El mundo según André - January 5, 2010

Tecnoadicción

alguna costumbre que
comenzó como gusto o curiosidad por algo, siendo aquello tan agradable, tan
conveniente y tan poderoso que resultó en obsesión o vicio.

Bueno, pues, yo me uno al grupo de los que han padecido de los efectos de
tal obsesión o vicio.

Me refiero específicamente a mi computadora, la cual dejó de funcionar
semanas atrás, obligándome a llevarla al centro de reparaciones donde le
cambiaron el disco duro que según pienso, se “ablandó” con tanto uso. Tras
de haber pedido el repuesto y haberle hecho las reparaciones
correspondientes, los técnicos me la entregaron una semana después.

La semana en la cual no tuve computadora, fue una de las más enervantes que
he sentido. Por primera vez en mi vida, tuve que reconocer que de hecho, yo
también soy un adicto. La constante costumbre de revisar el correo
electrónico, la comunicación mediante algún blog, la investigación de datos
en la red y otras actividades de esa índole, me han convertido en un adicto:
sufro de tecnoadicción semiaguda. Digo “semiaguda” porque aún no he
sucumbido a las delicias del BlackBerry®, del iPhone®, ni a los de la
computadora portátil, aunque presiento su presencia justificada en un futuro
no muy distante que marcará como un hito mi condición de futuro tecnoadicto
agudo vitalicio.

Afortunadamente, todas estas manías y obsesiones son legales, lo que me
permite dormir tan bien como un vigilante mal pagado. Claro, sabiendo que mi
computadora reside ahora de nuevo en mi casa, ayuda considerablemente.

¡Feliz adicción!

André Csihas
San Antonio, Texas
Enero de 2010

 

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