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Fiestas Populares - December 20, 2009

Manjar infaltable en la Cena de Navidad es el guajolote, totol, huexolotl, pípila, pavo o cocono

pavo vino a suplir al hermoso y elegante pavorreal en las mesas europeas, dado su sabor con mayor textura y consistencia.

Aun cuando el origen de esta ave se remonta a los dinosaurios, en la actualidad sería muy difícil pensar en una cena de Navidad o de año nuevo sin un delicioso pavo recién horneado en las mesas familiares.

No se ha podido descubrir la etimología del vocablo, ya que no queda claro si se le definía como un ente conocido gigante o monstruoso; o por las características de su cara, por el moco que a mucha gente no le agrada.

En lo que sí se coincide es en su antiquísima presencia en la Tierra, señala el académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México, Marco Antonio Juárez, en el número más reciente de la revista “Quo”.

La aparición de esta especie está ligada a la familia de las gallináceas, por tanto es muy antigua. Se dice que es casi un dinosaurio vivo, pues las aves son los únicos animales que supuestamente sobrevivieron la hecatómbe de aquella época.

Destaca de los guajolotes ciertas características como su agresividad para defender su territorio y a las hembras: “son dos impulsos primarios ligados a este dinosaurio”, expresó el académico.

Guajolote, totol, huexolotl, pípila, turkey, pavo o cocono, son tan sólo algunos de los nombres que recibe esta ave, que también ha sido motivo de leyendas y parte de la literatura mexicana, entre ellos los cuentos de Juan Rulfo y poemas de Octavio Paz, como “Entre la piedra y la flor”.

Narraciones de espantos, seres encantados y aún en canciones, el guajolote es, pues, todo un personaje, y no sólo en las mesas decembrinas desde antaño.

De acuerdo con una leyenda mesoamericana del “Quinto Sol”, sobre la creación del mundo, se cuenta que los hombres del tercer Sol quedaron convertidos en esta especie.

Pese a que los guajolotes son animales domesticados, son sumamente agresivos para defender su territorio y a sus hembras, las cuales llegan a tener nidadas de entre 15 y 20 huevos, dependiendo de su edad, y la crianza de polluelos dura 28 días.

Sobre su aspecto, algunos consideran que son animales espantosos, entre otras razones por su cabeza descubierta de plumas, con carnosidades y protuberancias, además del moco que les cuelga del pico.

Otros, de gustos menos convencionales, ven en el guajolote un animal de extraordinaria belleza natural; auténticos Adonis cuando cortejan o defienden su territorio.

Son valientes, pendencieros, nunca evitan una pelea con otro macho que quiera hacer de galán con sus hembras. Tampoco dudan de enfrentar a otros animales o personas, si consideran que están invadiendo su propiedad.

“Bravura simpática en la que extiende las plumas de su cola como elegante abanico, a la vez que ponen rígidas sus alas y rozan el piso con las puntas; el azulado color de sus carnosidades da cuenta de la furia que los invade y, claro, el imprescindible sonido del aire contenido tambor profundo que pretende ser el equivalente de un rugido”.

No vuelan pero brincan alto para atacar con los agudos espolones de sus patas y hacen frente a su oponente, sea un rival de amores u otro contrincante.

Fuente:  (Notimex)

 

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