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Buenas Noticias - November 19, 2010

Compañía de danza de NY destaca al mexicano José Limón

manos se levantan y los miembros del público se miran unos a otros con vergüenza.

Reverenciado en el mundo entero como un de los grandes íconos de la danza moderna, Limón es prácticamente desconocido en México, su país natal.

Más de tres décadas después de su fallecimiento, la Compañía de Danza José Limón, con sede en Nueva York, quiere rectificar esta injusticia histórica, con lo que visitó la capital mexicana para presentar algunas de sus coreografías y reclutar a una docena de bailarines mexicanos.

”Tengo que decir que estaba bastante sorprendida por la poca fama que tiene Limón en México”, dijo Gabriela Poler-Buzali, directora ejecutiva de la Fundación José Limón.

”Desde que comencé con la compañía, mi misión ha sido difundir en México el evangelio de Limón”, explicó la venezolana el martes durante su prólogo al espectáculo en la capital.

La representación se realizó en la Fundación Sebastián, un museo dedicado al célebre escultor mexicano Sebastián, cuyas masivas obras en hierro decoraban las paredes. Dos miembros de la compañía interpretaron cada uno un solo compuesto por Limón, arrojándose por el diminuto escenario con el abandono controlado que es uno de los sellos del coreógrafo.

Los solistas, una canadiense y un franco-tunecino, son bastante representativos de la tropa, cuyos demás 11 miembros provienen de Estados Unidos, Colombia y Puerto Rico. Hay un solo mexicano.

Limón nació en 1908 en Culiacán, en el estado noroccidental de Sinaloa, en vísperas de la Revolución Mexicana. Cuando tenía 7 años sus padres emigraron a Estados Unidos, huyendo del caos de la Revolución, que estalló en 1910 y duró hasta 1917. De joven, Limón se mudó a Nueva York con la intención de estudiar arte, pero pronto se dejó seducir por el baile. Tras servir en la Segunda Guerra Mundial, fundó su propia compañía.

Autor de unas 100 coreografías, entre ellas varias obras maestras, Limón es reconocido como uno de los más influyentes coreógrafos del siglo XX. El tono narrativo de su obra expresa sentimientos, estados de ánimo, alegrías y frustraciones a través de los movimientos del cuerpo.

Tres decenas de bailarines, algunos de ciudades alejadas de la capital, se presentaron miércoles para la audición. Sus pies descalzos levantaron un estruendo mientras seguían los saltos extravagantes del bailarín franco-tunecino Raphael Boumaila.

Carla Maxwell, directora artística de la compañía desde 1978, miraba a los aspirantes desde una esquina del estudio, fijándose en algunos en particular. Maxwell, quien bailó bajo la tutela de Limón antes de éste morir a los 64 años en 1972, dijo que ”se trata tanto del espíritu (del bailarín) como de su físico”.

”Estamos buscando bailarines que no solo tengan lo necesario para poder sacar adelante las coreografías de Limón, que son duras físicamente, sino que también tengan la personalidad adecuada para poder integrarse al grupo”, explicó añadiendo que la compañía, contrario a otras tropas que ponen hincapié en los solistas, pone el énfasis en el corps de ballet.

”Necesitamos gente que pueda integrarse a la comunidad de la tropa, incluso si no pueden comunicarse de forma verbal”.

Esta fue una buena noticia para Marina Acevedo, bailarina nativa del estado de Oaxaca, quien llevaba un papelito con el número 15 prendido a su leotardo.

”Yo no sé hablar inglés”, dijo, ”pero comprendo muchas cosas a través del lenguaje corporal y creo que entiendo lo que Limón quería decir con sus coreografías”. Con 45 años de edad, Acevedo dijo que ser escogida entre una de los ocho bailarines o cuatro reemplazantes sería ”un sueño”.

Los seleccionados se integrarán a la compañía de manera temporal, de marzo a junio. Aprenderán uno de los bailes claves de Limón, ”Missa Brevis”, que la tropa presentará en espectáculos en Mexico y Nueva York. No devengarán salario, pero sus gastos serán pagados por la compañía.

Para Israel Chavira, la sola audición fue una gran ilusión.

”Cuando te crías en México, la danza moderna parece una cosa casi de otro mundo, algo inalcanzable que sólo se practica en países lejanos”, dijo, con el esfuerzo físico evidente en el sudor que mojaba su camiseta blanca. ”Pero cuando aprendes que el genio de la danza, José Limón, fue mexicano, es como si se te abrieran todas las puertas. Todo es posible”.

Fuente: (Agencias)

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