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Por la Espiral - September 10, 2010

Sector salud, sector de muerte

común denominador.
En la columna pasada cuestionábamos las cifras mágicas del anexo estadístico del Cuarto Informe del presidente Felipe Calderón, una destacable es la del seguro popular.
De acuerdo con  información oficial en 2002 un millón 040 mil 854 personas contrataron de manera voluntaria el seguro popular; para 2005 aconteció un crecimiento inusitado hasta 11 millones 404 mil 861 personas.
Lo extraordinario: en 2010 hay 37 millones 718 mil 283 personas con seguro popular, el propio anexo indica que estos datos no son comparables con los del año pasado, ni fechas antepasadas porque antes se medía por número de hogares.
Para este año decidieron presentarlo por personas, lo más increíble es que en 2008 había 27 millones 176 mil 914 personas con seguro popular y  en dos años (además muy difíciles económicamente hablando, una severa contracción del PIB,  desempleo y pérdida de poder adquisitivo) contra todo comportamiento inusual de las personas en época de crisis, unas 10 millones de personas contaron con dinero para contratar el  seguro hasta llegar a la cifra de los 37 millones 718 mil 283 personas afiliadas.
El seguro popular es una idea maquinada por los estrategas gubernamentales para atender una demanda por acceso al sector salud entre aquellas personas que no tienen IMSS, ISSSTE ni ningún otro tipo de institución pública para incluirlos en dicha prestación.
Las personas de manera voluntaria deciden pagar una cuota mensual, trimestral, semestral o anual para adquirir el seguro popular con modalidad de cobertura individual o familiar.
El pago depende de los deciles de ingreso de la persona o familia y se supone que esto brinda acceso inmediato para ser atendidos por cualquier clínica, sanatorio, consultorio y red de hospitales del sector salud público.
La pretensión es resarcir que muchos millones de mexicanos no tienen forma real de atenderse por una enfermedad o cirugía mayor porque carecen de dinero para pagar una atención privada y al mismo tiempo  están fuera del sector salud oficial.
El seguro popular puede pagarse, el meollo es que la red pública es insuficiente y no alcanza para todos los derechohabientes.
No son pocas las quejas de cientos de personas a las que se les murió un familiar por negligencia médica de una institución pública, porque ni llegando moribundo a la sala de emergencias se atiende con prontitud a la persona, no hay capacidad para subirle a piso, meterle al quirófano y salvarle la vida.
Tampoco cuentan con suficientes medicinas, las farmacias subrogadas son un negocio redondo para el IMSS e ISSSTE y vaya que la corrupción queda al desnudo cuando en Tepito o la Merced distintos puestos venden medicamentos oficiales  a mitad de precio.
Entonces no es únicamente cuestión de diseñar un seguro popular es tema de acción acabar con la corrupción interna y ampliar toda la red hospitalaria.
Dice el texto del Cuarto Informe que en México, en 2010, hay 62 millones 378 mil derechohabientes contando a todas las instituciones y a los del seguro popular, si lo comparamos con la década de los ochenta existían 29 millones 110 mil derechohabientes.
Mirando al pasado hay indicadores con nulo o poco avance: en el indicador de camas censables encontramos en la actualidad  una cama por cada 764 derechohabientes, no estamos tomando en cuenta el universo de los 108 millones 396 mil 200 habitantes en México,  nada más el conjunto de los derechohabientes.
Respecto de 1980, en ese entonces existía una cama disponible por cada 750 derechohabientes, en 30 años el avance es escaso. Por eso la gente llega moribunda y ni así la internan, no hay lugar.
Por el lado de los médicos del sector  público tenemos actualmente un médico por cada 357 derechohabientes; una enfermera por cada 268;  y una unidad de salud por cada 2 mil 976 derechohabientes.
En los ochenta había una unidad de salud por cada 4 mil 172 derechohabientes y un médico por cada 580 derechohabientes.
A COLACIÓN
Por el momento no hay nadie que meta las manos al fuego por alguna institución de salud pública, sobran los malos comentarios a veces porque el equipo es insuficiente, por la pésima calidad humana de médicos, doctores y enfermeras; y la evidente corrupción instalada en cada una de las áreas con saqueos de gasas, medicamentos, material quirúrgico hasta de los insumos para elaborar los alimentos en las cocinas.
Además las filas para recibir un poco de atención son enormes, el tiempo de espera es agotador, el regrese usted mañana o dentro de uno, dos o tres meses una constante respuesta.
Hay mucha negligencia por eso hay tantos errores humanos que cuestan vidas o definitivamente la salud.
He pensado en una conocida mía con cáncer tipo III, ella era fiel a sus revisiones anuales en el IMSS,  como trabajadora y derechohabiente estaba muy atenta de pedir con tiempo su cita para su revisión. De pronto, un día se sintió  fatal debido a una gripe que casi acaba con sus pulmones; ella pidió una revisión, después de muchos días, idas y vueltas, un médico, otro más y no sé que tantas áreas del IMSS, le dicen que tiene cáncer en el pulmón.
Le dan cita para dentro de 3 meses, antes de ese tiempo ella empeora, la internan en urgencias del IMSS, nuevamente otros estudios y entonces una doctora le dice que su cáncer primario comenzó en los ovarios, le pregunta: ¿qué no lo te lo dijeron los médicos hace dos meses? Efectivamente nadie se lo dijo, lo pasaron por alto, se trataba entonces de un cáncer invasivo.  Una prioridad de atención.
Finalmente ella acude a quimioterapia en Oncología en unas galeras donde meten a 50 o 70 personas a las que al mismo tiempo suministran un aparato especial, cada una tiene su propio padecimiento de cáncer y por tanto, una dosis personal. No quiero imaginar cuántas enfermeras equivocarán el suministro, confundirán el expediente de un paciente con otro, porque una atención masiva no puede ser efectiva, ni exenta de errores humanos.
Por eso los hospitales de salud pública son muchas veces corredores de la muerte.
P.D.  Le invito a que opine del tema en mi blog  http//claudialunapalencia.blogspot.com.
*Economista y columnista especializada. Con estudios de doctorado por  la Universidad de Alcalá, tiene dos libros publicados y participa en distintos foros de radio y televisión con opiniones sobre educación financiera, economía y finanzas personales.  Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com

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