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Por México - June 1, 2010

Requiescàt in pace… A los Héroes Bicentenarios

casa. El padre terminaba diciendo con una orden, para dar por bien terminados esos momentos de juego y distracción familiar: “Ahora los héroes se retiran a descansar”, frase muy pagada de si misma ante los hijos, considerando con esa forma de expresión valedera y que con ella ahora me recuerda, que es de suma importancia tener la misma consideración para nuestros héroes bicentenarios de la insurgencia en 1810, por Hidalgo y de los consumadores de la misma por Guerrero, a lo largo de once años en 1821. 

Los festejos bicentenarios deben de hacerse, por el romance que representa para todos los mexicanos esa fecha tan importante para toda la población de México, forjada por esa fuerte rebelión insurgente que nos inspira y llena por ese patriotismo desplegado convertido en nación, pero que en realidad considero primeramente que no había necesidad de exaltar como motivo de festejo del Bicentenario, por más investigación que deseen hacer.

Así mismo, es un dispendio y tiempo innecesario el querer saber e identificar los restos de cada uno de los caudillos que nos dieron patria que nos llevaron a la victoria hasta el final. Con anterioridad, fueron sacados algunos restos de catedral para su traslado a la columna de la Independencia, está bien fue correcto hacerlo, pero hacer todo este movimiento subsecuente como parte de los festejos bicentenarios. Se cuenta que desde 1895, el gobierno de aquellos años identificaron los cráneos de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez tuvieron la suerte de que estaban marcados con las letras ‘H’, ‘Ae’, ‘A’ y ‘X’, respectivamente.

Me remonto a esos años. Y nos damos cuenta ahora en lo que se esta haciendo, pienso y me ubico en su lugar de ellos, tan solo de uno, mi dictamen propio arroja un reproche ante tal situación que nada de valor va a determinar a favor de los sucesos, o a favor de algo que deje de provecho tan solo de identificar y saber, conocimientos que no interesan y que no son de  prioridad saber, todo ya es parte de la historia, puesto que si yo fuera uno de esos héroes, los desearía que mis restos descansaran en su mismo sitio, si tantas consideraciones tienen para con ellos mismos,  en vez de pasearlos hacia el Castillo de Chapultepec para ser analizados, y para comparar con su análisis la autenticidad de los restos, incluye el ADN que no existe forma de comparación ante el avance de la ciencia por laboratorio y no tener punto de comparación con nadie después de 200 años.

Más agradecerán los mismos héroes  el no hacerlo, por más homenajes y emociones que represente hacerlo ante el altar de la patria, este tipo de tributo es totalmente innecesario. El Padre de la Patria, estoy seguro que junto con los demás reclamarían al finalizar cada uno de ellos sus eventos insurgentes, sacrificando sus vidas por ser independentistas y caer en batalla a balazos para ser sacrificados y exhibidos en aquella famosa  Alhóndiga  de Granaditas en Guanajuato, donde el famoso “Pipila”, otro hombre lleno de heroísmo, 14/Oct/1811, incendió sus puertas facilitando el acceso para ser tomada por el ejército de Hidalgo, masacrados los realistas y saqueados sus granos, bajo control hasta fines de 1811. El realista Manuel Salcedo ordenó que a los cadáveres de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez se les cortara la cabeza. Los cuerpos fueron sepultados en el convento de San Francisco, después de haber sido expuestos a la curiosidad pública. Un mes y unos días más tarde, Hidalgo correría la misma suerte. Fue en 1811 cuando Miguel Hidalgo fue fusilado. Les cortaron la cabeza y colocadas en jaulas las colgaron, en cada una de las cuatro esquinas de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato.

Las cabezas colgadas en la Alhóndiga y con la  caída de los primeros líderes insurgentes, a fines de 1811 a 1821 las cabezas de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez fueron colgadas en cada una de las esquinas de la Alhóndiga, como escarmiento para quienes se rebelaran ante las fuerzas españolas..Morelos al igual fue exhibido ante el pueblo como consecuencia de la rebelión libertaria insurgente que llevo a cabo a obtenerla.

Ahora nuevamente planean ser exhibidos. ¿Qué importa? Si son o no son las osamentas de origen, el resultado puede ser que sean las reales osamentas, huesos o cráneos genuinos de sus propios restos, de los cuáles ya existen antecedentes de ello, por juicios derivados en pesquisas anteriores de investigación  ya realizadas. Y si no son ¿que es lo que se va a hacer? ¿Si identifican a los mismos que sus restos no son y han sido suplantados? y han sido ocupados sus puestos, entonces a ¿quienes rendimos homenaje  cada año?, ¿cada natalicio, cada fecha de conmemorar su muerte? Cada vez que se menciona a los héroes en la misma educación escolar, impartiendo clases de Historia de México. Sea por errores y omisiones se encuentran ya depositados, ya calificados y enumerados que más da, ¿cual es el costo beneficio por este dispendio innecesario?, se tiene que considerar esos detalles que son determinantes no hacerlo de forma radical.

Las respuestas positivas o negativas a cargo de los investigadores del Instituto Nacional de Antropología  e Historia, no dudamos que cada quien tenga que hacer su trabajo  originado y propuesto por alguien o el grupo coordinador para ser aprobado como parte de los festejos, pero ¿quién o quiénes? fueron los que sugirieron evitar el descanso de los Insurgentes Bicentenarios, y los que procuraron molestar el descanso eterno de los mismos, que en realidad no son motivo de preocupación alguna el resultado de ese examen. Si son respuestas negativas, ¿hemos estado homenajeando a restos equivocados al ser recolectados de primera instancia?, hay que agregar y es por decir algo en segundo grado, el gasto que representa  que es insulso, porque  son datos y gastos irrelevantes, por mas homenajes que se les hagan al ser exhumados, trasladados, reexaminados y exhibidos posteriormente un año para regresar al Palacio Nacional  en urnas o vitrina aparadores. Por esto mismo por la honra que merecen, se deben ahora dejar en paz, los huesos que tenemos y cráneos que estamos conformados son a fin de cuentas “casi” iguales, cual es el show que implica poner los nombres en urnas u osamentas completas o incompletas, realmente no le veo el caso y no hay ni existe propósito alguno que atraiga la atención y morbo colectivo.

Señores, son los restos de nuestros valientes y heroicos hombres que enfrentaron el acero forjado en espadas, blandiendo en defensa de la libertad y disparando balas con pistolas y fusiles arcaicos, la lucha cuerpo a cuerpo y machete en mano, enfrentando cara a cara una y en un sinfín de ocasiones en batallas, ofrendando su vida sin importar mas que terminar con la oligarquía de la Colonia, de un país extranjero que mal gobernaba y ultrajaba a sus habitantes, luchaban a escasos metros evitando el rugir de explosiones por los cañones enemigos, siendo alcanzado por los mismos, murieron en cantidades no determinadas, pero… ¿Quién vendió esta idea  para los festejos, que existen muchas ideas mas sin implementar?. Los Caudillos Bicentenarios no necesitan “enfrentar” ahora nuevamente sus restos inermes para presentarse y ser exhibidos, ¿cuál es la diferencia  si son los mismos huesos de dos siglos pasados?

Ante los connacionales, los compatriotas  que sabemos lo hicieron y se enfrascaron en carne y hueso por la lucha de la Independencia, no por la memoria de los restos de sus huesos. Mas se honraría a  ellos en no ser motivo de presentarlos como en pasarela en palacio. Parece que los estoy escuchando. Es mejor sin lugar a dudas dejar descansar a los personajes de historia patria. Sus restos dejarlos descansar en la Columna de la Independencia, convertida en su mausoleo principal, es donde deben seguir ya que no es nada mas de trascendental en saber, si los restos atesorados desde 1925, son precisamente los reales, ¿qué se gana con esto? Esta es  la palabra han sido atesorados, por que son un tesoro inamovible de hombres valientes emprendedores de causas ejemplares de patria y libertad, que no cualquier hombre de aquel entonces, decide enfrentar y liderar con inteligencia arrojo y valentía requerida, para poder convocar a un pueblo sometido bajo el yugo de los colonizadores en la Nueva España, para Iniciarlo con ese Grito de Dolores, por la Independencia, que hizo Hidalgo despertando a los más valientes y para terminar con la consumación de la misma once años mas tarde por Guerrero en el último bastión insurgente, acuerdo firmado con el abrazo de Acatempan, con la promesa y mentira traducida en el primer Imperio de México de  Agustín de Iturbide.

Tal vez nosotros no escuchemos o no alcanzamos a escuchar  los gritos de su silencio desde ultratumba, que reclaman por descansar con su epitafio (RIP) que procede del final del responso que la iglesia reza por los difuntos, bien ganado en la lucha por la Independencia de México y su soberanía,  traducido en la forma correcta del epitafio latino Réquiem aeternam dona eis domine. Et lux perpetua luce at ei. Es requiescat in pace. Amén. Traducido al idioma español…Descanse en paz. Amén y “así sea”.  Es mucho mejor decir: Descansen en paz, y todos declarando con Loor a los héroes y mártires Independentistas, por la gloria que nos han dado por herencia de una lucha obtenida, por la entrega en el fragor  de innumerables batallas, por otorgarnos ser soberanos en nuestro propio suelo, por constituir a base de sangre, sudor y fuego, este joven y nuevo gran  país de leyendas libertarias.

Queda ofrendarles, y más que decirles solamente ¡Gracias! Por esa entrega en cuerpo, alma y de todo corazón por su perseverancia en su valentía, sólo necesitamos alimentar esta nación, con la fe, y realmente exaltar su heroísmo palabra célebre que se ha olvidado o tal vez escondido que nadie desea usar es lo que necesitamos seguir teniendo en mente el ejemplo Bicentenario que festejamos para que siga siendo un gran y mejor  país  este ¡México Nuestro!.  

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