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Por la Espiral - November 1, 2010

IFAI vs. corrupción

los 178 países observados y medidos en materia de corrupción.
Su escala de valores oscila del uno al diez, entre más cercano al diez existe una relación inversamente proporcional con la corrupción, es decir, tendremos un país menos corrupto.
Así,  entre más baja sea la calificación mayores problemas de corrupción serán detectados.
A México le pasó: de acuerdo con Transparencia Internacional en el país azteca la situación empeoró respecto del año pasado. De esta manera en el índice de Percepción de Corrupción 2010 (CPI) México bajó nueve lugares.
“En  2009, México ocupó el sitio 89 con una calificación de entre 3.2 y 3.5 sobre 10“.
En 2010, México escaló al sitio 98 con niveles de corrupción iguales a Egipto o Burkina Faso, con una calificación de 3.1 en  una escala de diez.
Para quienes tengan duda acerca de cómo se construye el Índice de Percepción de Corrupción, el CPI se obtiene por medio de entrevistas directas con inversionistas, potenciales inversionistas, analistas y expertos de mercado, participantes en el sector privado.
De todos los países de América Latina fue Chile el único con un lugar mejor catalogado en el sitio 21 aunque también le queda  mucho por delante para eliminar prácticas corruptas aunque eso, en definitiva, es asunto de los chilenos y sus autoridades.
Además, el colmo:  Cuba aparece mejor posicionada que nosotros al ubicarse en el  sitio 69, seguimos perdiendo de forma comparativa contra un país económicamente mal en muchos sentidos, señalado por su dictadura de izquierda y un discurso antiyanqui por décadas.
Con todo y ello, los cubanos siempre nos llevan ventaja en educación, salud, investigación y hasta en niveles de corrupción.
Por lo pronto, en México lo que sucede aquí adentro es materia de atención de todos los mexicanos y de nuestros gobernantes.
La realidad es que no se puede ser más transparente en la medida en que aumenta la corrupción es impensable mejorar nuestro ritmo empresarial y quehacer gubernamental sin erradicarse en forma y fondo las prácticas cotidianas de fomento a la corrupción.
No es un lugar común cuando se dice aquello de que la corrupción la hacemos todos, alguien tiene metido el bolsillo en la mano de otra persona y así sucesiva y reiteradamente la cadena se agiganta.
A COLACIÓN
Desde la academia cuando se analiza el tema de México y el origen de sus problemas, causas y posibles soluciones, en la lluvia de ideas siempre sobresale un tema: su corrupción.
En España me pasó en el aula y más de uno de los profesores encargados de materias relacionadas con América Latina, de manera inevitable  ligaban a México señalando “un sistema de prebendas, concesiones, dádivas y sobornos constantes”.
Derredor de este tema bien podrían disertarse toda clase de investigaciones unas partiendo de la base de que fue la Colonia con su dominación española la que legó el esquema piramidal de poder y la forma en cómo sucede la retroalimentación de la corrupción.
Otros, en sentido contrario, podrían advertir que fue en la época Prehispánica cuando se desarrolló este sistema de prebendas que sobrevivió al mestizaje, lo adoptó y nos llegó como herencia hasta nuestras días.
GALIMATÍAS
¿Cuál es la lectura de la evaluación de Transparencia Internacional? Primero, que es absurdo que México mejore en atractivo para el inversionista extranjero si éste sabe por adelantado que tendrá que soltar dinero a diestra y siniestra para “facilitarse” los caminos para su empresa.
Segundo, si aumenta la corrupción también se pierde en competitividad lo que por supuesto repercutirá en este mar de la globalización con tantos competidores disponibles para llevarse a casa lo que otro país deje ir.
Tercero, la corrupción hace que todos perdamos dinero, pagar sobornos, prebendas, dar mordidas, todo ese dinero no pasa por el fisco, hasta el momento la Secretaría de Hacienda no proporciona cifras en relación a cuánto anualmente México  dejar de captar fiscalmente hablando por la evasión causada por la corrupción.
Cuarto, de qué sirve el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) es prueba sobrada que su eficacia es nula porque los indicadores de corrupción todo lo contrario de reducir siguen aumentando.
El IFAI creado a razón de la propuesta del entonces presidente Vicente Fox en el sexenio pasado más que coadyuvar a la transparencia del ejercicio del sector público hace todo lo contrario establece una serie de candados para que cualquier persona, un ciudadano común, acceda a por ejemplo un informe anual o programa de gasto de determinado organismo público, paraestatal, autónomo o descentralizado.
El IFAI opera con una serie de corchetes casi siempre intraspasables cuando la respuesta del organismo es la de denegar la información.
Si el presidente Felipe Calderón se queja en el extranjero de la herencia perniciosa de su antecesor y su ineficacia en el combate a la delincuencia y el resguardo de la seguridad, le pedimos que no olvide que el IFAI es un verdadero elefante blanco no sirve para nada pero bien que jala presupuesto.
Fox justificó en su momento que la transparencia reduciría la corrupción, que cualquier ciudadano tendría fácil acceso a los datos y números de la administración pública, se trataba de darle certeza a la gente;  entre otras cosas, romper la punta de la pirámide de prebendas y concesiones.
También en eso nos mintieron, el IFAI, insisto no sirve más que para con todo cinismo esconder la información, si alguien lo sabe bien es Humberto Hernández Haddad, ex cónsul en San Antonio y destacado abogado que no cesa en sus querellas contra el IFAI.
Moraleja: si la corrupción no reduce porque los canales creados por la administración pública están rodeados de un hedor inocultable en el que las empresa privadas nacionales y extranjeras participan, para qué sirve entonces el IFAI y sus funcionarios. Allí está la prueba más absoluta.
P.D. Le invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.

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