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Música - September 29, 2010

Ciclo de charlas “Escuchemos Jazz”, conducidas por Alberto Zuckerman en la Fonoteca Nacional

proyecto, dice en entrevista que hasta hace unos meses “no había modo de consultar lo que existe sobre jazz mexicano, porque una buena parte de los discos están perdidos y hay cosas que no se ubican, mientras que los discos compactos una vez que se agotan difícilmente vuelven a editarse”.

Comenzó a trabajar en el proyecto a partir de la donación de una parte de su archivo personal de discos, sobre todo LP. Luego hurgó en los materiales donados por instituciones privadas, oficiales y particulares a la Fonoteca, donde fueron apareciendo cosas muy interesantes, dice. “Por ejemplo, en la colección de Televisa me encontré con el programa Lluvia de Estrellas, conducido por Alicia Rodríguez, quien entrevistaba a gente relacionada con el medio musical, entre ellos jazzistas como el cubano Chico O’Farrill —que radicó muchos años en México—, el Quinteto Fantasía, donde estaban Víctor Ruiz Pazos y Salvador Agüero, y Chucho Zarzosa”.

Importantes para trazar la historia de nuestro jazz son las grabaciones de música realizadas para radio que Zuckerman localizó y que ahora nos permiten escuchar a Tino Contreras, Cuco Valtierra, Richard Lemus, Luis Alcaraz y otras figuras de los sesenta. “Algunos son programas y otros discos realizados por las propias estaciones, pero que nunca se editaron. De Juan López Moctezuma se cuenta con la colección completa de programas como Jazz Vampiro y La Llave, la Nave, la Clave… del Tiempo y algunos de Panorama del Jazz, que hizo para Radio UNAM”.

Entre las rarezas, el pianista cita una grabación que debe haber sido realizada entre 1956 y 1958, “donde María Victoria se atreve a meterse al terreno del jazz con la Orquesta de Pérez Prado en un tema llamado ‘Jazz Me Blues’. También hay materiales de pianistas como Pablito Jaimes y Jorge Ortega que no salieron en disco y conciertos del Festival Internacional Cervantino, con gente como Chilo Morán, Juan José Calatayud, Alain Derbez, Astillero y un servidor, entre otros”.

La colección de jazz deberá seguir enriqueciéndose con donaciones de instituciones y de los propios músicos, agrega el pianista. “Sé que Bellas Artes tiene grabaciones que se hicieron en el Auditorio Nacional con jazzistas nacionales y extranjeros. Por ejemplo, aquel festival donde vino Thelonious Monk y alternó con Tino Contreras, Juan José Calatayud con Dave Brubeck y Luis Ocádiz con Bill Evans. La sala Nezahualcóyotl también debe tener una buena colección”.

Para enriquecer el acervo, el propio Zuckerman ha conducido entrevistas con varios músicos, sobre todo veteranos. “Hemos hablado con los músicos para que donen o nos presten su material para que la colección crezca. El jazz es parte de nuestro patrimonio, pero no ha sido debidamente apreciado. Este acervo va a permitir que se conozca, que se aprecie y que los estudiantes e investigadores puedan consultarlo”.

Para invitar al público a disfrutar de parte de estos materiales, se ha programado el ciclo de charlas gratuitas Escuchemos Jazz, conducidas por Alberto Zuckerman, a celebrarse los miércoles de octubre a las 19:00 horas en Francisco Sosa 383, esquina con Salvador Novo, Coyoacán. En la charla de mañana participará también el pianista Freddy Marichal con el contrabajista Arturo Luna, y en la del 27 de octubre el propio Zuckerman tocará el piano.

Preservar: lucha contra el tiempo

Lourdes Ayluardo, directora de Conservación y Documentación Sonora de la Fonoteca Nacional, comenta que la institución cuenta con acervos musicales importantes, como son grabaciones realizadas en el Palacio de Bellas Artes, la colección de grabaciones de campo del etnomusicólogo Thomas Stanford —que forman parte del Patrimonio Memoria del Mundo de la UNESCO—, así como colecciones de Blas Galindo, María Teresa Rodríguez, el Festival Internacional Cervantino y la Dirección de Culturas Populares e Indígenas, entre muchas otras.

La funcionaria explica que falta mucho por hacer, pues se trata de una institución joven que cumplirá dos años en diciembre. “Estamos en una carrera contra el tiempo, porque muchos archivos están en riesgo de desaparecer. Por eso es importante que ya exista una Fonoteca y que desde 2001 por primera se haya integrado el tema de la preservación del patrimonio sonoro al Plan Nacional de Cultura”.

Fuente: (Milenio)

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