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Libros - August 31, 2010

Patricia y Francisco de la Lama participaron en el ciclo “Historias de amor y humor”, en el “Centro de Lectura Condesa”

Condesa del INBA-Conaculta.

La sesión que forma parte del ciclo Historias de Amor y Humor, organizado por el Foro Internacional de Narradores Orales (FINO), la pareja integrada por Patricia y Francisco de la Lama, quienes representan a ese organismo en Cuernavaca, Morelos, llevaron al público ahí congregado a mundos imaginarios que cada uno construyó en su mente, estimulados por la palabra y el gesto.

Correspondió a Patricia de la Lama dar inicio a la sesión, con un relato original de la escritora argentina Marcela Sabio, quien, a decir de la narradora, “con la misma generosa pluma que lo escribió, me dio la autorización para interpretarlo, dándome la inspiración”.

La historia, en cuyo contexto Patricia de la Lama evocó a Shakespeare, Sor Juana y Miguel de Cervantes, quienes escribieron las más excelsas páginas de la literatura universal, con hermosas plumas de aves, muy diferentes a las llamadas atómicas que en la era moderna le han quitado el romanticismo al acto de escribir.

La noche en que llovieron los sueños, es el título del cuento que “llegó volando desde Santa Fe, Argentina y estoy segura que mi amiga, la escritora, cantante y narradora, la escribió con la pluma que halló de un pájaro”.

En este contexto, De la Lama recreó verbal y gestualmente, esta narración cuya trama lo mismo habla de tristezas y pesadillas, que de búsquedas, sueños, canto, música y amor.

Por su parte, Francisco de la Lama, dio cauce a algunos de los cuentos reunidos en su cuarto libro –aún inédito-, titulado Narraciones sin tiempo.

El primero de ellos tenía como escenario el Puerto de la Cadena, un sitio paradisíaco localizado en el estado de Oaxaca; una rada, habitada por una pequeña comunidad indígena, cuyos integrantes, que se caracterizaban por su afabilidad y amabilidad, vivían del cultivo de la grana cochinilla, de la que extraían tintes para exportar, mientras que otros se dedicaban a la pesca.

La belleza natural del lugar comenzó a llamar la atención de los turistas que llegaban cada vez en mayor número. Entre ellos, arribó un andaluz que, según él, conocía la historia del lugar. Y les contó a los pobladores que muchísimos años atrás, en uno de sus viajes, la famosa Nao de China se vio envuelta en una tormenta que le obligó a dejar ahí gran parte de su carga para poder seguir su navegación.

Y entre lo que dejó, se encontraba un tesoro en monedas de oro y plata. Esto despertó la ambición y la codicia de los pobladores de un lado y otro de la bahía; se desató la disputa y a pesar del enojo, acordaron repartírselo, por lo que acordaron jalar la cadena que ahí estaba para sacar el cofre del agua. Tras muchos esfuerzos, vieron salir algo parecido a un gran tapón, mismo que al lograr extraerlo provocó que la bahía se vaciara y aquél paraíso se convirtió desde entonces en una zona agreste.

El segundo cuento fue el de Evodio, quien vivía en un pueblo donde nadie sabía leer ni escribir. Un día, por fin llegó la escuela y a pesar de ser considerado el más tonto, fue el único que aprendió a leer. Por tal razón, le dieron el puesto honorífico de cartero y su labor era además de entregar las misivas, leerlas y responderlas.

Así, un buen día, uno de sus grandes amigos le informó que se iría a la capital para enrolarse como soldado, por lo que le dejaba encargada a su madre y que él escribiría. De pronto, una de las cartas que llegaron, daba cuenta de su muerte. Evodio, no tuvo el valor de decírselo a la madre del soldado, por lo que decidió encargarse de que siguiera llegando correspondencia con noticias alentadoras para la madre.

Pasaron casi dos años y la madre de su amigo, al ver la cercanía de la muerte, le pidió escribirle al hijo para que fuera al pueblo a despedirse de ella. Ante el problema, no sabía qué hacer y en eso estaba, cuando de pronto tocaron a su puerta y vio a su amigo enfundado en uniforme militar y con el grado de teniente coronel. Su sorpresa fue mayúscula y así lo expresó. El amigo, le dijo que efectivamente estaba muerto, pero que no podía hacerlo quedar mal con la mamá, por lo que había pedido permiso para volver y despedirse de su madre.

Por último, relató una historia ocurrida en Venecia y evocó la atmósfera romántica de esa ciudad italiana, con su arquitectura llena de mármoles y sus típicas góndolas, que dio pie a una historia de amor, generada por la aparición de una hermosa mujer surgida del reflejo del agua.
AMS

Fuente: (CONACULTA)

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