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Libros - July 22, 2010

Aportó la novela bandoleresca el retrato de la realidad social en el México decimonónico: Ernesto de la Peña

novelas de Manuel Payno y Luis G. Inclán.

Durante la charla que ofreció en el marco del ciclo La Academia Mexicana de la Lengua ante los Centenarios de las Revoluciones –organizado por la Academia Mexicana de la lengua, el Conaculta y el INBA– en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, De la Peña apuntó que durante las gestas de Independencia y la Revolución, la novela mexicana derivó en una literatura que desbordaba, a través de sus narraciones, una serie de pronunciamientos y pasiones encontradas hacia la realidad imperante.

Para desarrollar el tema de la conferencia -La novela bandoleresca-, el también director del Centro de Estudios de Ciencias y Humanidades, contrastó dos novelas mexicanas del siglo XIX: Los bandidos de Río Frío, de Manuel Payno, y Astucia, de Luis G. Inclán. En este contexto, refirió que la literatura ha mostrado una potencia simbólica para expresar, a través de sus personajes, un rasgo de vital importancia como es la crítica social.

De la Peña, considerado uno de los sabios de fin de milenio en nuestro país, puso sobre la mesa los antecedentes del género  y calificó al bandolero como un personaje típico tanto de la historia como de la literatura mexicana y planteó como prototipos de esta figura a Evaristo Luciano también conocido como Relumbrón , antihéroe de Los bandidos de Río Frío, así como a Lorenzo o Astucia, héroe de la novela del mismo nombre.

El especialista, quien también es un connotado conocedor musical, en particular de la ópera, recordó que Los bandidos de Río Frío fue escrita por Payno durante su segunda estancia en Europa –en el desempeño da cargos políticos y diplomáticos-, bajo el seudónimo de “Un ingenio mexicano” y en sus páginas plasma una larga descripción del ambiente y el escenario en que se desarrolla la historia, al igual que en torno de los antecedentes de sus personajes.

Agregó que a lo largo de la trama, el autor relata diversos aspectos que permiten conocer a detalle la realidad que vivían los mexicanos del siglo XIX, en las diversas regiones del país, aunque con especial énfasis en la zona centro-sur.

En el caso de la obra de Luis G. Inclán, la definió como una de las mejores novelas de aventuras escritas en español. Aseguró que su lectura permite comprender con facilidad, por qué ha resultado esencial en la conformación del temple literario del país, así como las razones por las que se le considera la novela más vital y eficaz del México decimonónico.

A partir del análisis de estas dos novelas y de la línea seguida por sus autores, De la Peña afirmó que la figura literaria y extraliteraria del bandolero, transparenta los sentimientos del mexicano de la clase media-baja de la época, además de ser pieza y personaje clave tanto de la realidad como de novelística mexicana de mediados del siglo XIX.

Desde su punto de vista, tanto Los bandidos de Río Frío como Astucia, pertenecen al subgénero de la novela educativa y mencionó que en ambas novelas, sus creadores presentan a héroes o antihéroes, dos tipos humanos que, independientemente de la razón histórica que puedan tener, prevalece la intención de trazar un retrato de sus figuras, ubicándolos en la realidad de sus días.

Para De la Peña, la novela de Payno es excesivamente prolija y, en algunos casos, excesivamente repetitiva; lo mismo observó en el relato de Inclán, pero rescató que en ambos, se llega a un nivel de descripción tan detallado que refleja las costumbres de la sociedad de sus días y describen el ambiente general de México,  en el momento en que vivía una de sus innumerables crisis.

Resaltó que tanto Los bandidos de Río Frío como Astucia, constituyen, en el caso de Payno, un claro testimonio de la amplitud de la materia literaria, mientras que en Inclán destaca la intensidad de la misma.

Cabe mencionar que el ciclo La Academia Mexicana de la Lengua ante los centenarios de las revoluciones continuará hasta diciembre. La próxima sesión tendrá lugar el 3 de agosto, con la participación de Ruy Pérez Tamayo, quien hablará sobre La lengua española en la ciencia; el 17 del mismo mes corresponderá el turno a Jaime Labastida; el 7 de septiembre a Tarcisio Herrera Zapién; el 21 a Concepción Company Company; el 5 de octubre a Miguel Angel Granados Chapa; el 19 a Gonzalo Celorio; el 16 de noviembre a Arturo Azuela y cerrará el 7 de diciembre con José G. Moreno de Alba.
AMS

Fuente: (CONACULTA)

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