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Arte y Cultura - January 14, 2010

Joel Armando Hurtado propone crear un corredor cultural a las faldas del volcán Paricutín, para captar turismo

mencionado volcán.

El proyecto que adoptó este nombre, tras haberse cumplido tres ciclos de siete veces tres años desde el nacimiento del Paricutín, resultó seleccionado en la edición 2007-2008 del Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artísticos (PECDA) de Conaculta en la categoría Jóvenes Creadores, con la colaboración del gobierno del estado de Michoacán.

A decir de Joel Armando Hurtado, Tres Veces Siete es una idea que busca dejar una huella sobre el suelo de piedra.

“Una huella en sentido lineal y dinámica, como un trazo que le de vida a un corredor peatonal que al articularse y proyectarse con sensaciones de movimiento, dirección y cambios visuales tomen de la mano al morador y lo lleven a través de una secuencia de espacios y estímulos cuyo propósito será la de albergar las diferentes manifestaciones de las bellas artes que al complementarse con la arquitectura semiótica proyectada y cargada de simbolismos comuniquen y den testimonio en un eje sincrónico y también diacrónico de la historia y del acontecer natural”, precisó.

El autor del proyecto explicó que si bien la beca otorgada por el PECDA de Conaculta solamente garantiza la primera etapa que consiste en la instalación de un andador peatonal que envuelve la superficie volcánica, se complementaría con una serie de recintos al aire libre, museos de sitio e iconográficos, espacios escultóricos, espacios de meditación, monumentos, foros, ágoras y servicios complementarios,  integrados a la topografía existente e incorporarán y unirán a través de diferentes ejes compositivos a los hitos naturales como a la única estructura existente parcialmente visible que es la iglesia.

El arquitecto puntualizó que el propósito es crear el escenario para ser una trayectoria principal en ascenso, mediante la construcción de escalinatas, de tal forma que las formas arquitectónicas aparecerán conforme se suba al volcán.

A decir de Hurtado, una vez construido en su totalidad habrá pausas en el viaje; al final del recorrido, el visitante podrá disfrutar de un mirador y de una vista panorámica que le invite a la paz, pues si bien es cierto que se encontrará inmerso en la orografía de un volcán, éste -de tipo monogénetico-  ha nacido y muerto para quedar como un testigo mudo del devenir de la historia.

Entre sus planteamientos figura el  impulso a las bellas artes y el arte popular, con la creación de una serie de plazas públicas que, por un lado servirán de foros abiertos para los artistas;  y por el otro, que alberguen las distintas manifestaciones culturales autóctonas con el fin de emprender el rescate de esas costumbres y pugnar para que resurjan.

“Con esta propuesta se busca consolidar al Paricutín como un sitio de peregrinaje que invite principalmente a la región de la meseta tarasca, para que sea precisamente en este sitio donde tenga lugar una ‘implosión de cultura’ que exprese y reciba el rito de sus diferentes festivales, garantizando de esta manera la difusión y el conocimiento entre los visitantes de sus diferentes tradiciones que han pasado de generación en generación”, expuso.

De esta manera, Joel Armando Hurtado propone hacer del volcán  un nuevo punto de captación de turismo y de recursos, pues el complejo cultural  bien podría constituirse en un polo de atracción en el contexto de este singular paisaje natural.

A través de estos nuevos puntos de interés, tanto la población de la región como los turistas cambiarían la simple contemplación del Paricutín a distancia  por una visita en la que encontrarán diferentes centros de atención que vividos en forma individual, en familia o grupos, y refuercen los lazos de fraternidad entre los propios individuos.
Otro aspecto fundamental en el proyecto de Joel Armando Hurtado es el hecho de intentar que cada espacio en particular refleje un ecodiseño, entendido como un proceso acorde con el medio ambiente y no al margen o en contra de este, al mismo tiempo que sea innovador.

El arquitecto utiliza un lenguaje de influencia surrealista, sin prejuicios ni encadenamientos, “quiero que el lenguaje arquitectónico se entienda dadaísta, trasladar y comunicar con formas geométricas los conceptos implícitos de los que se ocupa la semiología de la vida cotidiana, a fin de atender no solamente el funcionamiento físico sino también el funcionamiento psicológico que comprende los estados anímicos de los visitantes.”
AMS    

Fuente: (CONACULTA)

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