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Conciertos - September 20, 2010

Román Revueltas Retes estrena “Laberinto de espejos”, obra dedicada al Bicentenario

décadas, Revueltas Retes se ha dedicado a lo que él resume con una frase que revela también su pasión por la música: “Lo importante de esos 30 años ha sido aprender a tocar el violín y pararme frente a una orquesta sin hacer el ridículo”.

Puede decirse entonces que fue necesario que pasara todo ese tiempo para que finalmente la orquesta y el músico se reencontraran en el concierto de ayer a las 18:00 horas y en el que ofrecerán hoy, a las 12:00 horas, en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli.

El reencuentro se da, sin embargo, en condiciones muy diferentes a las del recuerdo. Ahora, Román Revueltas no llega como concertino, sino como director invitado. “Es la primera vez que dirigiré esta orquesta, pero ya sabía que era muy buena a pesar de que lleva ya varios años (tres) sin un director titular. He descubierto además, durante los ensayos, que los músicos tocan muy bien, tienen un brillo especial”.

Desde hace seis años trabaja como titular de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes donde se encuentra “muy contento y sin ganas de postularme para ninguna otra orquesta”. Pero da su opinión respecto a la atípica situación de la orquesta que hoy dirigirá como invitado: “Estoy convencido de que todas las orquestas necesitan tener un director titular porque eso les concede una mayor cohesión musical y les permite tener un sello.

“No sé las razones por las que no han elegido un director, pero yo desearía que lo tuviera, porque de por sí es una buena orquesta”. Tan buena, que, bromea, “ha demostrado tener músicos a prueba de directores invitados; con todos suenan muy bien”.

La situación de los directores de orquesta en México da pie para una reflexión, porque si bien los sueldos no son especialmente altos, sí existe la posibilidad de vivir de ello. Exactamente hace un año, estuvo en Mérida para dirigir como invitado el Concierto Patrio de la Orquesta Sinfónica de Yucatán. Entonces alguien le preguntó qué valor tenía el dinero para un músico.

Revueltas Retes, que además de director y violinista, es pintor (sus paisajes son piezas cotizadas en las galerías de Monterrey), escritor (publicó en 2003 su primera novela La insidiosa fatalidad de las cosas) y columnista de MILENIO Diario, respondió así:

“Si alguien decide vivir una vida de poeta maldito, ése es otro asunto, pero hoy día un músico puede, perfectamente, tener su lugar en este mundo con mayores o menores trabajos; a la mejor no hay una relación justa y directa entre el esfuerzo y la recompensa que el músico recibe, porque ésta es una carrera muy difícil”.

Al aceptar la invitación para dirigir como invitado la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, Revueltas Retes tuvo también la convicción de qué tipo de programa quería tocar: un programa inevitablemente mexicano. “Mexicano sin las tradicionales obras que siempre se tocan”, define el director.

Se incluye, sí, una obra de José Pablo Moncayo, pero no el Huapango, sino Tierra de temporal. Luego sigue con Cañón huasteco, obra maestra del nacionalismo compuesta por Paulino Paredes en 1952, pero tocada muy pocas veces (de hecho fue estrenada hasta 1997) y que es notable por el sonido épico del xilófono. Se incluye también a Carlos Jiménez Mabarak con La balada del venado y la luna, entre otras piezas.

Revueltas Retes está pues, contento con el programa armado para los festejos del Bicentenario. “La intención es que el público encuentre un concierto fácil de escuchar, sin demasiadas alusiones académicas y que lo encuentre, sobre todo, esperanzador”.

Una obra de ánimos nacionales

El compositor Eduardo Angulo refiere a su obra Laberinto de espejos como “el reflejo de la terrible realidad de México”. Román Revueltas Retes, encargado de estrenarla, coincide: “Nada más y nada menos; la obra muestra el terrible México que vivimos”. Pero matiza: “Al final tiene una nota esperanzadora, una idea de lo que querríamos que sucediera en nuestro país”.

“Se trata de una obra en tres movimientos, muy bien escrita, que logra explotar la sonoridad de una orquesta sinfónica. Describe lo que pueden ser los ánimos nacionales con una atmósfera de fatalidad y poco a poco se va tornando jubilosa hasta que al final tiene un giro festivo muy importante”, dice.

La Secretaría de Cultura encargó esta composición para estos festejos; la obra dura 35 minutos, y sus tres movimientos son: “Inerte”, “Sueños de libertad” y “El remedio, el trapito y amárrale aquí tantito”.

Al final, Revueltas Retes se queda con una idea: “Tiene sonoridades muy modernas pero indiscutiblemente es una obra muy mexicana. Al público, estoy seguro, le va a gustar porque es una obra que se puede escuchar muy fácilmente”.

Fuente: (Milenio.com)

Foto: Cortesía Paola García

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