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Festivales y Ferias - April 8, 2010

Rubén Blades y su música caribeña convierten la Plaza de Armas de Zacatecas en una enorme pista de baile

hora de retraso debido a una falla técnica que fue resuelta en medio de un público inquieto por que diera inicio el evento; los técnicos se movilizaron, iban apresuradamente de un lado a otro del escenario, hubo algunos intentos fallidos, una voz en el micrófono pedía un poco de paciencia, hasta que varios minutos después todo quedó listo y empezó la música con una introducción que recordaba al tema “Todos vuelven”, entonces surgió del fondo la figura de Blades, ataviado de un elegante traje y sombrero, para dar paso así a la gran fiesta hermanada por la música caribeña y el baile, convirtiendo a la plaza en una enorme pista de baile sin tregua al espasmo o al aburrimiento.

Blades dio las buenas noches a los miles ahí presentes, agradeció a las autoridades del festival y no dejó de expresar toda la noche su enorme agrado por conocer y tener la oportunidad de tocar en suelo zacatecano, aludiendo que si fuera por él se convertiría gratamente en embajador y promotor de esta “hermosa ciudad que no me imaginaba lo que me encontraría”, dijo. El compositor de salsa saludó al público de Zacatecas, también a sus paisanos panameños que ahí se dieron cita y a gente del barrio de Tepito de la ciudad de México, quienes acudieron especialmente a escuchar su música.  Así empezaron a tocar los primeros temas de la época del grupo Son del solar, “El padre Antonio y el monaguillo Andrés”, vieja canción de su etapa más social y política que ha distinguido buena parte de su carrera. En medio de la pieza dedicó unas palabras a la memoria del reciente aniversario del asesinato monseñor Arnulfo Romero, sacerdote salvadoreño asesinado en la década de los ochenta. Luego llegó el turno de “Cuentas del alma”, donde la moraleja es que en esta vida todo se paga; igualmente un tema clásico que arrancó gritos y aplausos: “Decisiones”, los ánimos subieron, y hasta el más arrítmico empezaba a mover los pies o hacía lo posible por dar algunos buenos pasos porque aquello era de un contagio de baile más rápido que la influenza. A esas alturas del concierto todos se movían al ritmo afroantillano, casi todos tenían que bailar a solas, pues el poco espacio impedía sacar a alguien y moverse a sus anchas, no había para más.

Blades, a sus 61 años continúa siendo un hombre versátil, musicalmente más maduro y con una energía en el escenario tan presente como en sus primeros días de cantante allá en su oriunda Panamá, así lo demostró en el festival, y entre pieza y pieza no dejó de expresar su admiración por esta bella ciudad y lo amable de su gente, un público al que calificó de generoso y cálido. Pasó entonces al siguiente tema con el que sacudió de nuevo a la concurrencia “Guayaba”, una canción de la época en que tocaba con Willie Colón, de inmediato muchos la reconocieron, las percusiones, los metales y los teclados sonaban a todo vapor inundando el centro de la ciudad con colores de la música tropical que se escucharían sin problemas hasta el Cerro de la Bufa.

Vinieron otros temas más, “Siembra”, una de las canciones con mayor contenido social de Rubén Blades, él siempre bromista, de buen humor en sus conciertos; también se escuchó “Mireya está contenta”, “Calle Luna, calle Sol”, así hasta pasar más allá de la medianoche, luego llegó una complacencia para el público con “Todos vuelven”. Blades arrancó suspiros con “Patria”, canción con toques regionalistas sin caer en exaltaciones nacionalistas. Ya para enfilarse al final fue el turno de “Buscando América”, al término Blades abandonó el foro, pero más pronto que tarde los aplausos le decían que regresara, y así lo hizo para cantar su canción emblema, la pieza más tocada por cualquier grupo de salsa que se precie de serlo: “Pedro Navaja”, ya en la madrugada del lunes, Rubén Blades se despedía en medio de la noche y la gente no sin antes prometer volver a tocar en suelo zacatecano y andar por la maravillosa ciudad.

Comentarios a esta nota: benjamin.solis@azteca21.com

Foto: Rubén Blades se mostró en su plenitud en Zacatecas.
Azteca 21/Benjamín Solís S.

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