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Entrevistas - December 30, 2009

“Antologia della poesia messicana contemporanea”, de Emilio Coco, o una visión italiana de la poesía mexicana contemporánea

bota. Además, a participar en el Encuentro de Poetas del Mundo Latino. Amable, generoso y un tanto desvelado, el escritor italiano accedió a una entrevista mañanera en el vestíbulo del hotel donde se hospedaba, en la colonia Condesa de “esta caótica ciudad”, como él la llamó, en la que “no podría vivir”, pues sigue viviendo en su pueblo natal, boscoso y tranquilo, de quince mil habitantes. De hecho, quedó pendiente una charla más respecto de sus impresiones sobre nuestro país.

Emilio, hábleme de su “Antología de la poesía mexicana contemporánea”.

Son 30 poetas antologados y en la portada figura un dibujo de un pintor mexicano, Alfredo Castañeda, que vive ahora en Madrid y me dio este dibujo [“No digas mi nombre todavía”] para la portada del libro, muy bonito. Es la primera antología de la poesía mexicana contemporánea que se publica en Italia, existía una antes, de hace ya cuarenta años, la publicó un novelista italiano que vivía aquí, Carlo Coccioli, que escribía en español, en Italia era poco considerado pero en México era un escritor muy conocido. Él precisamente, en 1969, publicó una pequeña antología de poesía mexicana, de 133 páginas, donde había 27 poetas, vivos en aquel tiempo, el único muerto era Xavier Villaurrutia, pero de cada poeta sólo había un poema, así que era una muestra apenas, un mosaico, por lo que la que he preparado me parece bastante representativa del panorama poético contemporáneo mexicano, 30 poetas, vivos todos ellos. Empieza por Rubén Bonifaz Nuño, que es el más anciano, y termina por Mario Bojórquez, el más joven de todos, y están por orden alfabético: Bonifaz Nuño, Eduardo Lizalde…

Usted es hispanista, poeta, traductor y ya tiene publicada una antología de poesía vasca.

Es una antología que salió en 1991, creo, y se publicó en una editorial italiana muy conocida, Crocetti. ¿Cómo nació esta antología? De que conocí a algunos poetas vascos que escribían en castellano, pero no en euskera, a través de ellos empecé a conocer, a ahondar en la realidad de la poesía vasca contemporánea, pero yo no conozco ni una sola palabra de euskera, ellos me ayudaron traduciendo de éste al castellano. La antología tiene algunos poetas que escriben en castellano y otros que escriben en euskera, pero es muy representativa, y la Consejera de Cultura del País Vasco fue a Roma a presentarla en el Instituto Cultural Italiano, fue un éxito importante para ellos y para mí, porque fue también la primera antología vasca. A mí me interesa descubrir esas realidades menores que en Italia son poco conocidas, así que me intereso por la poesía vasca, la gallega, la catalana… Me interesan esas realidades poco conocidas.

Poco conocidas, pero de una gran riqueza poética…

Se puede descubrir a poetas importantes, muy valiosos, que no se conocen porque no se conoce la lengua. Generalmente, se publican antologías o libros de poetas cuya lengua es muy conocida, como el inglés, el francés, pero también hay realidades muy importantes en otras lenguas poco conocidas que, a mi parecer, hay que descubrir.

¿Cómo surgió su interés por la cultura española? Sé que también ha traducido teatro español.

Se remonta a cuarenta años, empecé… Bueno, yo me licencié en Lengua y Literatura Española en la Universidad Oriental de Nápoles y empecé con los poetas de la Generación del 27, García Lorca, Salinas, Jorge Guillén… Poco a poco, me fui interesando por los poetas más recientes, por leer antologías de poesía española contemporánea y me interesé por los poetas vivos, y empecé a traducirlos al italiano, y a publicarlos. También me he interesado por la poesía latinoamericana, conociendo poetas peruanos, chilenos, cubanos, sobre todo, y últimamente descubrí a los mexicanos.

Una decisión vocacional, profesional, pero, previamente, ¿cómo nació su interés por la lírica española, sobre todo si pensamos en la gran tradición italiana, de dónde le surgió el amor o la curiosidad por lo español?

Porque yo amo la poesía, pero no sólo me intereso por la poesía española, también tengo un interés enorme por la poesía de mi país, porque publiqué en España varias antologías de poesía italiana. Amo la poesía y el teatro, de ahí surge mi interés por la poesía española, pero no sólo ésta, también he publicado, por ejemplo, una antología de poesía corsa, de poetas corsos, porque amo la poesía y nada más, de ahí surge mi interés por la poesía española, italiana y últimamente por la de los países latinoamericanos, y porque también soy poeta. En México salió una antología de mi poesía, que tiene un título muy largo, “Contra desilusiones y tormentas”, un verso de un poema mío, que me publicó un poeta de aquí, Héctor Carreto, en sus Ediciones Fósforo, una antología personal de varios libros ya publicados.

¿A qué atribuye la proliferación de poetas en todo el mundo, de cultivadores de la poesía, ese interés continuo por ésta, a pesar de que se publiquen pocos ejemplares y se lean aún menos?

No sé contestarte, porque algunos aman la poesía, otros aman la novela, otros el ensayo; la poesía es una forma de escribir, cuando se dice que la poesía va a salvar el mundo, que es la más alta forma de expresión, que la poesía todo eso, yo no lo creo, escribo poesía porque me gusta escribirla, porque no sé escribir novela, no sé escribir ensayo, es una forma que uno elige, que siente más próxima a su manera de ver las cosas. Yo no creo que la poesía va a salvar el mundo, por ejemplo, la poesía no va a salvar nada ni a nadie, porque casi nadie la lee, en Italia y también en México, porque se lee generalmente novela, ensayo. La poesía no se lee ni se vende, aquí no sé, quizás menos, pero en Italia ni se lee ni se vende, sin embargo, hay tantos poetas, es una cosa que no sé explicar [ríe], quizás porque la gente cree que es más fácil escribir poesía, pero no es así, porque todo el mundo quiere escribir poesía, pero los verdaderos poetas son pocos, de este siglo quedarán dos o tres poetas en la historia de la literatura.

Leí en Internet unos sonetos suyos que tradujo Carlos Pujol, en ellos se advierte un espíritu reflexivo, pero también lúdico…

Mi poesía es muy irónica, no tomo nada en serio; son unos sonetos de amor, el libro se llama “Sonetos del amor tardío”, el amor de mi edad, hay mucha ironía, es el amor de una pareja que llega a mi edad, ya tengo 69 años, y mi esposa tiene tres años menos. Sin embargo, todavía hay amor, quiero demostrar que el amor no es sólo de la edad, de cuando se es joven, pues puede continuar bajo otra forma de ver las cosas cuando se acerca la vejez.

Emilio, si la poesía es otra manera de expresión, como la novela, qué es la poesía, pero no pensando en esa forma alta de expresión, sino en términos prácticos, cotidianos.

No sé decirte qué es la poesía, como te decía antes, para mí, no sé para los demás, es mi forma de expresión, que siento más mía, nada más.

¿Entonces es un artista?

Yo no sé escribir novela, de vez en cuando me piden reseñas, por ejemplo, para libros, pero es una dificultad enorme para mí porque no sé escribir reseñas, pero, como tengo nombre, todo mundo quiere que escriba una reseña o un prólogo para un libro de poesía, pero no me siento a gusto, no es mi campo.

¿Cómo surgió la idea de la antología de poesía mexicana contemporánea?

Surgió hace cuatro, cinco años, no me acuerdo bien. Estuvimos invitados a un festival de poesía en Murcia, en España, que se llamaba Ardentísima, ahí conocí a dos poetas mexicanos, a Héctor Carreto y a Homero Aridjis. Como ocurre generalmente en esos congresos, intercambiamos libros, les regalé mis libros de poesía y ellos los suyos. Yo no conocía nada de poesía mexicana hasta entonces, cuando volví a casa empecé a leer los libros de Homero Aridjis, me gustaron mucho, empecé a traducirlos al italiano, los publiqué en una revista romana que se llama “Pagine”, es decir, Página, y al director de la revista le gustaron muchísimo, me dijo: “Oye, ¿por qué no continúas con los poetas mexicanos?…”, porque yo en la revista me ocupo sobre todo de poesía española, en cada número salía un poeta español, “…estos poetas son muy interesantes, ¿por qué, en vez de los españoles, no sigues con los mexicanos?”, y de ahí nació mi interés por la poesía mexicana.

¿Qué libro lo deslumbró de la poesía de Aridjis: “Mirándola dormir”, “Perséfone”, “El poeta niño”…?

Me envió, cuando supo de mi interés, toda su obra reunida, que se publicó en el Fondo de Cultura Económica, es un tomo de ochocientas páginas, de ahí tomé sus poemas, de su poesía reunida.

¿Conoce “Los poemas solares”, que es relativamente reciente?

No, después de su poesía reunida, que salió hace diez años, ya no conozco otro libro. En la selección de los poetas me ayudaron algunos amigos porque yo no conocía a todos, me ayudaron, sobre todo Héctor Carreto y Marco Antonio Campos, a elegir los poetas que figuran en la antología, pero faltan nombres [es cierto; Alí Chumacero y Gerardo Deniz, entre otros, son los omitidos más célebres], no pueden estar todos en una antología porque, como dice Olivio Jiménez, “cada antología es un atentado a la justicia”, no pueden estar todos, pero los que están aquí son para mí poetas valiosos, todos.

Hábleme de la traducción, desde el punto de vista del oficio del traductor, como es usted.

Puede ser una traición, una reivindicación o la creación de un nuevo texto poético, porque yo traduzco siempre…, por ejemplo, cuando presentamos la antología en el Instituto Cultural Italiano leí un poema de Rubén Bonifaz Nuño, el primer poema que figura en la antología, “Para los que llegan a las fiestas”, que está escrito en endecasílabos, yo también así lo traduje, para conservar la musicalidad del poema original, es muy difícil, porque traduciendo… El endecasílabo es mi metro favorito, yo casi siempre escribo en endecasílabo, así que me encuentro muy a mi gusto cuando veo a un poeta que escribe en endecasílabos, y es como un reto para mí, cuando leí el poema de Bonifaz Nuño en italiano pareció a todos como si hubiera sido escrito en italiano, éste debiera ser el objetivo de cada traductor, es decir, aparte, más allá de las técnicas y esas cosas que no interesan nada, cada traducción, cada libro traducido debiera poderse leer como si hubiera sido escrito en la lengua del traductor. Por ejemplo, un libro de Homero Aridjis traducido al italiano como si él lo hubiera escrito en italiano, éste debiera ser el objetivo final de cada buen traductor, pero sabemos que no siempre es así porque a veces se hace una traducción muy literal de la poesía, se estropean los versos originales, de un poema muy hermoso se hace una traducción muy fea, pero el objetivo de cada traductor y el mío es que el poema pudiera leerse al final como si hubiera sido escrito en mi lengua.

¿Cuáles son las herramientas de un buen traductor de poesía al momento de verter un poema a otra lengua?

Para mí, debe conocer la métrica, el ritmo, todo lo que atañe a la forma de escribir poesía, tener cierta musicalidad en el oído, eso, porque de otra manera se hace de un hermoso poema, como decía antes, una versión muy fea, como si fuera prosa, y no puede ser. Por ejemplo, traducir un poema tan hermoso de Homero Aridjis, traducirlo al italiano a la letra y así resulta que es prosa en italiano, y un lector que va a leer este poema en italiano va a decir qué poeta tan malo, pero no es malo el poeta, la traducción es mala, el poeta nunca es malo.

En México, los tirajes de libros de poesía son limitados, reducidos, ya que tiene una visión de la poesía mexicana contemporánea, ¿qué opinión le merece, qué le ha dejado?

Es una impresión muy positiva, hay poetas muy buenos. En mi opinión, es un feliz descubrimiento, porque yo no conocía nada de la poesía mexicana y hay poetas muy buenos, de los poetas vivos, para no hablar de los poetas muertos, que son ya los grandes clásicos de la poesía mexicana. Así que valía la pena que un lector italiano conociera algo de la poesía mexicana a través de esta antología. Respecto del tiraje, tienes razón, en Italia pasa lo mismo, generalmente un libro de poesía de un poeta importante tiene un tiraje que oscila entre 500 y mil ejemplares, ¿por qué?, porque, como decía antes, la poesía no se vende. Si tú entras a una librería italiana, en los escaparates está todo lujosamente exhibido: novelas, ensayos, libros históricos, pero nunca aparecen libros de poesía; en un escaparate pequeño, si entras a la librería, encuentras cinco, seis, siete libros de poesía, que están siempre ahí porque nadie los compra, si tú vuelves al otro día, ahí los encuentras o si vuelves un mes después ahí están porque no se venden. La poesía se lee poco porque no es para todos, es para pocos lectores, porque no es muy fácil leerla, no es fácil. También la poesía que parece muy fácil tiene una profundidad enorme… No es fácil leer ni escribir poesía.

Entonces, ¿por qué llega a las librerías, por qué se obstinan los poetas en publicar sus libros?

Ésa es la paradoja de la poesía, que todos quieren escribirla. Cualquier persona quiere estrenarse escribiendo un poema [ríe], todos tienen un poema escondido en un cajón, es así, es la paradoja de la poesía.

¿Qué expectativas ha suscitado la antología?

No sé qué horizonte de expectativas se ha suscitado. Las antologías sirven para que el público se acerque a la poesía, un texto de poesía de un poeta solo no se lee generalmente, pero las antologías se leen más. ¿Por qué? Porque el lector generalmente quiere tener una idea de lo que pasa en el panorama poético de cierto país, y se venden mucho más que los libros de poesía de un solo poeta. Uno ve una antología de poesía, la compra para tener una idea de lo que pasa en cierto país. Por ejemplo, encuentras esta antología en una librería, la ves, la compras, a ver lo que pasa en México, pero si se traduce un libro de poesía de un gran poeta mexicano, como Octavio Paz, nadie lo compra, Paz es un gran poeta, premio Nobel, todo eso, pero un lector compra más una antología para tener una idea de lo que pasa en este país en referencia a la poesía. En general, se vende más una antología.

¿Cómo se publicó esta antología? Supongo, a partir de una conjunción de esfuerzos…

Este libro se publicó porque el editor tuvo confianza, es amigo mío, yo le propuse la edición de este libro y él lo publicó sin que hubiera subvención, sin que hubiera nada, porque le gustó la idea y porque era una novedad absoluta en Italia y nada más.

¿Cuántos ejemplares se tiraron?

Como primera edición se tiraron mil ejemplares.

¿Qué distribución tendrá en Italia y fuera de ésta?

En Italia sí se distribuirá, en otros países no lo sé, es muy difícil porque la distribución de la poesía es otro problema, ya no se vende en Italia, fíjate si se va a distribuir en otros países, pero en Italia sí se encuentra en las librerías, un lector la puede encontrar en las grandes librerías.

Además de Paz, que ya mencionó, ¿qué otros poetas mexicanos son conocidos en Italia?

Se conocen los grandes, los clásicos, los grandes poetas, Xavier Villaurrutia, Gorostiza, Paz… Pero sólo por un lector interesado.

¿Y Jaime Sabines?

Poco, se conoce muy poco.

¿De qué poeta mexicano le gustaría hacer un libro o antología? Me refiero a un poeta solo.

Encuentro más cercano, a mi manera de ver la poesía, a Marco Antonio Campos, es el poeta mexicano que más me gusta, la verdad.

En “Antologia della poesia messicana contemporanea” aparecen poemas y notas biográficas de Rubén Bonifaz Nuño, Eduardo Lizalde, Hugo Gutiérrez Vega, Sergio Mondragón, José Emilio Pacheco, Homero Aridjis, Eduardo Mosches, Roberto Arizmendi, Elsa Cross, Francisco Hernández, Antonio Deltoro, Marco Antonio Campos, Efraín Bartolomé, Eduardo Hurtado Montalvo, José Luis Rivas, Coral Bracho, Héctor Carreto, Carmen Boullosa, Víctor Manuel Mendiola, Vicente Quirarte, Fabio Morábito, Jorge Valdés Díaz-Vélez, José María Espinasa, Lucía Rivadeneyra, Pedro Serrano, Juan Domingo Argüelles, José Ángel Leyva, Dana Gelinas, Silvia Eugenia Castillero y Mario Bojórquez. Omisiones aparte, pues una característica ineludible de una buena antología es la polémica, ésta es una excelente muestra de la poesía mexicana actual, de su abundante producción y su gran calidad.

Emilio Coco, además de la ciudad de México, visitaría Morelia y Aguascalientes como parte de las actividades del “Encuentro de Poetas del Mundo Latino”, antes de retornar a Italia. Nació en el pueblo de San Marco in Lamis y es hispanista, traductor y editor. Entre sus trabajos sobresalen “Antologia della poesia basca” (Crocetti, Milán, 1994), “Teatro spagnolo contemporaneo” (Edizioni dell’Orso, Alessandria, 1998-2004), “El fuego y las brasas. Poesía italiana contemporánea” (Sial, Madrid, 2001), “Los poetas vengan a los niños” (Sial, Madrid, 2002) y “Poeti spagnoli contemporanei” (Edizioni dell’Orso, Alessandria, 2008). Su trabajo poético lo ha plasmado en libros como “Profanación” (Levante, Bari, 1990), “Le parole di sempre” (Amadeus, Cittadella, 1994), “La memoria del vuelo” (Sial, Madrid, 2002), “Fingere la vita” (Caramanica editore, Marina di Minturno, 2004), “Sonetos del amor tardío” (Alhulia, Salobreña, 2006), “Serodio amor” (Espiral Mayor, A Coruña, 2007), “Il tardo amore” (LietoColle, Falloppio, 2008; traducido al gallego, español y portugués), entre otros. En nuestro país, Héctor Carreto publicó “Contra desilusiones y tormentas. Antología personal. 1990-2006” (Ediciones Fósforo, 2007). Ha obtenido diversos premios y reconocimientos por su trabajo literario; en 2003, el rey Juan Carlos de España le otorgó el título de comendador de la orden de Alfonso X el Sabio.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

Foto: Emilio Coco durante la charla con Azteca 21 en octubre de 2009 en la ciudad de México.
Azteca21/Gregorio Martínez M.

 

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