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Por la Espiral - October 11, 2010

Gurría: cinco años más en la OCDE

Gurría por  cinco años más por decisión de la  Junta de países miembros.
Es importante mencionar que desde el 18 de mayo de 1994 México se convirtió en el miembro número 25 de la OCDE sucedió durante un año catastrófico con  el EZLN en la escena nacional y el magnicidio de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la Presidencia.
Aún faltaba lo peor: en diciembre sucedieron una serie de malas decisiones económicas que motivaron una devaluación del peso respecto al dólar, rompiendo años de moverse entre bandas y deslices controlados; las reservas internacionales fueron insuficientes para contener las presiones.
La caída de la economía fue inminente y el preludio de un muy mal año en 1995, no obstante, México formó parte del club de los países prósperos, desarrollados y con mejores indicadores macroeconómicos del mundo.
Por sus siglas en inglés OECD, organization for economic cooperation and development a la fecha incluye a 33 países miembros y tiene un presupuesto de 328 millones de euros para su ejercicio anual.
En dicho club se encuentran: Australia, Bélgica, Canadá, Chile, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Corea, Luxemburgo, México, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Portugal, República Eslovaca, Eslovenia, España, Suecia, Suiza, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos.
Se espera la pronta incorporación formal de China y Rusia, dos economías  relevantes dentro de la economía global, aunque India también debería  figurar.
En los últimos años a las economías más industrializadas y mejor desarrolladas cuyos indicadores cualitativos reflejan mejores niveles de bienestar y menores brechas de desigualdad dentro de la OCDE, se han añadido una serie de economías emergentes con un potencial industrial, tecnológico y de valor agregado importante.
México tiene esta consideración, además tras la crisis de 1994-1995 muchos cambios de política económica, monetaria y financiera fueron establecidos en el país, falta resolver rezagos relevantes en el tema de las reformas del Estado tanto políticas como económicas.
El mes de mayo pasado, el país cumplió 16 años de formar  parte de la OCDE, lo hizo en  2010 con un mexicano conduciendo al organismo internacional con un cargo renovado además por otros cinco años más.
En este lapso de tiempo (16 años) los altibajos en lo cuantitativo como en lo cualitativo  han sido constantes.
En lo primero,  México ha perdido competividad en el ámbito global,  en el Índice de Competitividad Global 2010-2011 pasó del sitio 60 al 66 empeorando en dicho renglón; también perdió fuelle dentro de los  principales países atractivos para el turismo internacional ubicándose en el décimo primer sitio; y  cedió lugares en materia de exportadores ubicándose en dieciseisavo lugar.
En lo segundo,  las condiciones de vida de la población mexicana no han mejorado del todo en comparación con hace dieciséis años, es más la crisis de 2009 nuevamente regresó al bolsillo de los mexicanos a una década atrás lacerando su poder adquisitivo, castigando sus conquistas sociales y depauperando más a la clase media.
Persisten cifras nebulosas en cuanto al número de pobres, los 57 millones de mexicanos establecidos en cualesquiera de las tres líneas de pobreza: alimentaria, capacidades y patrimonio, son la mitad de la población en el país sumida en condiciones precarias.
Si bien es cierto han cambiado la naturaleza y orientación de los subsidios concedidos por Desarrollo Social, desde los esquemas de la oferta, a la demanda hasta aplicarse las transferencias monetarias condicionadas, aún no logran despolitizarse los programas sociales y falta por ver si en la próxima generación maduraron casos personales de éxito que lograron romper con la herencia de nacer pobres y vivir pobres el resto de su vida.
En cuanto a la situación de la clase media los avances no son muy halagadores sobre todo si consideramos que mientras la población en niveles de mayor pobreza tienen como vía de escape la migración hacia Estados Unidos, la clase media encuentra dicha vía en la economía informal.
En los últimos años, la economía informal engrosó de tal manera  que  llegó al 20% del PIB, según cálculos conservadores y cerca del 25% los menos oficiales.
Ante hechos inocultables  cuesta mucha dificultad celebrar que con la orientación de la OCDE se lleven a cabo políticas para cuidar presupuestos, tener finanzas sanas, ceder cada vez más el control a favor de lo extranjero y en cambio atender con tan poco éxito lo social.
Pertenecemos a un club muy amorfo, lo mismo están los del PIB per cápita más alto, mejores niveles educativos y menor brecha de desigualdad que nosotros.
A COLACIÓN
Nuevamente José Ángel Gurría vuelve sobre de sus pasos: insiste en que México debe privatizar su sector energético, abrir Pemex al capital privado sobre todo foráneo.
Hay una metódica insistencia como si los cambios en materia energética propuestos desde la administración del presidente Ernesto Zedillo no permitieran trabajadores coreanos, chinos, americanos, españoles siendo utilizados por subcontratistas extranjeros alrededor de Pemex.
Los servicios de contratos múltiples ideados bajo una espesa bruma legal permiten la mano extranjera, otra cosa muy distinta es la urgencia de que abiertamente una empresa internacional se adueñe de la explotación de un pozo petrolero o marítimo por un determinado número de décadas y siendo beneficiario del usufructo de la explotación.
Hacia allá va dirigida la “recomendación” externa de Gurría desde la plataforma de la OCDE, como si otros países en América Latina no padecieran experiencias dignas de tomarse en cuenta como sucede con Argentina.
Pocas veces se trata de imitar lo bueno, por muchos años en distintos episodios hemos destacado las buenas decisiones tomadas por Brasil en el caso de Petrobras.
No entiendo la obcecación de los políticos mexicanos y un buen número de economistas oficiales insistiendo en desmantelar la industria energética del país en lugar de fortalecerla, una parte hacerla sustentable y como principio necesario encargarse de que no falten nunca energéticos para la industria y los mexicanos en general.
P.D. Le invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.

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