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Héroes Nacionales - May 16, 2010

Exhiben artefactos militares que pertenecieron al ejército norteamericano durante la Expedición Punitiva de 1916

primera vez al público. Los objetos hallados en sitios de Chihuahua, revelan los hábitos de los invasores extranjeros, así como nombres de compañías estadounidenses que se beneficiaron con la campaña militar.

La exposición temporal Villa y la Expedición Punitiva, que se presenta en el Museo Casa de Carranza, muestra los resultados de la investigación arqueológica desarrollada en torno al tema por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta). Se trata de latas oxidadas de leche evaporada y de carnes, así como de aceite para motor, refacciones, botellas de vidrio de bebidas embriagantes, lociones y medicinas, artículos que entre 1916 y 1917, usó el destacamento norteamericano en su incursión a México para buscar al jefe revolucionario.

Tales objetos fueron hallados por el arqueólogo del INAH, Antonio Porcayo Michelini, en diversos puntos de las ciudades de Ascensión y Casas Grandes, en Chihuahua, entre los que destaca sitio conocido como El Periquete.

Mientras Francisco Villa se reponía de la fractura de su tibia izquierda —producto de un balazo— en la cueva del Coscomate, los militares estadounidenses que le buscaban infructuosamente en territorio chihuahuense acallaban su frustración tomando whisky; costumbres de los invasores que ahora se conocen y cuyas pruebas se exhiben conjuntamente con objetos personales de Francisco Villa.

La muestra —que continuará vigente hasta agosto próximo en la galería del Museo Casa de Carranza (Río Lerma 35, colonia Cuauhtémoc)—, es una aproximación a los motivos por los cuales Francisco Villa decidió atacar la población estadounidense de Columbus, Nuevo México, el 9 de marzo de 1916; así como de la llegada de 10 mil efectivos de ese país al nuestro, para su “caza”, orden que no pudieron cumplir y que motivó su regreso a la Unión Americana, el 5 de febrero de 1917.

Acerca de la exploración que llevó a cabo la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH, en sitios de Ascensión y Casas Grandes, Chihuahua, Antonio Porcayo abundó que ésta tuvo lugar entre mayo y junio de 2004 con motivo de la construcción de una línea de transmisión eléctrica de la Comisión Federal de Electricidad.

De manera particular —dijo—, en El Periquete se localizaron varios materiales arqueológicos, militares y de uso cotidiano, pertenecientes al ejército estadounidense del momento de la Expedición Punitiva. “Es interesante notar que dentro de la colección de objetos recuperados se encontraron marcas comerciales de compañías norteamericanas que se beneficiaron mucho económicamente con la campaña militar”.

“Entre estas compañías estuvo la Morris & Company, dedicada a la venta de carne enlatada; la Frankfurt Arsenal, en el abasto de cartuchos y armas; y la Illinois Glass, que suministraba botellas de whisky. Esas compañías eran monopolios favorecidos por el gobierno americano para abastecer a su ejército y al parecer fueron los únicos ganadores de la expedición”, comentó Antonio Porcayo.

En ese sentido, los materiales encontrados en el sitio El Periquete muestran los hábitos cotidianos de los invasores, donde además de latas, refacciones y restos de botellas, se hallaron casquillos de rifles, herraduras de caballos e implementos metálicos para casas de campaña.

Villa y la Expedición Punitiva, reúne una colección de 80 piezas, que se complementa con objetos personales del Centauro del Norte: pañuelos de seda, cuellos de camisa, fundas de pistolas, cubiletes de cuero, así como balas de cañón, armas e insignias del Ejército Constitucionalista, la bandera Constitucionalista “Brigada Villa” (dedicada por el general Obregón a Venustiano Carranza) y una carta de Villa destinada al gobernador José María Maytorena, en la que manifiesta su descontento contra Carranza.

Esta colección pertenece al propio Museo Casa de Carranza; a Francisco Ignacio Villa Betancourt, nieto del jefe revolucionario, y al Museo Histórico Naval. Cabe citar que pensando en el público con capacidades diferentes, esta muestra temporal cuenta con cédulas en alfabeto braille.

A lo largo de la exhibición —cuyo guión museográfico estuvo a cargo de las investigadoras Martha Vela y Karla Zurián, de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH—, los visitantes también podrán apreciar diversas imágenes sobre la Expedición Punitiva y el general Francisco Villa, pertenecientes al Fondo Casasola de la Fototeca Nacional del INAH.

Dos mil soldados, doscientos aeroplanos…

El asalto a Columbus por parte de Villa provocó la reacción inmediata del presidente de Estados Unidos, Thomas Woodrow Wilson, quien envió una fuerza expedicionaria al mando del general John Joseph Pershing para perseguir al caudillo. Por otro lado, también un ejército de 10 mil carrancistas andaba tras él.

Una semana después del ataque, entró en territorio mexicano la primera de las dos columnas del ejército norteamericano compuesta inicialmente por cinco mil y posteriormente por 10 mil oficiales, soldados de caballería, infantería y artillería, así como varios aeroplanos que sobrevolaban las montañas y desiertos tratando de localizarlo. La orden era entregarlo vivo o muerto, por este motivo se instalaron campamentos en Chihuahua, entre Janos y Nuevo Casas Grandes.

Finalmente, después de meses sin éxito y ante la inminencia de la participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, el presidente Wilson ordenó la salida de las tropas de su país el 5 de febrero de 1917, lo cual significó una histórica derrota militar para el ejército estadounidense.

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