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Pueblos Mágicos - August 5, 2010

Bordan con oro motivos patrios en vestimenta de la Virgen de la Caridad en Huamantla

feligreses nacionales y extranjeros veneran la imagen, en el Pueblo Mágico de Huamantla, Tlaxcala.

Se trata – los motivos patrios -, de una palma, una aureola y hojas de laurel, que desde hace dos meses están siendo bordados con canutillo de oro por las manos de al menos 40 mujeres voluntarias.

Dichos elementos, que a decir de Carolina Hernández Castillo – responsable de vestir a la virgen desde hace 47 años -, son una replica de la ofrenda que donó el General Porfirio Díaz a la advocación de la virgen María, por su intercesión para que el Ejército Regenerador de la República Mexicana (rebeldes), librara la “batalla de Tecoac” –población perteneciente al municipio de Huamantla -, contra el Ejército Gobiernista comandado por el General Ignacio R. Alatorre, el 16 de noviembre de 1876.

Dicha batalla determinó la suerte que la República Mexicana correría en el Porfiriato, triunfando los ideales enarbolados en el Plan de Textepec.

“El de la idea de agregar elementos patrios al ajuar de la virgen, fue de mi hermano José Hernández Castillo ‘Cheche’, quien consideró importante unirnos a los festejos nacionales de la independencia y revolución, porque la Batalla de Tecuac fue importante para la historia de México”, indicó la octogenaria.

Refirió que de acuerdo a “Cheche”, Don Porfirio Díaz se encomendó a la santísima virgen de la Caridad, para que lo ayudara a ganar la batalla de Tecuac al Ejército Gobiernista, y ante su triunfo el general donó en agradecimiento a la imagen, una palma y una aureola en oro “(…) desgraciadamente estas fueron robadas, tiempo después, pero conservamos una fotografía de la virgen con la palma y aureola de oro”.

Carolina Hernández Castillo, especificó que la palma bordada será colocada en la parte baja del vestido y la aureola a la orilla del manto de 4 metros de largo, ajuar al que también se le agregan bordados de hojas de laurel –al considerar a estas, junto con el olivo, un elemento importante en los símbolos patrios -.

El vestido de raso francés de 80 centímetros de largo en color blanco, fue diseñado y está siendo bordado desde hace dos meses, por las manos de al menos 40 mujeres voluntarias, al igual que el mato azul turquesa.

Para realizar el bordado fue adquirido 1.5 kilogramos de canutillo de oro – material importando de Alemania -, cuyo precio fluctúa entre los 25 mil pesos el kilo.

En una solemne ceremonia se viste a la virgen el 13 de agosto, el párroco de la basílica Manuel Zamora Díaz, es el encargado de bajar del altar la imagen – de una altura de aproximadamente un metro y tallada en madera -, para luego en la sacristía en completa intimidad, un grupo de cinco mujeres encomendadas por la comunidad, preparan por un lapso de cuatro horas, a la festejada con su nuevo ajuar.

Ya lista la imagen, ésta es trasladada en peregrinación a su altar y se celebra una homilía especial.

“Cuando el sacerdote baja a la virgen de su altar, su rostro está pálido, pero milagrosamente luego de que es vestida y preparada para la fiesta, la imagen luce con un rostro rozagante y lindo e incluso la expresión de sus ojos es distinta”, externo.

Hernández Castillo – de 85 años de edad -, refirió que la elaboración del ajuar de la virgen de la Caridad, la inició su abuela María de Jesús Farfán hace más de un siglo, tradición que se ha heredando de generación en generación; en su caso – dijo – lleva 47 años, realizando esta noble tarea de forma voluntaria.

Indicó que hasta el momento la virgen cuenta con 44 vestidos en buenas condiciones, los cuales fueron diseñados y bordados de forma distinta y con motivos especiales; las prendas serán exhibidas al público, junto con una serie de objetos e imágenes religiosas, en un museo, el cual se encuentra en construcción.

Aseguró que la virgen de la Caridad es milagrosa, y el último prodigio del que se tiene conocimiento, es haber salvado de la muerte a un joven accidentado hace dos años, que presentaba 60 fracturas en el cuerpo y que los médicos declararon un caso perdido, sin embargo, “un grupo de creyentes emprendimos una jornada de oración para pedir la intercesión de la virgen, para que Juvenal sanara y milagrosamente volvió a la vida, y hoy camina por su propio pie y no tiene ninguna cicatriz en el rostro”.

Al ser entrevistado el párroco del Santuario de la Virgen de la Caridad, Manuel Zamora Díaz, informó que desde el primer día del mese de agosto, se vienen confeccionado en el atrio del templo los tradicionales tapetes, y se registra un importante arribo de peregrinos nacionales y del extranjero.

Subrayó que la elaboración de alfombras con flores naturales, semillas, arena, tierra, aserrín y otros materiales, son una obra de arte que se ha convertido desde hace más de 100 años, en una costumbre para los lugareños, y ha traspasado las fronteras nacionales, “es un tributo que la gente ofrece por amor a la santísima virgen de la Caridad”.

Todos los días se elabora una alfombra en el atrio – son 30 en total durante el mes-, sin embargo, en “La noche que nadie duerme” del 14 de agosto, son confeccionados los tapetes en un trayecto de más de 9 kilómetros, por donde habrá de peregrinar la imagen de la virgen de la Caridad durante siete horas.

La procesión de la virgen inicia a la una de la mañana y concluye a las siete horas del mismo 14 de agosto, tras una homilía en el santuario de la imagen.

Sobre los motivos patrios que contiene el vestido de la virgen, el párroco aprobó la iniciativa, ya que consideró que la Independencia de México, está estrechamente unida a la fe, “no olvidemos que fueron los curas quienes realmente provocaron la independencia de nuestro país, entonces los motivos del vestido de la virgen que año con año se confecciona, llevara estos motivos, pero totalmente vinculados a la fe”.

En esta ocasión – resaltó -, los feligreses también podrán admirar el murar que se elaboró en la parte principal de la basílica, referente a la asunción de la virgen María en su advocación de la Caridad, “es la virgen subiendo a los cielos y los apóstoles en la parte baja como testigos de ese gran acontecimiento”.

Se trata de una pintura al fresco con un diámetro de 14 metros de alto por 10 de ancho, elaborada – durante 14 meses – por el artista plástico Juan Manuel Barrientos Cabrera.

Fuente: (Milenio)

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