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Por la Espiral - September 26, 2010

McDonald´s lo que más comemos

complicaciones, se caracteriza por el exceso de grasa en el organismo y se presenta cuando el Índice de Masa Corporal en el adulto es mayor de 25 unidades.

Otro aspecto muy cierto es que la obesidad afecta a cualquier persona sin importar posición socioeconómica, sexo, edad, color de piel o situación geográfica.

Actualmente, más de la tercera parte de las mexicanas son obesas y entre la población infantil 3 de cada 10 niños.

Aunque todavía no es una situación crítica de obesidad mórbida (aquella en la que una persona duplica su peso) como característica generalizada, más de 6 kilogramos de sobrepeso es la tónica entre la población.

Que México tenga tan malas condiciones físicas por cuestión de su peso es un asunto de prioridad por cuanto implica el impacto en la salud pública, precisamente en un país con déficit de infraestructura hospitalaria, más de la mitad de la población sin acceso a la salud pública, carente de seguro de gastos médicos e incapacitada para pagar una atención privada.

La gordura trae muchos problemas consigo, por algo las abuelas preocupaban por una comida bien balanceada, frecuentemente decían: La gente delgada vive más”.

¿Qué le pasó al México de la gente más delgada que gorda? Podemos encontrar la respuesta en una combinación de factores: nutricionales, socioeconómicos, ausencia de tiempo para el ejercicio físico y una transculturización en la dieta del mexicano de la mano de McDonald´s.

Actualmente comemos peor que nuestros padres y abuelos. La dieta diaria no está balanceada, a la par la gente desconoce la calidad de los alimentos hay tantas hormonas, aditivos, conservadores y pesticidas utilizados que los sabores de antaño no son los mismos en carnes rojas, blancas, frutas o verduras.

¿Cuánto tiempo demora en cocerse una carne de cerdo o de res? Simplemente la calidad de lácteos, tortillas y bolillos no es la misma. A veces me pregunto dónde quedó la nata de la leche hervida.

Hoy en día dedicamos menos tiempo para la cocina, una de las grandes transmisiones generacionales que coadyuvan a la cultura está relacionada con las recetas y la tradición gastronómica.

Esta vocación desaparece bajo el pretexto de la falta de dinero y tiempo. Así las familias de esta generación consumen alimentos mucho menos elaborados y nutritivos.

Una prioridad sustituye a la otra: antaño había que comer balanceadamente, por ejemplo unas buenas tortillas con unos frijolitos bien machacados, con unos chilitos verdes y un pedazo de queso aportan mucho más que la costumbre actual de comer lo que sea porque hay que saciar el hambre con lo primero a la mano, generalmente fast food.

Entre el valor nutrimental de lo primero a la grasa de lo segundo hay un abismo.

Atrás han quedado los pucheros y muchos platos de las abuelas que nos ayudaron a crecer sanos y delgados.

Otro aspecto relevante es el deterioro en el poder adquisitivo. A veces me pregunto cómo le hicieron familias de 10 o 12 hijos para salir adelante siendo sus padres maestros de algún oficio y las madres dedicadas al hogar.

Había para todos. Actualmente una familia de 4 o 5 miembros no come pescado ni siquiera una vez por semana, únicamente un día en Semana Santa; las frutas están caras y el precio de muchos alimentos en relación con el ingreso dificulta el acceso a una canasta alimenticia diversificada y de calidad. Se paga mal, se come mal.

A COLACIÓN

Tampoco debe pasarse por alto la falta de tiempo para el ejercicio y ocio.

Cuando una persona vive en otros países, sobre todo Europa, aprende que un valor necesario en los trabajadores es su capacidad para el ocio, planear sus vacaciones, tiempo con la familia (si la tiene), hacer ejercicio, acceder a la cultura, etc.

En Europa aprendí que en México se trabaja en situación de esclavitud, 12 horas en promedio, a veces mucho más para recibir una paga por 8 horas.

Las personas en México no tienen tiempo real ni para su familia, ocio ni mucho menos para hacer ejercicio.

Haga cuentas amigo lector cuántas horas pasa sentado en la silla de su oficina. Imagine toda la grasa y carbohidratos acumulados en su cuerpo que no pueden salir porque usted no hace ejercicio, en primer lugar porque no tiene tiempo.

Si usted quiere ponerse a regimen para bajar de peso, cualquier doctor le dirá que no basta con comer la mitad, ni hacerlo en mejor forma, las personas deben realizar ejercicio de forma regular, crearse hábitos favorables para su sistema cardíaco y evitar el rebote.

Por último, una población con malos hábitos alimenticios, con pésimo poder adquisitivo es presa fácil de la transculturización. Hace muchos años perdimos la batalla contra la invasión de McDonald´s.

Simplemente no hay franquicia de esta hamburguesería llena de gente. ¿Por qué? Por lo barato de sus paquetes y ello prima por encima de la calidad y las calorías. Importa más saciar el hambre de forma rápida y barata. No hay para más.

Con todas estas connotaciones no sorprenden los datos proporcionados por la OCDE, el problema viene encima cuando la gente empiece a enfermar del corazón y diabetes y no tengan los medios para curarse ni el sector salud oficial la infraestructura para atenderles.

Para agravar los pronósticos, son los bebés mexicanos que nacen ya con un problemas de sobrepeso o bien que a los tres meses de edad los pediatras les diagnostican obesidad y los padres deben disfrazarle algunas tomas de leche con agua.

Hay dos puntos nacer obeso y hacerse obeso. El caso es que el medio altera también la transmisión genética, entonces debemos preocuparnos y ocuparnos más por nuestra salud y la de nuestra familia.

P.D. Le invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.

*Economista y columnista especializada. Con estudios de doctorado por la Universidad de Alcalá, tiene dos libros publicados y participa en distintos foros de radio y televisión con opiniones sobre educación financiera, economía y finanzas personales. Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com

 

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