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Cine - April 22, 2010

“Boogie, El Aceitoso” la película, en la Cineteca Nacional

inicia su carrera en los años setenta durante la guerra de Viet-Nam, y que desde entonces ha estado presente en todos los grandes conflictos bélicos del mundo, acumulando un largo historial de crímenes. Igualmente, cuando no está en algún conflicto internacional, Boogie es un matón a sueldo en su país, contratado tanto por la mafia, como por empresarios o políticos corruptos. El asesino encarna el ser antihumano como un producto más del capitalismo estadounidense, el último umbral de lo que Fontanarrosa llamaría “la americana forma de morir”.

La representación de Boogie en el cine es fiel a la personalidad de la historieta, aunque siempre resulta extraño escuchar la voz de un personaje de cómic que durante años sólo hablaba en el papel. La cinta nos muestra un protagonista profundamente inhumano o tal vez muy humano, como se quiera ver: Boogie es la representación de esa cruel humanidad que odia, que asesina, con un profundo desprecio hacia los que son diferentes, en el caso de Boogie desprecia hondamente a los judíos, los hispanos, los negros, los homosexuales, los pobres, los asiáticos, los comunistas (como en el Boogie de los años setenta), las feministas y todo lo que está en contra del “America way of life”. El personaje es la viva imagen de la maldad que aparece todos los días en los noticieros, brutalidad que sólo puede existir en el hombre, que por dinero o poder es capaz de destruir a su propia especie sin llegar a sentir el menor remordimiento.

La historia versa en un “trabajo” que tiene que cumplir para Sony Calabria, un jefe de la mafia, el cual consiste en la eliminación de una molesta testigo que puede enviar al capo a la cárcel, para ello Boogie será traicionado por sus jefes y de ahí se desatará una carnicería entre traiciones, intereses y venganzas. No obstante, y a pesar de recrear en cine inolvidables pasajes de la historieta de Fontanarrosa, mismas que aparecieron por años en la revista “Proceso”, la película sobreexplota esa faceta violenta de la tira cómica, haciendo de lado la aportación crítica de la historieta que por años distinguió a la fabulosa tira cómica de Fontanarrosa hacia el capitalismo, a la sociedad de consumo, la moral burguesa y la decadencia de los valores del “establishment” del Sueño Americano.

Vemos así que el argumento opta por una historia llena de violencia, sí, pero con un desarrollo convencional, absolutamente predecible, en ocasiones con un fino humor negro, pero nada más, y más tendiente hacia el entretenimiento, fórmula típica del cine comercial, un reto en verdad mayor, si conocemos lo complejo de la historieta original; así, se dejó ir la oportunidad de hacer, si no una gran película, por lo menos algo digno de reconocerse en cuanto a lo que podía constituir un mejor argumento. En lugar de ello vemos a un Boogie disparando y matando a diestra y siniestra, cosa que en términos de desarrollo llega a ser reiterativo y por momentos aburrido si tenemos en cuenta la psicología del personaje. No obstante, si usted disfruta de la tecnología de los dibujos animados no saldrá defraudado, pues la cinta muestra un impresionante trabajo que pone al cine latinoamericano de este género en un sitio que no le pide nada a las producciones del Primer Mundo.

Sin embargo, hay algo tan inédito como curioso en la película, vemos a un Boogie que empieza a hacerse viejo, no sólo de edad, sino de sentimientos, algo impensable para un asesino como él, por primera vez en su vida conoce el “amor”, ése es tal vez el rasgo más novedoso, tenemos la oportunidad de ver a un Boogie con achaques de la adultez , con más de tres décadas de mercenario y matón; algo muy interesante para quienes conocimos esta historieta desde sus orígenes, pues siempre nos intrigó saber cómo sería el Boogie del futuro, de nuestro tiempo.

“Boogie, El Aceitoso”, de Gustavo Cova; país, Argentina-México (2010); música, Diego Monk; edición, Andrés Fernández; producción, Illusion Estudios, Proceso, Hugo E. Lauría, José Luis Massa, Fernando Sokolowicz.

Comentarios a esta nota: benjamin.solis@azteca21.com

Foto: cartel de una película sobre un célebre personaje de cómic latinoamericano.
Cortesía: Cineteca Nacional.

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