, porque se habían encontrado algunos vestigios del mismo a principios del siglo XX. Nunca nos imaginamos la magnitud de dicha empresa. Fueron cinco años consecutivos de excavación, cuyo proyecto de investigación se realizó en tres fases y aún continúa el día de hoy. Fue el proyecto de mi vida, porque pude aplicar todos mis conceptos sobre la arqueología. Aquí se consolida toda mi experiencia anterior”.

Para dimensionar el descubrimiento del Templo Mayor, el arqueólogo comenta que “se han publicado más de 300 libros sobre el tema, entre tesis, catálogos y estudios académicos y de divulgación, escritos por mí y por mis colaboradores, así como por otros investigadores del tema azteca”.

“Cuando surge el proyecto Templo Mayor se da la primera excavación amplia, y la más sostenida en el tiempo, con proyectos específicos de investigación, porque es el corazón del imperio mexica, donde real y simbólicamente se asienta todo su poder”, puntualiza.

–La historia antigua de México, ¿ha servido para ser embajadora cultural de nuestro país en el extranjero?

–Poca gente lo sabe, pero la primera exposición de arte precolombino se llevó a cabo en 1842, en Londres, a los pocos años de haber alcanzado México su Independencia. En el siglo pasado vinieron las grandes exposiciones de don Fernando Gamboa, y actualmente, estamos asombrando al mundo con muestras como Aztecs y Moctezuma II, que dan cuenta de la grandeza del impero azteca.

“Mucha de la información que actualmente se maneja proviene de las investigaciones realizadas en el Templo Mayor. Una preocupación mía fue que se publicara la información de las ofrendas, y las distintas etapas constructivas del templo. En el Museo del Templo Mayor actualmente se exhibe el último gran hallazgo, la enorme escultura de Tlaltecutli, diosa de la tierra, monolito de 12 toneladas que fue excavado por Lorenzo López Lujan, actual titular del Proyecto Mayor. Gracias a las investigaciones realizadas por expertos se ha estudiado el simbolismo, los materiales de concha, los sacrificios y las ofrendas funerarias, entre otras cosas, lo que ha permitido saber mucho más del mundo de los mexicas”, recalca.

–Ahora que menciona a Tlaltecutli, que se especuló era la lápida funeraria de un emperador azteca ¿le asaltó la idea del gran hallazgo, la gran tumba real mexica?

–Eso del “gran hallazgo” en arqueología tiene para mí una importancia relativa. Se piensa que encontrar algo espectacular o muy bello es la finalidad en arqueología, yo te digo que no, a veces hallar una punta de flecha es más importante en relación con el contexto en el que estás investigando, ésta puede armar una revolución. Yo no andaba buscando eso, que se dio el hecho de la excavación del Templo Mayor, ya fue suficiente para toda una vida; el arqueólogo no es un buscador de tesoros, como lo pintan los medios, es un buscador del conocimiento del pasado.

Además de las innumerables publicaciones sobre el Templo Mayor, Matos Moctezuma también ha investigado la historia de la arqueología en México y la biografía de sus grandes protagonistas, que ahora ve la luz en el libro monumental Arqueología del México antiguo, que en nuestro país será publicado por INAH-Conaculta, y en Italia y Estados Unidos, por Jaca Books. Libro profusamente ilustrado que da cuenta de todos los hallazgos arqueológicos en Mesoamérica. Además, otro de los temas que le apasionan es el estudio de la muerte entre los antiguos pobladores del Altiplano, sobre el particular actualmente circula La muerte entre los mexicas, editado por Tusquets.

Matos Moctezuma destacó que ya trabaja en hacer la historia del Proyecto Templo Mayor, el cual saldrá probablemente en dos años, cuando se cumplan 35 años de iniciado el proyecto.

Matos Moctezuma ha impartido clases y seminarios en la ENAH, la Universidad Iberoamericana, la École des Hautes Études en Sciences Sociales en París, la University of Colorado en Boulder, el Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos, la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en Morelia.

Fue director de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de 1971 a 1973. Fue secretario de la Sociedad Mexicana de Antropología de 1971 a 1976, ejerciendo también el cargo de presidente del Consejo de Arqueología. Desempeñó los cargos de director del Museo Nacional de Antropología de 1986 a 1987. Fungió como director y fundador de 1987 a 2000 del Museo del Templo Mayor. Desde 1987 es director del Proyecto de Arqueología Urbana, cuyo objetivo es investigar y realizar excavaciones en diversos puntos del Centro Histórico de la Ciudad de México, entre ellos la Catedral Metropolitana.

Miembro de la Academia Mexicana de la Historia desde 1998, ha recibido, entre otras distinciones, la Medalla Henry B. Nicholson por la Universidad de Harvard (2002), Chevalier dans lOrdre des Palmes Académiques (1981) del Gobierno de Francia; Doctorado honoris causa en Ciencias (1989), por la Universidad de Colorado y el Premio Nacional de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía (2007).

Durante su carrera ha publicado más de 500 trabajos de investigación. Sus libros incluyen reportes arqueológicos, trabajos de interpretación, estudios sobre la historia de la arqueología, catálogos, colecciones y capítulos diversos. Entre sus libros destacan: El Templo Mayor de los aztecas (1988); Vida y muerte en el Templo Mayor (1995); Excavaciones en la catedral y el sagrario metropolitanos: programa de arqueología urbana (1999); Estudios mexicas (1999-2005, 5 volúmenes, El Colegio Nacional); El calendario azteca y otros monumentos solares (2005, en colaboración con Felipe Solís) y Aztecas (2002, edición con Felipe Solís para Royal Academy of Arts de Londres).
JLB

Fuente: (CONACULTA)

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