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Expos y Museos - December 10, 2010

Museo Universitario del Chopo evoca el Pabellón Japonés con el que el edificio participó en los festejos del Centenario de la Independencia

arte contemporáneo, se evoca ese episodio y se presentan dos exposiciones del arte del Japón actual: Jardín de invierno y Kami-Robo, así como la colectiva de pintura mexicana Fábula de dos conflagraciones.

Estas exhibiciones fueron inauguradas este miércoles por Yasushi Takase, ministro de la Embajada de Japón en México; Toru Ono, director de la Fundación Japón en México; Alma Rosa Jiménez, directora del Museo Universitario del Chopo, así como por varios de los artistas participantes.

La exposición Fábula de dos conflagraciones es una muestra colectiva de estampa y pintura en la que un colectivo de artistas visuales reflexiona sobre la importancia y trascendencia de los movimientos armados de 1810 y 1910, a propósito de las celebraciones centenarias. En la muestra participan Rubén Ángeles, Carmen Chami, José Antonio Farrera, Natasha Gray, Sandra del Pilar, Casandra de Santiago, Beatriz Santoyo, Elvira Sarmiento y Alejandra Zermeño.

Los artistas participantes conciben a la Revolución de Independencia y a la Revolución de 1910 como el intento de construir un Estado capaz de conjugar las diversas tradiciones, de grupos étnicos, culturales y regiones geográficas diversas, en un modelo nacional propio. A partir de esta premisa, confrontan los preceptos iniciales de estas luchas, con los propósitos impuestos por los triunfadores y la realidad del México contemporáneo.

La exhibición Jardín de Invierno. El Micropop en el arte contemporáneo japonés, explora las tendencias, clandestinas pero significativas, del arte contemporáneo japonés, compartidas por una generación de artistas que cumplieron la mayoría de edad en los noventa, que si bien se conocen por la gran diversidad de sus metas y técnicas, comparten algunos acercamientos y actitudes hacia el arte y el mundo contemporáneo.

Se trata de una propuesta del curador Midori Matsui, quien inventó la palabra “Micropop” para resumir una doble meta artística: refrescar la percepción de la realidad  más allá de los rígidos marcos de los roles sociales, la clase, el género o la nacionalidad, para lograr la libertad de la imaginación; y para reutilizar el conocimiento, de cosas y ambientes preexistentes para lidiar con las exigencias inmediatas de la vida.

Los artistas que comparten la tendencia Micropop iniciaron su práctica artística a finales de los 90 y principios del año 2000; experimentaron los resultados negativos de la globalización en su etapa de adultos jóvenes, incluyendo la recesión económica, los desastres naturales, así como varios tipos de crímenes violentos causados por la reorganización política de las nuevas religiones; la difusión de la red medio ambiental y la creciente desigualdad social creada por las políticas neoliberales. En consecuencia, creen poco en el progreso de la sociedad, la visión teológica o las metas de éxito material y fama.

Las expresiones de estos creadores parecen modestas y anónimas, utilizan materiales baratos o desechables y adoptan con frecuencia métodos de dibujo y video, “fáciles de lograr”. No obstante, transforman los detalles cotidianos, en apariencia insignificantes, los edificios pasados de moda y los lugares banales suburbanos, en experiencias estimulantes, mediante la combinación de cosas heterogéneas y un nuevo contexto en que las cosas caducas cobran nueva vida.

La tercera exposición se refiere a los Kami-Robo, unos robots luchadores de papel, de aproximadamente 15 a 20 centímetros de alto, con articulaciones en los hombros, caderas, codos, rodillas, muñecas y tobillos, que les permiten moverse libremente y sin complicaciones.

Kami-Robo es una muestra que consta de más de 200 piezas originales de robots luchadores, los cuales se inspiran en las populares caricaturas de robots de la televisión japonesa de los años 70. Actualmente, han sido retomados en el cine, el teatro y la fotografía, en ese país.

Tomohori Yasui, creador de estos robots, inició su trabajo desde que era un niño, y durante 29 años ha perfeccionado las piezas usando diversos materiales. Actualmente, su colección es de aproximadamente 400 robots luchadores.

Cada Kami-Robo, explicó el artista, personifica un espíritu guerrero y tiene un nombre y una personalidad bien definida, algunos son tímidos, perspicaces, testarudos, etcétera. En Japón existe la creencia de que los espíritus pueden habitar en objetos inanimados, reflejando sus sentimientos y pensamientos. De esta manera, dentro y fuera del cuadrilátero, los robots luchadores tienen vidas e historias que contar, así como complejas relaciones y batallas que se desarrollan como una saga.

La exposición Fábula de dos conflagraciones, permanecerá abierta hasta el domingo 3 de abril de 2011; Jardín de Invierno estará hasta el miércoles 2 de marzo de 2011; y Kami-Robo podrá ser visitada hasta el lunes 21 de marzo de 2011, en el Museo Universitario del Chopo, ubicado en Dr. Enrique González Martínez 10, Col. Santa María La Ribera.
MAC

Fuente: (CONACULTA)

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