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Espectáculos - December 29, 2009

Jorge Negrete, “El Charro Cantor”, sigue vivo en el corazón de la gente a 56 años de su partida

Antonio Salgado Herrera, en su “Poker de ases ranchero (Biblia artística de la mexicanidad)” (Compañía General de Ediciones, México, 1981), que no hace quedar mal a su nada modesto subtítulo.

Jorge Negrete murió en la cima de su gloria, inopinadamente. Joven, en plenitud de facultades y reconocimiento internacional. Había nacido en León, Guanajuato, el 30 de noviembre de 1911, con el país cimbrado por la revolución. En cuatro décadas de vida hizo cosas formidables. Militar, cantante, actor, líder sindical; a su muerte estaba casado con María Félix. Además, su partida de este mundo conmocionó a más de un país, a más de un continente, a millones de personas que lo idolatraban…

Ahora, a más de medio siglo de ausencia física, Jorge Negrete aún permanece vivo en el corazón de sus admiradores, quienes no lo han olvidado ni dejan de acudir al Panteón Jardín cada 5 de diciembre, fecha de su aniversario luctuoso. Como este año, que se cumplieron 56 de que cerrara los ojos definitivamente el ex líder de la ANDA. Fue sábado, lo cual contribuyó a que aproximadamente 200 personas se reunieran alrededor de su tumba y en el pasillo cercano, donde colocaron un templete y sillas para recordarlo. No obstante, las autoridades culturales y del espectáculo aparentemente ya no lo recuerdan, o simplemente no significa ningún atractivo para sus intereses. ¿Acaso hay otro que lo haya superado o incluso que se le pueda equiparar? Polémicas aparte, sólo Pedro Infante…

Entre los asistentes se encontraba mi buen amigo Luis Guzmán, quien me refirió que llegó alrededor de las ocho de la mañana al panteón, a pesar de que las actividades comenzarían a las diez y media. Sin embargo, no fue el primero en llegar, pues se le adelantaron unas diez personas. Los empleados de la delegación Álvaro Obregón ya estaban colocando el templete, también ya estaba Diana Negrete, la hija del inmortal cantante. El día amaneció un poco nublado y se sentía algo de frío. La representante de la Dinastía Negrete lucía molesta, pues al parecer el templete no correspondía al que había solicitado, incluso varios tubos estaban oxidados, por lo que ella mandó comprar pintura en esprái para cubrirlos. Tampoco llegaban las sillas, que arribaron antes de las diez, por lo que Diana tuvo que apartar varias para los invitados especiales, como el actor Fernando Casanova, don Mario Molina Montes, Lupita Infante, el periodista Ricardo Perete y su esposa Sally, miembros de la Secretaría de la Defensa Nacional y de Marina, de la Federación Internacional de Motociclistas…

Menciono esto porque son detalles que muestran cómo los mexicanos somos incapaces de cuidar y alimentar nuestros mitos, nuestras celebridades. Bah, nuestras autoridades culturales… ¡Y pensar que la sola presencia de Jorge Negrete hacía que se reunieran multitudes sólo para verlo en nuestro país y en otros! La misa comenzó a las 10.40 y estuvo a cargo, según Luis, del mismo sacerdote que ofició el pasado 18 de noviembre en la tumba de Pedro Infante. Como dije, quizás porque era sábado y, a pesar de lo antedicho, se anunció el acto conmemorativo en radio, hubo más gente que en los dos años anteriores; incluso un camarógrafo de Televisa estuvo presente, hizo unas tomas y se fue. La señora Diana agradeció a los soldados que, supongo, cumplieron con una orden e hicieron guardia ante la tumba con la intervención musical de la banda militar, acto que resultó muy emotivo para el público presente, parte del cual no asistió a la misa en la capilla del lugar por no perder su silla…

Posteriormente, comenzó el evento artístico, que tuvo soporte en el excelente Mariachi de la Secretaría de Marina, que felizmente no se fue pronto, como el año pasado. Así, se sucedieron por el escenario el tenor Enrique Méndez Moreno –sobrino de “El charro cantor”–, José Cárdenas, Gabriel Navarro, Diana, Jorge Rafael y Lorenzo Negrete, Zarco Gómez “La voz gemela de Pedro Infante”, algunos integrantes del ballet folclórico Xonahuican dirigido por Patricia Méndez; se había comentado que asistiría Humberto Cravioto… Al final del evento, todos cantaron “México lindo y querido”.

“Fue un homenaje precioso, todo organizado por la delegación Álvaro Obregón y mi madre. El pueblo de México guarda mucho cariño para sus ídolos y uno de ellos, como sabemos, es Jorge Negrete, el símbolo de México en el mundo de la música y el espectáculo, y la verdad es un orgullo para todos”, comentó brevemente Lorenzo Negrete, quien, añadió, ya está trabajando en su segundo disco.

Cabe mencionar que una admiradora viajó desde Puerto Rico, la señora Elsa, así como el notario público número 12 de Xalapa, Antonio Limón Alonso. También estuvieron una gran negretista, la señora Flores, la señora Victorina Ardemani y la señora Laura, quien llevó una reproducción de cuerpo entero de Jorge Negrete, Sandra Monge, hija del compositor Chucho Monge, y una hija de Manuel Esperón. También un grupo de hombres del pueblo, anónimos; al final, uno de ellos llevaba una guitarra, con la que se acompañaron a cantar varios temas del inolvidable artista al pie de su tumba, a los que se les unió en un par de canciones Jorge Rafael Negrete. Un gran momento, auténtico, espontáneo.

Al día siguiente, domingo 6, se realizó otro acto de homenaje en el parque “Alfonso Esparza Oteo”, en la colonia Nápoles, de la delegación Benito Juárez, bajo la conducción del tenor Enrique Méndez. Inició pasadas las 13 horas. Otro escenario, casi los mismos actores, otro público. Igual que en el panteón, predominaban las personas mayores. Otra vez, las sillas llegaron tarde y resultaron insuficientes, más por la cantidad enviada que por el exceso de público, integrado, en los mejores momentos, por un poco más de doscientas personas. Algunas fallas recurrentes en el sonido. También ahí estuvo Elsa, la admiradora puertorriqueña, fiel a su ídolo, a su recuerdo, a su leyenda.

Actuaron el guitarrista Saúl Flores y el pianista Tito Enríquez, el poeta Saúl Cohen leyó un poema en honor de Jorge Negrete, la cantante Rosario Palomino, Zarco Gómez, Diana y Lorenzo Negrete, el ballet Xonahuican. Nuevamente, cerraron con “México lindo y querido” en la voz de Diana, Lorenzo, Zarco Gómez y Enrique Méndez. Al filo de las tres de la tarde la gente comenzó a retirarse.

La conclusión de las actividades de homenaje en memoria de Jorge Negrete se efectuó el domingo 13 en el Salón de Usos Múltiples de la delegación Álvaro Obregón. El evento estaba anunciado a las 13 horas y a esta hora había muy pocas personas en el salón, quizás unas cien. De escenografía, una impresión con el rostro del charro inmortal y una leyenda: “A 54 años de tu partida sigues vivo en nuestros corazones. Con cariño: tu hija, tus nietos y el pueblo de México”. No hubo presupuesto para una impresión actualizada. A un lado, el Jorge de cuerpo entero de la señora Laura; abajo del escenario, sobre unas sillas, fotos del ídolo que llevó gente del público. Extraño o paradojas de la vida: contiguo se encuentra el Teatro de la Juventud, foro de más peso e importancia que dicho salón, ¿por qué no se hizo ahí? La respuesta posible: porque el teatro estaba rentado para un evento…

Diana Elisa Negrete fue la conductora y presentó a Benito y Taurino, guitarristas, que interpretaron un popurrí de canciones del ídolo guanajuatense. Después, la joven Karen Avilés leyó una especie de poema en prosa dedicado al cantante. Luego el mariachi que acompañaría al elenco de esa tarde: “Los Carreteros”, que interpretaron un par de temas en la voz de su propio cantante Leonel Marín. Enseguida, Rosario Palomino con otro par. Luego Gilberto Torres otro par. La cantante Sully, otro tema, seguida de otro joven intérprete, Emiliano. La concurrencia aumentó en otras cincuenta personas. También participó el ballet Xonahuican.

Continuó Mariano “El Mil Amores” y siguió Paola Sampayo, quizás uno de los mejores momentos de la tarde, pues la cantante lució su gran voz y logró prender al público. Lucero Campos no dejó que disminuyera el ánimo y conservó el buen ambiente con base en su falsete y acercamiento a la gente. El momento climático ocurrió con la participación de Lorenzo Negrete y la interpretación de dos canciones clásicas: “Ay, Jalisco, no te rajes” y “Me he de comer esa tuna”.

A continuación, le “dejó el paquete” a Lupita Infante, quien se presentó acompañada de su hijo José Manuel. Después Zarco Gómez, con el sentimiento a flor de piel y en la voz. Luego Diana Negrete leyó una carta dirigida a su padre, en la que le manifiesta su amor filial, y cantó un par de canciones, para después concluir la mayoría de los participantes con “México lindo y querido”. En el programa de mano que se repartió se anunció a Rafael Negrete, pero no se presentó, lo mismo que algunos otros, pero a su vez, varios no anunciados sí estuvieron… Eran aproximadamente las 16 horas cuando concluyó el homenaje a ese grande de la cultura popular mexicana conocido mundialmente como Jorge Negrete.

Como en las dos anteriores ocasiones, estuvo presente la señora Victorina Ardemani, una mujer elegante, madura, guapa, de ascendencia italiana, pero oriunda del Distrito Federal, quien amablemente compartió sus recuerdos de “El Charro Cantor”: “Yo estaba muy chiquita, pero Jorge Negrete era ‘el novio’ de mi mamá, aparte mi papá [ríe]. Además de niña, como mi mamá me tapizaba la pared de puras fotos de Jorge, yo decía: ‘Qué hombre tan guapo, tan interesante, muy gallo, tan todo, ¿no?, pues estaba muy chica, pero conozco la trayectoria de Jorge Negrete, una persona íntegra, todo lo que hizo, se me hace bonito, grande, siempre me agradó, desde pequeña… Sí, fui a los otros dos eventos, es muy bonito, la señora Diana se esmera por seguir haciendo esto, y trabaja mucho. Nunca me imaginé que iba a conocer a su hija, a sus nietos, a sus nietas, son cinco hijos de Diana, aunque siempre andan en esto tres. La gente que viene es grande, que conoció, vio y supo de Jorge Negrete, esa gente es la que sigue viniendo, la que sabe quién fue Jorge Negrete, de todas clases, por ejemplo, una señora en una camiseta se puso la foto de él con ella, abrazados, pues eso ya es amor, ¿no?, a mí no se me había ocurrido…”. Llaman a la señora Ardemani, por lo que se despide: “Bueno, si Dios nos da licencia, nos veremos el otro año…”. Efectivamente, por el amor de su hija, el esfuerzo de sus nietos, la solidaridad y admiración de compañeros y la fidelidad del pueblo mexicano a su ídolo, Jorge Negrete sigue en nuestros corazones y su recuerdo aún permanecerá en nuestra memoria durante muchos años más…

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

Foto: Parte del elenco participante en el 56 aniversario luctuoso de “El charro cantor”, en el Panteón Jardín de la Ciudad de México.
Azteca 21/Gregorio Martínez M.

 

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