Home Héroes Nacionales Renuevan “Casa de Morelos” en Ecatepec, lugar donde el insurgente José María Morelos pasó las últimas horas de su vida
Héroes Nacionales - January 21, 2010

Renuevan “Casa de Morelos” en Ecatepec, lugar donde el insurgente José María Morelos pasó las últimas horas de su vida

Sala de Arqueología que estará integrada por materiales paleontológicos y prehispánicos, encontrados en éste y otros municipios de la zona metropolitana del Estado de México.

Este recinto museístico, adscrito al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), fue motivo de importantes trabajos durante 2009, como el cambio de piedra y trazo de camino entre el edificio histórico del siglo XVIII (la Casa de Morelos) y la Capilla de San Juan Alcahuacan, la creación de una huerta,  así como de un jardín en el atrio de dicho oratorio.

También, se restituyeron los muros laterales de esa pequeña capilla que data del siglo XVI, así como los aplanados en ciertas áreas de la Casa de Morelos, informó Miguel Ángel Trinidad Meléndez, director del Centro Comunitario, al señalar que tales labores requirieron una inversión aproximada de 2 millones de pesos por parte del INAH.

A decir del arqueólogo, parte de los problemas de conservación de estos inmuebles históricos son consecuencia de la salinidad propia de esta región, ubicada en los remanentes de los lagos de Texcoco y Zumpango, esto sin contar el desnivel que el área patrimonial tiene con respecto de la arteria conocida como Vía Morelos, en Ecatepec.

Miguel Ángel Trinidad precisó que a la par de la infraestructura se ha trabajado en los aspectos museográficos de las distintas salas, de tal suerte que en este 2010 quedará lista la correspondiente a la Arqueología de Ecatepec, y dará cuenta de la ocupación humana en la región desde 200 a. C.

Las demás secciones, dedicadas a la figura de José María Morelos y Pavón, a la fotografía histórica del municipio y al arte contemporáneo creado por artistas locales, ya están abiertas a la visita.

“El acervo dispuesto en sala dedicada al Siervo de la Nación, que se ubica en lo que fueron la oficina y dependencias de la Casa del Real Desagüe (en la planta baja del edificio), está restaurado y las habitaciones sólo requieren de algunos arreglos en los acabados.”

La colección de la Sala de Morelos, así nombrada porque en uno de sus cuartos transcurrieron las últimas horas del prócer, incluye objetos de los siglos XVIII y XIX, entre ellos destaca un retrato del independentista, realizado en 1812 cuando éste volvió a someter al poblado de Chilapa (Guerrero); y cuadros con la imagen de los virreyes Don Juan Vicente de Güemes y Don Juan Ruiz de Apodaca.

En las habitaciones que abarca esta sección se tratan los temas de la Independencia, la vida de Morelos, su papel como constructor del Estado mexicano y su labor como militar. El resto de los apartados abundan en los pormenores de la aprehensión, los juicios a los que fue sometido el Siervo de la Nación y su fusilamiento.

Al respecto, Miguel Ángel Trinidad, el también investigador del INAH, comentó que uno de los atractivos de la nueva museografía es el cedulario, por medio del cual el visitante tiene la oportunidad de conocer documentos de la época, con su debida transcripción.

“Se trata de reproducciones de los textos originales, el público podrá observar fragmentos de la sentencia, los informes de la muerte y sepelio de José María Morelos y Pavón. También, sobresale una décima, escrita en abril de 1814, a través de la cual una mujer insta a sus congéneres a unirse a la causa de Morelos.

“De esta manera se busca que la temática sobre la Independencia y Morelos, contengan referentes de época mediante la colección, imágenes que otorguen sentido a la vida del héroe, y otros más que ofrezcan elementos de identidad a los habitantes de Ecatepec”, concluyó el responsable del Centro Comunitario de este municipio mexiquense.

Las últimas horas del Siervo de la Nación

Luego de hacer un alto en la capilla de “El Pocito” en la Villa de Guadalupe, donde pidió permiso para hacer una breve oración, José María Morelos y Pavón fue llevado nuevamente al carruaje en el que viajaba en calidad de preso hacia San Cristóbal Ecatepec. Era el viernes 22 de diciembre de 1815.

Según relata el historiador José Manuel Villalpando, coordinador ejecutivo nacional de las Conmemoraciones de 2010; era la una de la tarde cuando Morelos arribó al sitio que servía, entre otras cosas, de morada temporal de los virreyes, pues allí se alojaban antes de su entrada a la Ciudad de México.

Para menguar su hambre, se le ofreció un caldo con garbanzos en una de las habitaciones interiores de esta casa. Al terminar de comer, Morelos encendió un puro de hoja para fumar, como era su gusto.

“El coronel De la Concha se le acercó y afablemente hizo plática con él para distraerlo. Morelos comentó entonces que la tierra de este lugar (Ecatepec) le parecía demasiado árida y que, en cambio, el lugar donde él había nacido, la ciudad de Valladolid, en Michoacán, era el jardín de la Nueva España”.

“La plática —continúa su alocución José Manuel Villalpando— se interrumpió por el redoble de los tambores. Morelos sacó su reloj y vio que era exactamente las 3 de la tarde de ese viernes, y como él dijo, mismo día y misma hora de la muerte de Jesucristo. Se adelantó a ponerse en pie y le dijo al coronel realista: ¡No nos mortifiquemos más, señor Concha, venga, déme un abrazo!

“Le dijo al coronel que su sotana sería su mortaja, pues no había otra cosa con qué envolver su cuerpo. Un sacerdote se le acercó y Morelos le pidió un crucifijo para tenerlo en sus manos a la hora de recibir los disparos. ¡Señor, si he obrado bien tú lo sabes, y si mal, me acojo a tu infinita misericordia!, fueron las últimas palabras del caudillo.

“Se negó a que le vendaran ojos y después lo pusieron de rodillas. Le preguntó al sacerdote y al coronel si habría de recibir la muerte hincado: Sí señor, haga de cuentas que aquí fue nuestra redención, le contestaron. Una sola descarga bastó para matarlo, pero la patria jamás olvidó ni olvidará al autor de Los Sentimientos de la Nación”, concluyó su relato José Manuel Villapando.

Fuente:  (INAH)

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *