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Buenas Noticias - May 5, 2010

Restauran estandarte que fue enarbolado por Francisco I. Madero en el Club Democrático Antirreeleccionista de San Pedro, Coahuila

restaurado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) para ser exhibido en el Museo Nacional de Historia (MNH) “Castillo de Chapultepec”, en noviembre próximo con motivo del centenario del inicio del movimiento armado.

La pieza fue donada en los años 70 al MNH por la viuda de Madero, Sara Pérez, junto con otros objetos personales del revolucionario, conservados hasta esos años por su familia. De acuerdo con el historiador Salvador Rueda, director del museo, el estandarte es emblemático porque perteneció a un club antirreeleccionista fundado por Madero en San Pedro Coahuila, donde forjó su lucha contra el régimen de Porfirio Díaz.

“El estandarte refleja el pensamiento de Madero, explica el comienzo de la Revolución y los logros políticos del club que lo enarboló; condensa las ideas que compartía la mayor parte de la población mexicana en esa época: el cuestionamiento a la “estabilidad” porfiriana, de “justicia a secas”, y la lucha por el “Sufragio efectivo, no reelección”, sistema por el cual México se convirtió en uno de los pocos países latinoamericanos que no sufrieron una dictadura”, asegura Rueda.

“La insignia es emblemática, primero porque perteneció a un club fundado por Francisco I. Madero; segundo, porque San Pedro Coahuila fue el lugar donde se gestó su política y donde se habló por primera vez de la falta de democracia electoral, lo que dio pie a la reflexión que lo llevó a escribir el libro La sucesión presidencial de 1910”.

El estandarte está elaborado en raso de seda y algodón, su contorno superior está rematado por un galón y alrededor por cordones; tres de sus cuatro puntas inferiores conservan sus borlas. Su diseño es el de un pentágono irregular y en la parte de arriba está pintada la leyenda: Club Democrático Antirreeleccionista de San Pedro Coahuila,

“En el centro presenta la imagen de un gorro frigio (caperuza) de color rojo, rodeado por un resplandor de 45 rayos y la palabra libertad. Esta especie de capucha era un emblema libertario del siglo XVIII utilizado por los liberales mexicanos a lo largo de todo el siglo XIX”

De acuerdo con Emmanuel Lara, restaurador que se encarga de devolverle la “salud” a la pieza, la pintura que da forma al gorro frigio es óleo, mientras que el resplandor y las letras que lo rodean están elaborados con un pigmento brillante que da la apariencia de oro; a través del método de fluorescencia de rayos X se determinó que dicha tonalidad se hizo con latón y cobre molidos y mezclados con un aglutinante.

La intervención se realiza en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), a través del Taller de Restauración de Banderas, donde el tratamiento de cada pieza inicia con la investigación de los componentes de sus materiales.

Lara explica que el estandarte se encuentra muy frágil por la naturaleza de la seda, “es un hecho que esta tela se deteriora más rápido que el algodón, por eso se ve como un deshilachado uniforme con la pérdida de brillo.

“Además, algunas partes de la pintura al óleo y la dorada están deterioradas, a causa  de que el tamaño del forro en el que estaba montado era más pequeño”.

El tratamiento al que se somete al estandarte pretende subsanar estos problemas, para ello “diseñaremos un soporte de algodón al que pagaremos el raso con un adhesivo reversible, luego se le pondrá un nuevo forro del tamaño adecuado para que ahí descansen los elementos metálicos, que son demasiado pesados para el raso original”.

De acuerdo con el restaurador, una de las mayores dificultades de la intervención está en que la seda fue combinada con metales, “es un problema técnico pues se trata de materiales distintos: el metal es inorgánico y la tela es orgánica. Los metales se limpian con ácidos que pueden dañar la tela; el problema principal es en el galón y los cordones, por eso para iniciar su limpieza aún estamos haciendo pruebas, pues ambos tienen hilos metálicos.

El estandarte ya fue limpiado sobre una mesa con el uso de soluciones especiales, y se realizó un reacomodo de las fibras que estaban “despeinadas y enredadas”. “Con eso ya están lubricadas para poder manipularse y colocarse adecuadamente en el soporte”.

Actualmente se trabaja en el proceso de teñido de la tela que servirá de soporte, y que se pegará con un aglutinante reversible por la parte de atrás del raso original, de tal manera que los faltantes no se noten a la hora de unir ambas telas.

Por las características de su factura, el estandarte es una pieza que no puede ser exhibida de manera permanente; hace unos meses formó parte de la muestra dedicada a Bernardo Reyes; en noviembre próximo formará parte de las piezas que exhibirá el Castillo de Chapultepec para recordar efemérides de la Revolución, en un área pequeña del museo, donde también se planea mostrar medallas acuñadas en 1910 con motivo del Centenario de la Independencia, concluyó Salvador Rueda.

Fuente: (INAH)

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