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Arte y Cultura - November 20, 2010

Poeta maya Cocom Pech cultivó la memoria a través de la palabra de su abuelo

colores “durante el día con las mariposas y por la noche con las luciérnagas”; pero también estuvieron presentes los relatos del abuelo Gregorio, un viejo chamán, que le cultivo la memoria a través de la palabra.

Autor del libro Secretos del Abuelo, Cocom Pech presentó ayer la ponencia Los primeros relatos que se escribieron en mis oídos, durante su participación en el Decimoquinto Seminario Internacional de Fomento a la Lectura que se realiza en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), dentro de la 30 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ).

En mi niñez “todo se nos transmitía de manera oral y uno tenía que aleccionar la memoria”, dijo Cocom Pech en el Teatro de las Artes, del Cenart.

Acompañado por la moderadora Rosalía Chevelas, el escritor, quien dijo relatos y poemas en maya, señaló: “Crecí en un medio donde no había cuadernos, donde nuestros primeros maestros eran nuestros abuelos y los conocimientos los recibí de manera oral, lo cual me causó mucho impacto”.

“Encontré en la huerta mi primera escuela, ahí estaba mi maestro de poesía, mi abuelo”, indicó.

Fue así, dijo, como aprendió otro lenguaje, inmerso en las costumbres de la cultura maya de su pueblo. “Mis primeros cuentos se escribieron en mis oídos y en mis ojos”.

Ingeniero agrónomo, con especialidad en sociología rural, y originario de Calkiní Campeche, Cocom Pech ha participado en festivales literarios alrededor del mundo.

“El poeta, el escritor, el narrador, antes que todo tiene que ser un observador, porque allí se desarrolla la agudeza; y tiene que aprender a oír”, declaró quien recibiera en 2005 el Gran Premio Internacional de Poesía, otorgado por la Academia Internacional Oriente-Occidente, en el cual leyó fragmentos de Secretos del Abuelo, breve compendio de relatos de la tradición maya.

Según su abuelo, contó al público, identificaba por la noche el sexo de los grillos a través de su canto; el de la hembra, les decía, es más tímido, mientras que el del macho es más fuerte y sonoro.

También explicó que su abuelo solía narrar todo el tiempo historias de sus antepasados y que cuando sus nietos se sentaban a su alrededor les preguntaba con insistencia: “Qué soñaste anoche o que soñaste de madrugada”.

Cocom Pech, cuya obra se ha publicado en rumano, catalán, ruso, italiano, serbio, inglés, checo, hebreo, francés e italiano, habló de cómo su vida cambio a partir de aquella semilla de maíz sacada de la bolsa izquierda del pantalón de su abuelo Gregorio, la cual lo convirtió en “el elegido”.

A partir de entonces, en 1961, año en que lo mordió un perro y una víbora además de caer en un pozo, el viejo chamán le dedicó más tiempo, tuvo para él más enseñanzas.

“Me enseñó la magia de un pueblo que empieza por mirar la magia de todos los días, enseñanzas que algunas se pueden decir y otras no”, expresó.

Por último, explicó que aunque en su época de estudiante de primaria fue discriminado en la escuela por su origen maya, siente que la poesía escrita y pronunciada en esa lengua se ha reivindicado y recibe el reconocimiento de los lectores.

Cocom Pech es autor también del Despertar del alba, obra poética cuya traducción del maya al español contó con el apoyo de una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y del Centro Internacional de Traducción Literaria de Banff.

Actualmente escribe Estética melódica en el verso maya contemporáneo, un estudio comparativo de dos autores yucatecos de lengua maya.
RGT     

Fuente: (CONACULTA)

 

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