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Arte y Cultura - July 13, 2010

Sexo en el México antiguo, fue considerado tabú por los españoles

revista Arqueología Mexicana dedicado a La sexualidad en Mesoamérica.

Con la llegada de los españoles, muchas de las prácticas de los grupos autóctonos de lo que hoy es México, fueron consideradas tabú, particularmente aquellas que tenían una profunda connotación sexual-cosmogónica. Los prejuicios en torno a estos aspectos trascendieron el tiempo y escasas veces se consideraron dignos de estudio.

Códices, crónicas coloniales, piezas arqueológicas y datos etnográficos, constituyen actualmente la base de aproximación a los comportamientos lúbricos de los antiguos habitantes de nuestro país; cabe mencionar que en la década de 1920 se llegó a reunir una colección de objetos prehispánicos alusivos a la sexualidad, como los procedentes de la Huasteca y del área maya, que fueron colocados en un “Salón Secreto” del viejo Museo Nacional.

En su número 104, correspondiente a julio-agosto, la publicación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) y Editorial Raíces, destapa los matices de la sexualidad entre los antiguos mayas, la práctica de la masturbación con fines rituales, la mitología y simbolismo de la vagina dentada, el “pecado nefando” y las transgresiones sexuales, por mencionar sólo algunos.

Entre los autores de estos artículos se encuentran especialistas como Alfredo López Austin, Stephen Houston y Karl Taube, Carlos Navarrete, Félix Báez-Jorge, Guilhem Olivier, Miriam López y Jaime Echeverría, así como Yolotl González Torres.

Como bien anota el antropólogo Alfredo López Austin, en su texto aproximativo a La sexualidad en la tradición mesoamericana, cada una de estas culturas “tuvo una actitud muy peculiar frente al erotismo. Entre las concepciones más amables estaban las de los huastecos y otomíes, quienes las justificaban al decirse creados por dioses patronos lúbricos o con destinos étnicos ligados a la producción.

“Pero aun los nahuas, y entre ellos los mexicas, veían en el placer sexual un don divino, equiparable al alimento, a la alegría, al vigor vital y al reposo cotidiano. Era cuestión de moderar el disfrute de aquel regalo como se hacía con cualquier otro bien concedido por los dioses”.

El autor destaca que en el México antiguo la conducta sexual estaba sumamente normada y su transgresión repercutía en el orden social, de ahí que las sanciones iban de lo puramente moral a la pena de muerte por adulterio, incluso dejándose la ejecución de la misma en manos del marido ofendido. Otro caso que se veía con reprobación era la unión sexual entre individuos de distintas etnias.

Entre los mayas —como lo revelan representaciones en códices, pinturas en cuevas y relatos en general—, existían mayores modalidades de vida amorosa, la identidad sexual era más fluida, según apuntan los expertos Stephen Houston y Karl Taube. Algunas escenas antiguas muestran a vigorosos dioses ancianos copulando con diosas jóvenes o cautivos de guerra con falos exagerados.

Precisamente, la masturbación del miembro viril masculino es una de las escenas más reproducidas en esculturas y pinturas en cuevas, pues de cuerdo a la antigua cosmovisión, las cavidades eran los espacios donde el semen-semilla fructificaba la tierra, a manera de acto propiciatorio. Carlos Navarrete refiere en su artículo que este acto sería una constante hasta tiempos mexicas.

En lo que respecta al órgano sexual femenino, el doctor Félix Báez-Jorge destaca la alusión de la “vagina dentada” en distintas culturas; de manera particular en la mesoamericana, en ésta subyace una idea central: “la concepción de la mujer y la tierra como ambivalentes depósitos de energía, oscilantes entre la vida y la muerte”, concepto que se materializó en representaciones escultóricas como la deidad Tlaltecuhtli, entre otros.

Cierran el número más reciente de Arqueología Mexicana, los ensayos de Guilhem Olivier, Entre el “pecado nefando” y la integración. La homosexualidad en el México antiguo; de Miriam López Hernández y Jaime Echeverría García, Transgresiones sexuales en el México antiguo; y de Yolotl González, Sexualidad y religión.

El lector también podrá encontrar en esta edición un artículo sobre la cabeza olmeca de Hueyapan, Veracruz, de Eric Taladoire; y otro más acerca de la antropología del comportamiento y la arqueología, escrito por Xabier Lizárraga. Sin contar las consabidas secciones: Historia de los códices mexicanos, Pieza y Documento.

Fuente: (INAH)

 

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