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Por la Espiral - November 16, 2010

Los otros analfabetos

educativo erigido por un sistema partidista necesitado de prácticas clientelares para obtener dinero y repartir cuotas de poder.
Los costos han provocado un enorme daño al circuito educativo porque muchos de sus miembros activos, autoridades y representantes de uno y otro lado están más comprometidos en la grilla que en  mejorar la  enseñanza, replantear sus  esquemas metodológicos y combatir  deficiencias.
El país no logra  romper el molde sobreviviente al cambio democrático porque éste se encuentra atrapado en manos de líderes acomodaticios  (y eternos) convertidos en aliados de los gobiernos blanquiazules o del mejor postor del momento, léase muy bien, Elba Esther Gordillo.
Lo más lamentable es lo poco que se hace por la educación pública en perjuicio de esos niños y niñas que sueñan con ser profesionistas algún día.
México, según datos del Fact Book CIA, tiene un nivel de escolarización promedio de 14 años en los niños y de 13 años en las niñas. Es decir, tiempo atrás se consiguió con dificultades reducir la deserción escolar en el tercero de primaria para aumentar la permanencia infantil hasta el sexto de primaria.
El problema reside en el abandono de la escuela cuando llega la graduación de sexto y las edades sobrepasan los doce años, es cuando niñas y niños salen a la calle para trabajar o pedir dinero ante la presión de sus padres..
Además del tiempo de permanencia figura la obligatoriedad de la escolarización, las autoridades no actúan ante la enorme cantidad de niños a lo largo y ancho de la geografía que no acuden a clase (muchos son fácilmente identificables porque viven en la calle) o bien interrumpen sus estudios al convertirse en sustento del hogar.
Desde mi punto de vista, la deserción escolar y la exclusión del sistema educativo deberían estar sancionadas porque un pueblo sin educación  vivirá en una ignorancia dañina con efectos colaterales en lo económico, político, social y cultural para el propio país. Se construye un perverso círculo vicioso.
En Iberoamérica, reconoce la propia UNESCO, hay 15 millones de infantes sin escolarizar, de éstos México aporta 4 millones.
A COLACIÓN
Año con año en las evaluaciones internacionales de la OCDE y la UNESCO México figura en los últimos lugares en matemáticas, comprensión de lecturas, ortografía y bajo aprovechamiento del idioma inglés.
Internamente no se valora la competencia en los mercados globales por medio de una mano de obra de estándares de calificación educativa, técnica y de conocimiento.
Todo lo contrario, en México aumenta la deserción escolar y para efectos de las estadísticas oficiales son ensalzados logros difíciles de creer, que no logran tapar los orificios de cientos de techos de escuelas construidas con palmas y láminas o las incomodidades de una escuela-camión.
Es una vergüenza que niñas y niños mexicanos estudien en una escuela improvisada llena de carencias en su infraestructura, incluso sanitaria, cuando los líderes sindicales poseen penthouses,  coches de lujo y viven en zonas caras. Es el drama y la terrible contradicción del inequitativo reparto de la riqueza en México y de la apropiación del poder con fines de lucro.
Llega hasta el grado de insulto corroborar que el Gobierno Federal dilapida el dinero como pudimos comprobar con los ridículos festejos del Bicentenario, onerosos y destinados a la posteridad de la basura.     No hay para educación sí para el despilfarro.
A COLACIÓN
El sistema educativo requiere urgentemente de una revolución para lograr una Educación Triple I: innovadora, incluyente e integradora.
Es necesario atreverse a innovar para adoptar una decisión de vanguardia que implique que el país está dispuesto a tomar en sentido estricto un compromiso serio para mejorar la educación pública. Un pueblo que decide educarse tiene ante sí las herramientas que le permitirán crecer gracias al conocimiento, mejorar su autoestima, ser libre de la ignorancia y la manipulación, más educado para ser igualmente más democrático.
Innovar significa aceptar que el aula tradicional está desfasada, al mismo tiempo que el maestro lo está. ¿Cuántos maestros además de tener mala ortografía no saben utilizar una computadora? La moderna escuela pública del siglo XXI requiere de niños y maestros interconectados mediante ordenadores; niños que en vez de libros utilicen una computadora en su pupitre y sigan las lecciones por Internet; aprendan a investigar en la red; consultar la información de otros países; realizar visitas virtuales con sus compañeros de grupo visitando museos o galerías.
Innovar implica que el gobierno deje de darle tanto dinero al magisterio y a las concesiones de libros de texto supuestamente licitadas y mejor invierta en  computadoras por pupitre.
Hacen faltan programas de incentivos fiscales para empresas y organizaciones no gubernamentales donantes de computadoras u ordenadores portátiles.
Persisten grandes carencias en el México del siglo XXI, un buen número de niños deben caminar más de 5 kilómetros diarios para llegar a improvisados centros educativos, la educación bien podría llegarles hasta su casa con un ordenador portátil.
SERPIENTES Y ESCALERAS
En la parte de una educación incluyente, ningún niño o niña debe quedar fuera. No saber leer, ni escribir, es una discriminación que lacera, marca y condiciona; igualmente, el avance de la tecnología sumió a muchas generaciones en el atraso, la aparición de la computadora e Internet dejaron a millones de niños y adultos en el pasado.  Insisto no basta con aprender a leer y escribir.
Finalmente, la  educación debe ser integradora, dotar con elementos modernos para facilitar la adopción del conocimiento y vincular a los estudiantes con el ámbito técnico y laboral.
La brecha de la educación con la creación,  ciencia,  tecnología y  patentes, revela la falta de eslabones en México para aprovechar e integrar a los educandos y sus aportaciones en la elevación técnica y científica del país.
P.D. Le invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.

 

POR LA ESPIRAL

*Claudia Luna Palencia

-Los otros analfabetos

-Leer, escribir, Internet

-Educación para todos

Mientras en distintos foros y latitudes discuten y analizan opciones para elevar la calidad educativa, adaptarla a la exigencia de la empresa pública y privada en los nuevos tiempos, considerando además las necesidades demográficas, México mantiene atrapado su motor educativo en las redes de la mafia política y de sindicatos.

Los vicios vienen del pasado propiamente de un corporativismo educativo erigido por un sistema partidista necesitado de prácticas clientelares para obtener dinero y repartir cuotas de poder.

Los costos han provocado un enorme daño al circuito educativo porque muchos de sus miembros activos, autoridades y representantes de uno y otro lado están más comprometidos en la grilla que en mejorar la enseñanza, replantear sus esquemas metodológicos y combatir deficiencias.

El país no logra romper el molde sobreviviente al cambio democrático porque éste se encuentra atrapado en manos de líderes acomodaticios (y eternos) convertidos en aliados de los gobiernos blanquiazules o del mejor postor del momento, léase muy bien, Elba Esther Gordillo.

Lo más lamentable es lo poco que se hace por la educación pública en perjuicio de esos niños y niñas que sueñan con ser profesionistas algún día.

México, según datos del Fact Book CIA, tiene un nivel de escolarización promedio de 14 años en los niños y de 13 años en las niñas. Es decir, tiempo atrás se consiguió con dificultades reducir la deserción escolar en el tercero de primaria para aumentar la permanencia infantil hasta el sexto de primaria.

El problema reside en el abandono de la escuela cuando llega la graduación de sexto y las edades sobrepasan los doce años, es cuando niñas y niños salen a la calle para trabajar o pedir dinero ante la presión de sus padres..

Además del tiempo de permanencia figura la obligatoriedad de la escolarización, las autoridades no actúan ante la enorme cantidad de niños a lo largo y ancho de la geografía que no acuden a clase (muchos son fácilmente identificables porque viven en la calle) o bien interrumpen sus estudios al convertirse en sustento del hogar.

Desde mi punto de vista, la deserción escolar y la exclusión del sistema educativo deberían estar sancionadas porque un pueblo sin educación vivirá en una ignorancia dañina con efectos colaterales en lo económico, político, social y cultural para el propio país. Se construye un perverso círculo vicioso.

En Iberoamérica, reconoce la propia UNESCO, hay 15 millones de infantes sin escolarizar, de éstos México aporta 4 millones.

A COLACIÓN

Año con año en las evaluaciones internacionales de la OCDE y la UNESCO México figura en los últimos lugares en matemáticas, comprensión de lecturas, ortografía y bajo aprovechamiento del idioma inglés.

Internamente no se valora la competencia en los mercados globales por medio de una mano de obra de estándares de calificación educativa, técnica y de conocimiento.

Todo lo contrario, en México aumenta la deserción escolar y para efectos de las estadísticas oficiales son ensalzados logros difíciles de creer, que no logran tapar los orificios de cientos de techos de escuelas construidas con palmas y láminas o las incomodidades de una escuela-camión.

Es una vergüenza que niñas y niños mexicanos estudien en una escuela improvisada llena de carencias en su infraestructura, incluso sanitaria, cuando los líderes sindicales poseen penthouses, coches de lujo y viven en zonas caras. Es el drama y la terrible contradicción del inequitativo reparto de la riqueza en México y de la apropiación del poder con fines de lucro.

Llega hasta el grado de insulto corroborar que el Gobierno Federal dilapida el dinero como pudimos comprobar con los ridículos festejos del Bicentenario, onerosos y destinados a la posteridad de la basura. No hay para educación sí para el despilfarro.

A COLACIÓN

El sistema educativo requiere urgentemente de una revolución para lograr una Educación Triple I: innovadora, incluyente e integradora.

Es necesario atreverse a innovar para adoptar una decisión de vanguardia que implique que el país está dispuesto a tomar en sentido estricto un compromiso serio para mejorar la educación pública. Un pueblo que decide educarse tiene ante sí las herramientas que le permitirán crecer gracias al conocimiento, mejorar su autoestima, ser libre de la ignorancia y la manipulación, más educado para ser igualmente más democrático.

Innovar significa aceptar que el aula tradicional está desfasada, al mismo tiempo que el maestro lo está. ¿Cuántos maestros además de tener mala ortografía no saben utilizar una computadora? La moderna escuela pública del siglo XXI requiere de niños y maestros interconectados mediante ordenadores; niños que en vez de libros utilicen una computadora en su pupitre y sigan las lecciones por Internet; aprendan a investigar en la red; consultar la información de otros países; realizar visitas virtuales con sus compañeros de grupo visitando museos o galerías.

Innovar implica que el gobierno deje de darle tanto dinero al magisterio y a las concesiones de libros de texto supuestamente licitadas y mejor invierta en computadoras por pupitre.

Hacen faltan programas de incentivos fiscales para empresas y organizaciones no gubernamentales donantes de computadoras u ordenadores portátiles.

Persisten grandes carencias en el México del siglo XXI, un buen número de niños deben caminar más de 5 kilómetros diarios para llegar a improvisados centros educativos, la educación bien podría llegarles hasta su casa con un ordenador portátil.

SERPIENTES Y ESCALERAS

En la parte de una educación incluyente, ningún niño o niña debe quedar fuera. No saber leer, ni escribir, es una discriminación que lacera, marca y condiciona; igualmente, el avance de la tecnología sumió a muchas generaciones en el atraso, la aparición de la computadora e Internet dejaron a millones de niños y adultos en el pasado. Insisto no basta con aprender a leer y escribir.

Finalmente, la educación debe ser integradora, dotar con elementos modernos para facilitar la adopción del conocimiento y vincular a los estudiantes con el ámbito técnico y laboral.

La brecha de la educación con la creación, ciencia, tecnología y patentes, revela la falta de eslabones en México para aprovechar e integrar a los educandos y sus aportaciones en la elevación técnica y científica del país.

P.D. Le invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.

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