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Entrevistas - June 10, 2010

Gabriela Rosas ejerce una labor extraordinaria, cultivando el arte de la creación y montando obras con títeres

tallado en madera o la platería. Azteca 21 tuvo la oportunidad de conversar con la artesana Gabriela Rosas Ponce, originaria de la ciudad de México, pero con 18 años de residir en el estado de Zacatecas, quien ha aprendido desde su juventud a realizar magníficas figuras en madera y papel: máscaras, alebrijes, hombres y mujeres históricos, así como personajes populares o de festividades; hasta objetos comunes, pero ricamente elaborados con el toque del artesano.

Gabriela también cultiva el arte de la creación y montaje de obras con títeres, tiene una compañía de titiritera llamada “Hilos de la Invención” con la que ha recorrido gran parte del país llevando sus creaciones e historias a apartadas comunidades del país; mediante su trabajo, esta artesana también se ha convertido en una promotora “viva” de su arte y de la artesanía popular. Ella nos cuenta un poco de su oficio, al que una vez descubrió para nunca abandonarlo y hacer de ello una forma de vida, como ahora.

¿Crees que tu trabajo es un arte o un oficio?, ¿cómo llegaste a él?

Hay una bronca entre lo que es el arte o el oficio, yo creo que todo lo que hacen los pueblos es parte de una característica parte de su cultura. Mi papá era artesano mascarero para las danzas del pueblo, y yo fui aprendiendo de él un poco en la mixteca xiatla poblana; en la danza de los tecuanes, a partir de estas fiestas, pues surge el gusto. Ahora, mi familia, mis hijos, mi esposo, todos trabajamos juntos el papel, por ejemplo, los judas del Museo de la Artesanía de Zacatecas, muchos de ésos los hicieron mis hijos y algunos trabajos han ganado premios.

Yo lo aprendí de mi papá, la talla de madera primero, pero luego eso permitió ir experimentando  con el cartón, el barro y, bueno, a partir de ahí me llamó mucho la atención un video que vi del maestro don Pedrito Linares, me llamó la atención su forma, su humanismo y el amor que le pone a sus artesanías, que a partir de ahí yo creí que era mi camino de la cartonería. Desde entonces he ido experimentando varios personajes, varias escenas de danzas de pueblos, porque creo que en diferentes formas y materiales se puede difundir la cultura que existe en una comunidad, en un pueblo, como son sus danzas, sus pastorelas, sus coloquios. Aquí, en Zacatecas, hay muchísimas danzas, muchos coloquios que en ningún otro estado hay, y está esto muy escondido, casi no hay difusión de ello. Entonces yo creía que por medio de las máscaras de cartón pues me permitía  mostrar los diferentes personajes de danzas.

Supongo que hay multitud de variedades e ideas en tu trabajo.

Yo me especializo en la cartonería, pueden ser máscaras, figuras estáticas, articuladas, calaveras, judas, algunos otros personajes como alebrijes; por ejemplo, en Zacatecas retomo los animales que existen aquí, los retomo y los convierto en alebrijes, entonces es una forma de mostrar a la gente que existe eso, pero en una forma fantástica. Los judas, por ejemplo, yo los hago de cartón, pero aquí en el estado se hacen de diferentes materiales, los hacen con la palma zacatecana llamada yuca, también se hacen muñecos. Cada artesano tiene su preferencia en material, yo prefiero el cartón, porque me permite darles diferentes formas a los personajes, por ejemplo, yo no uso moldes, así sea un juditas de cinco centímetros es único. Hay diferentes técnicas para trabajar, eso es parte de la técnica, pero después se le agrega la invención de cada uno, ya depende de cada quién. Pero bueno, la estructura en sí lleva una técnica, y eso es lo que me ha gustado mucho, que la cartonería nos permite ir inventando desde el momento en que empieza uno a tomar el cartón. Lo que se utiliza es el cartón reciclable, el común, hay otro papel que se llama caple y hay otro de madera; otra opción es el periódico o el manila, son de los que más utilizan los artesanos, son fáciles de encontrar. También se puede experimentar, finalmente uno le pone todo lo que quiera a su trabajo. Mira, aquí hay una pastorela que se llama de “Los siete vicios”, y son siete tipos de diablos, algunos tienen sus trompas muy pronunciadas, y, bueno, a partir de ahí se van haciendo; hay otros diablos que tienen un mecanismo donde sacan la lengua y la meten, y es de cartón. Ves eso y te preguntas: “¿Cómo le hacen?”, bueno, pues ahí es donde tiene que ver uno, ¿no? Buscar o ir experimentando con cada personaje que va uno haciendo.

¿Qué es lo que buscas con tu artesanía?

Mira, he visto que niños y jóvenes de aquí han llegado a usar máscaras de halloween en las festividades, nosotros les decimos de la importancia de conservar nuestras propias máscaras, que son valiosas nuestras artesanías en madera, en papel… y que las pueden conseguir, que hay artesanos con mucha experiencia, que estas máscaras son mucho mejores. Mi forma de vida es lo artesanal y lo titiritero porque nosotros hacemos títeres y obras de teatro y andamos en toda la República Mexicana, ésa es nuestra base económica, y la artesanía es otra parte, lo complementamos. Nosotros también construimos nuestros títeres y elaboramos desde las historias; tenemos unas 22 obras en nuestra compañía, que se llama “Hilos de la Invención”, el grupo tiene 20 años y, bueno, nosotros hacemos nuestros propios títeres, tallamos la madera, las caritas; también manejamos marionetas, que es lo que más utilizamos, y hacemos las historias, sobre todo, para los niños; son historias infantiles que siempre dejan un mensaje o no dejan de tratar parte de los valores, como la solidaridad, la cuestión de lo social, de la justicia y la cuestión de la naturaleza en sí. Tenemos trabajos unipersonales, cada uno de la compañía, todos tenemos obras propias, que las tratamos con títeres y marionetas; la última representación que hicimos fue una historia sobre el Grito de Independencia, y bueno, siempre creemos que hay formas diferentes de dar conocimiento a los niños, dejando un mensaje con los títeres, es un medio muy eficaz.

Entonces no sólo creas, sino que también le das una finalidad social a tu trabajo…

Pues, mira, también nos hemos adentrado un poco a lo que es la terapia con títeres, mi compañero es psicólogo, y yo enfermera, de esas profesiones que quedaron atrás, ¿no? (risas), pero que nos permitieron ir buscando otro camino. Hace 20 años, cuando empezaba la compañía, iniciamos con terapias en una escuela de educación especial, y a partir de los tipos de terapias surgieron los títeres, las artes plásticas y nos hemos metido mucho en eso. Ahora somos una familia que nos dedicamos a esto y damos clases de teatro, de artes plásticas, de pintura, de lo que son las artes plásticas en varios ranchitos dentro de un proyecto que tenemos sobre escuela popular en comunidades marginadas. Bueno, nos gusta mucho ir con nuestros títeres y nuestro trabajo a los pueblos, porque es ir a dar, por ejemplo, una alternativa cultural o mostrar algo nuestro, pero también es ir a traer, pues sabemos de cuentos, de leyendas de cada pueblo, precisamente  tenemos planeado ir a Enrique Estrada, un pueblito que está aquí a una hora y media de Zacatecas, vamos a presentar la obra que se llama “El grito”, y es sobre la Independencia, es una historia un tanto de rebelión, pero que trata una parte que casi no es conocida oficialmente, que es la participación de los negros en la lucha de Independencia, y también la lucha de los indígenas, y bueno esa parte casi no es muy tocada, no se sabe mucho en Zacatecas, y lo localizamos aquí con la historia de lo que ocurrió.

Platícanos un poco de tu trabajo, ¿es difícil hacer estas piezas?

Déjame contarte, hay una tradición en Juan Aldama, que se llama la Danza de la Palma, o de la Pluma, esta danza se representa cada 19 de marzo, la máscara del monarca es muy parecida a las máscaras de Tlaxcala de los charros de Papalotla, sólo la cara, porque el penacho son como unas flores que hacen unas artesanas tejiendo la cutícula de maguey, van quitando la telita del maguey y van haciendo pétalo por pétalo y van formando flores, y esas flores son muy laboriosas, y, bueno, el penacho lleva como unas 30 flores, y yo he hecho en cartonería esta máscara con las mismas características, pero mi material es papel de China o crepé. Me lleva como unos cuatro o cinco días, algunas máscaras más sencillas, dos días. Los judas, por ejemplo, varían, uno de tamaño natural, como de 1.70 centímetros, más o menos me lleva una semana hacerlo.

¿La gente puede acercarse a ustedes para aprender este trabajo artesanal?

Para el que quiera aprender, a nosotros muchas veces nos contratan las instituciones para dar cursos, como ahora, en el Instituto de Desarrollo Artesanal del Estado de Zacatecas (IDEAZ), yo tengo mi taller en Tacoaleche, en Guadalupe, Zacatecas, y ahí, si alguien requiere de algo particular o aprender, podemos vernos, pero también hay temporadas, como en verano, que nosotros hacemos nuestros propios cursos, ya sea de máscaras, de judas, figuras estáticas, y en éstas vienen desde danzantes hasta figuras de la Independencia, personajes prehispánicos, etcétera. Nuestros talleres tienen ya cinco años. Hay personas que llevan tomando cursos conmigo ya un tiempo, dos o tres años; en cada curso que doy siempre llega la gente y va aprendiendo otras cosas nuevas, cada curso que hay, siempre hacemos propuestas o cosas diferentes, y bueno se va dando ese aprendizaje, pero, pues, si alguien ya se quiere especializar más, entonces ya veo yo qué tiempo tendría disponible y cómo podría enseñarle.

* Entrevista realizada en la Plaza Miguel Auza, de la capital zacatecana, durante las vacaciones de Semana Santa de 2010.

Comentarios a esta nota: benjamin.solis@azteca21.com

Foto: Gabriela en el IDEAZ con dos de sus creaciones.
Benjamín Solís S./Azteca 21.

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