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Festivales y Ferias - March 28, 2010

Concha Buika y Lila Downs prenden al público zacatecano

Mariza, tres grandes cantantes en un solo escenario, tres voces excepcionales, tres expresiones del sentimiento femenino, tres artistas representativas en una misma noche. Sin duda, todo auguraba un concierto inaugural memorable.

Había muchas personas que habían venido expresamente a verlas desde Durango, San Luis Potosí y Monterrey; de Jerez, Fresnillo y más lugares cercanos. El asunto era no perderse este gran suceso. Había detector de metales en los accesos a la Plaza y policías y vallas metálicas apostados en las calles aledañas; buena seguridad. Poco antes de las siete de la tarde, comenzó el acceso a la Plaza. Cada quien se acomodó donde quiso o donde pudo. El chiste era asegurar un lugar.

A las 20:30 horas, la Plaza lucía llena, excepto un extremo de las gradas desmontables. La gente comenzó a chiflar, a pedir a la cantante Buika, quería que comenzara el espectáculo. Entonces, la gobernadora del estado, Amalia García Medina, sentada en primera fila de la sillería, subió al escenario acompañada de David Eduardo Rivera Salinas, director del Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde”, y Arturo Saucedo, director de Vinculación Cultural del CONACULTA.

Habló del compromiso de su gobierno con la cultura, a pesar de los tiempos difíciles –económicos–, agradeció a sus colaboradores por su esfuerzo para consolidar el festival durante su mandato, “que seguramente debe continuar en el futuro”, mencionó a Francisco Goitia, de quien se cumplen 50 años de su muerte, a Manuel Felguérez y a Flor Silvestre, presentes entre el auditorio, invitó a los zacatecanos a disfrutar de las numerosas actividades, anunció el concierto inaugural de “tres mujeres” y dio por inaugurado el Festival Cultural Zacatecas (aún mencionado por la gente como la “Semana Cultural”, antecedente de éste).

Casi en seguida se escucharon los primeros acordes del piano y los gritos explosivos de júbilo de los espectadores. Por fin tenían a Buika frente a ellos. Poco a poco, la voz de la pequeña gran cantante negra fue erizando la piel de sus numerosos seguidores y derramando su arte y su desgarrador sentimiento interpretativo a través de canciones, la mayoría, de su más reciente disco: “El último trago”, que es un homenaje a Chavela Vargas (“Se me hizo fácil”, “Cruz de olvido”, “Luz de luna”, “El andariego”…), así como otras que la identifican con el público: “Mi niña Lola”, “Volver, volver”.

Al concluir su presentación, la gente le gritaba más peticiones, que no se fuera, que la amaban y otra, otra, otra… No hubo que esperar mucho. Buika regresó al escenario acompañada de tres excelentes músicos, encabezados por “Melón” el pianista, y antes de despedirse dio muestras nuevamente de que su excepcionalidad es producto de su autenticidad, de su capacidad de desgarrarse (¿entrañarse?) al vivir la letra de las canciones.

Apenas pasadas las 21:30 horas concluyó su concierto, dejando al público prendidísimo y preparado para Lila Downs, a la que solicitaba. Comenzó el cambio de instrumentos, la preparación del escenario… Fue tardado, pero, ante las protestas del público, aproximadamente a las 22 horas se escucharon los acordes del son jarocho “La iguana” y Lila apareció en el escenario refulgente, con falda y blusa amarillas, corsé, medias negras…

Fue el inicio de su show, de su performance, de su transformación en ave fénix, de su constante reinventarse, de su entrega desesperada al público, a su arte. Porque, a través de canciones que la han convertido en una figura de culto en nuestro país –y seguramente también en otros–, como “Agua de rosas”, “La cucaracha”, “La cumbia del mole”, “La llorona”, “La línea”…, Lila Downs derrochó vitalidad con su incesante recorrido del escenario y su espléndido manejo vocal, que le permite explorar cualquier tipo de canción y meterse en sus profundidades con la sabiduría y experiencia de una gran artista, enorme, como lo es ella.

Así, tras casi setenta minutos de actuación, se despidió del público, que la hizo regresar y concluir con “Naila”, otra de sus clásicas recreaciones, del oaxaqueño Chuy Rasgado. Al final, algunos admiradores la esperaron sobre la avenida Hidalgo y la artista accedió a tomarse fotos, a firmar discos y a intercambiar palabras con ellos, custodiada por policías estatales.

Total, que Buika y Lila Downs, una más introvertida, la otra más extrovertida, escénicamente hablando, prendieron la mecha de un gran festival de tal manera que nadie, o casi nadie, extrañó a la portuguesa Mariza, como tampoco nadie avisó del porqué de su ausencia. A modo de cierre espectacular de la jornada, cinco minutos de fuegos artificiales en el cielo alunado sellaron la inauguración de la edición 24 del Festival Cultural Zacatecas.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

Foto: Lila Downs durante su actuación en el Festival Cultural Zacatecas.
Azteca21/Gregorio Martínez M.

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