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Héroes Nacionales - November 18, 2010

Ignacio Solares y Silvia Molina analizan la trascendencia de Francisco I. Madero y sus creencias sobre el espiritismo

martes  en el auditorio del Museo Nacional de Arte, en el ciclo Madero 100 años, con el tema Madero en la literatura y la historiografía, en una charla moderada por Pablo Boullosa.

El escritor Ignacio Solares recordó que para el escritor Aldous Huxley hay tres factores que crean los cambios históricos, en primer lugar la política, los cambios socioeconómicos y los individuos que llevan a cabo esos cambios.

“En el caso de un personaje como Madero, no lo entendemos sin su fe en el espiritismo. De hecho en una página de su diario afirma: Me he pasado todo el día tomando dictado y he escrito muchas veces porque parecería que no entiendo bien aquello que quieren decirme”.

Ignacio Solares afirmó que en su juventud Madero fumaba, bebía y se jactaba de ser muy buen bailarín, pero todo ello cambió cuando se aceptó como espiritista y médium escribiente.

“Una de sus primeras sesiones fue en Europa, exactamente en París, desde entonces se convirtió en un fiel seguidor de esta creencia. En 1903 se le dictó supuestamente el desenlace de la Decena Trágica”.

Mencionó que hay párrafos de sus escritos que narran una supuesta premonición sobre Victoriano Huerta, no obstante, el escritor subrayó lo delicado que resulta separar al Madero político, del Madero creyente en espíritus con esta clase de dictados del más allá.

“Dijo a uno de sus allegados que para que una Revolución fuera exitosa debía estar bañada en sangre y por ello, terminados los enfrentamientos armados creía que iba a perder la vida”.

Ignacio Solares  cuestionó la manera como Madero fue condescendiente muchas veces con Victoriano Huerta, haciendo caso omiso a los consejos de su hermano de mandarlo fusilar después de su primera traición, con lo cual no hubiera habido cuartelazo y hubiese cambiado la historia.

“Parecería que a través de sus decisiones este personaje hubiese sostenido el eslabón con Huerta, como una especie de danza donde uno es víctima y otro victimario”.

Concluyó que es a partir de ese Madero espiritista y contradictorio como se puede conocer mejor a este personaje y de alguna manera los hechos que dieron lugar a la Revolución Mexicana.

Silvia Molina consideró, por su parte, que Francisco I. Madero es un personaje fascinante y contradictorio y que ha sido retratado desde muchos ángulos por los autores de diversas épocas, los cuales permiten dilucidar al hombre y al político.

Recordó que tanto José Juan Tablada  y Luis Spota escribieron acerca de él, retomando la tradición de convertirlo en la contraparte de Porfirio Díaz, además de mostrar al político apasionado y al hombre un tanto ingenuo que es engañado.

“Se ha escrito mucho de Madero cuando habló por primera vez de la no reelección y su primer encuentro con Díaz, el cual ha sido retratado por numerosos escritores, mostrando a un Díaz reacio que dijo que si había una Revolución él la extinguiría con ‘mano de hierro’”.

Rememoró que hay una novela llamada Tierra, de Gregorio López y Fuentes, en la que se describen los problemas agrarios en esa época y las revueltas que se gestaron en todo el país.

“Entre todos los textos, Tropa vieja, de Francisco L. Urquizo, permite seguir el camino de Madero hasta su muerte y la manera en que Carranza retoma el espíritu de su lucha, además de describir la manera como muchos años el marginado político se enfrenta a las injusticias del imperio porfirista”.

Estimó que Madero, el otro, de Ignacio Solares, toca un punto poco conocido de Madero, el espiritismo, a través de su hermano Raúl, quien lo aconsejo perdonar a sus enemigos.

“Solares trata de meterse a fondo en el espíritu del personaje. La novela llega hasta la muerte de Madero, mostrando pasajes de la Decena Trágica, además de describir el lado débil de Madero y aspectos poco conocidos de su personalidad”.

Durante la velada mencionó también Temporada de zopilotes, de Paco Ignacio Taibo II, quien describe puntualmente los 15 meses de gobierno de Madero quien es atacado no sólo por Victoriano Huerta, sino por antiguos porfiristas.

“El libro nos muestra a un Madero intachable y cabal que parece que había venido al mundo como un soñador que labró su propia caída con su empecinamiento. Un Madero que disfrazó de ideales los intereses de su clase social”, el ciclo Madero 100 años, continuará hasta el 29 de noviembre en el Museo Nacional de Arte.
HBL

Fuente: (CONACULTA)

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