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Toros y Deportes - March 8, 2010

Plaza México: Salió el toro y… se acabó el cuento

barata, baratísima ha quedado por el ganado impresentable a veces y con las altas, muy altas, altísimas sospechas por lo romo de sus pitones y la condescendencia servil de ineptas autoridades que han tragado de todo como comparsas dignas de un espectáculo que ha ido perdiendo la grandeza, el lujo, la majeza y la incomparabilidad cuando se presenta con la seriedad, la integridad e imponencia.

Si a lo anterior se añade el bajo, muy bajo, bajísimo nivel de casta de la actual cabaña ¿brava..? mexicana, por demás comprensible resulta que plegados los ganaderos que manejan la mansedumbre, que no la bravura a las exigencias y caprichos de la torería extranjera que han venido ha presentarse en tentaderos de luces cobrando como corridas, pues ya…  Ya es entendible el paupérrimo balance que hunde todavía más a la SIESTA, que no FIESTA mansa que se monta.  Empero…

Empero, visto queda que saliendo el toro…  Se acaba el cuento.

Sí, porque toros, sin excesos de romana pero bien armados, es lo que trajo la cada vez más prestigiada ganadería de Barralva de los señores criadores y grandes aficionados que son los hermanos Luis y José Ramón Alvarez Bilbao que con procedencia de Atanasio Fernández del encaste Parladé y Conde de la Corte, tarde a tarde con sus ejemplares van lustrando hierro y divisa poniendo muestra de raza, de bravura, de casta enmarcadas en astados con movilidad, transmisión y emotividad que dan atractivo y mérito a todo lo que delante de ellos se realice teniendo a los aficionados con el interés vivo que solo EL TORO, — con mayúsculas por favor –, puede motivar.

Un triunfo ganadero cuando la corrida conformada con la seriedad que debe tener el que a la postre se significa como el eje y la víctima del espectáculo, tuvo el relieve de mantener cautivado al público dada la importancia que dieron las lidias.  Sí, lidias de toros, que no de novillotes adelantados.  Ejemplares con desplazamiento, con mucha movilidad; de los que embestían que no caminaban; de los que peleando en varas creciéndose al castigo, repetían, repetían y repetían.

No, no fueron los borregos tontorrones que tanto pululan por los mercanchifles taurinos…  Toros a los que había que podérseles con mando, con valor, con recursos, con entrega, con técnica y sitio, mucho sitio, que a la postre, a excepción hecha de Luis Bolívar que por andar perdido con la espada se quedó sin tocar pelo, sus alternantes, poco toreados y sin el oficio y ése pisar mandón para imponerse, llana y simplemente no…  No pudieron con los barralveños.

Humberto Flores se vio con voluntad y deseos pero desaprovechando dos astados de oreja, mereciendo su primero los honores de arrastre lento.  Nunca tomó la distancia ni la velocidad para templar toda vez que el burel que tuvo mucho fondo, le exigía que le dejara la muleta en la cara para conseguir ligar.  Sin colocación, no se puede y fue lo que le pasó al de Ocotlán que sin plan y por demás acelerado se perdió.

Con el cuarto en el mismo talante, impotente con un trasteo desvaído y aburridor que terminó aburrido el torero, más que aburrido el público y el de Barralva doblando por aburrimiento cuando sonaba un aviso de la autoridad.  Mala tarde, que sí…

Y si mala fue para el jalisciense, para el aguascalentense Víctor Mora debe ser de reflexión…

Simplemente naufragó, cuando sin sitio, sin recursos, sin oficio y con el valor justo para enfundarse en el terno estuvo muy por debajo de las condiciones de los de su lote, cuando el tercero tenía un lado izquierdo de consagración, — cómo metía el morro haciendo el avión –, con recorrido, con son, transmitiendo mucho y con un desplazamiento que le permitía al torero reponer lo justo dejándole la flámula, pero no, tras de cada pase era quitar el engaño y apurarse estando el artista a merced mirándose sin trazo, sin plan, sin estructura, sin ritmo, deslavazado y desdibujado naufragando, repito, y aburriendo, a lo que si se suma lo mal que anda con el acero llevándose avisos en sus dos, pues, insisto, tarde para reflexionar cuando muchos son los llamados y pocos, muy pocos, poquísimos los elegidos.

El contraste lo puso Luis Bolívar, un diestro fijo en las duras temporadas españolas acostumbrado a enfrentarse a toros de los que piden el carnet, y que contando con una buena escuela y un oficio muy bien aprendido a más del valor que se requiere para avanzar en esto, tuvo una actuación distinguida.

Con el que confirmó alternativa lució de capa con chicuelinas muy ceñidas que se le corearon, para con la zarga plantear una faena iniciada con dos cambiados por la espalda en el centro del anillo que emocionaron y después instrumentar varias series con la derecha mandando y templando rematadas con oportunidad.  Tuvo tono su labor pero….  Pero qué mal se vio con el estoque.  Cobrando media caída y tendida y otra casi entera desprendida vió cómo se le iba la oportunidad de ganarse un trofeo mas…

Mas, vendría el quinto, un barralveño que requería de un torero con poderío, con mando y con exposición que comprendiera el sitio en el que debía de ponerse y aguantar para meterlo en la muleta.  Así lo entendió Bolívar que había brindado a Luis Alvarez Bilbao, ganadero de esta tarde, y cuajó una faena de gran importancia y relieve…  Vamos de todo un señor matador de toros.  Entendió la colocación y la distancia centrando al bravo en la muleta y centrándose él para hilvanar series de toreo por abajo por los dos lados y con ambas manos teniendo al público en un puño.  Obra que mantuvo ritmo por la torería del colombiano y la emotividad del astado pero, ¡ayy..! de nueva cuenta cuando tenía ganada la oreja, no tuvo su espada el filo, — ni los procedimientos, ya que no se pasa en el embroque y tiende a meter la mano a la parte baja saliéndose de la reunión lo que le obliga a cobrar estocadas defectuosas –, recibiendo  un aviso tras de entera desviada que caló por el costillar y otro espadazo tendido y defectuoso.

De frente a la campaña hispana que se le presenta promisoria y de gran compromiso, Luis es un torero joven que cuenta con grandes condiciones de valor y de cabeza; cosa será de afinar la suerte suprema que le permita coronar sus faenas.

Mis palmas a los ganaderos para que sigan con la afición, el ánimo y el profesionalismo que les está recompensando el reconocimiento para seguir criando a Su Majestad ¡EL TORO..!

Cerrada la temporada…  Este cuento se acabó.

Correo electrónico:francisco@baruqui.com

Fuente: (Informador.com.mx)

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