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Expos y Museos - December 15, 2009

Exponen fotos que muestran la fastuosidad con que Porfirio Díaz llevó a cabo las fiestas de mayor esplendor en la historia del país

del país, con motivo del Centenario de la Independencia, y que fueron el preámbulo de la Revolución Mexicana.

Desfiles, inauguraciones de edificios importantes, colocación de monumentos emblemáticos, elegantes fiestas para la diplomacia internacional y la aristocracia nacional, son algunas de las imágenes de esta crónica visual organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), como parte de las actividades alusivas al Bicentenario del inicio de la Independencia y el Centenario de la Revolución mexicanas, en la víspera de 2010.

Esta propuesta museográfica —que se mantendrá expuesta hasta el 30 de marzo de 2010—, es resultado de la curaduría e investigación de Carla Zurián, y el guión científico de Marta Vela, y brinda un recuento de lo que se vivió del 2 al 30 de septiembre de 1910, en las calles de la Ciudad de México.

Dividida en siete núcleos temáticos, la historia inicia el 2 de septiembre con el cortejo de la pila bautismal de Miguel Hidalgo, trasladada al antiguo Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, que fue remodelado para la ocasión. En esta sección, Momentos de la patria, se recuerdan además las fechas cívicas que se conmemoraron durante el Centenario.

El montaje continúa con los apartados La noche del grito, Una victoria alada, La modernidad y la arquitectónica de la capital, Colonias extranjeras, Las delegaciones de diplomáticos y Gran baile en Palacio Nacional.

El hilo conductor es una serie de fotografías procedentes del Sistema Nacional de Fototecas (Sinafo), captadas durante aquella época por diversos reporteros gráficos que cubrieron los momentos más relevantes del Centenario de la Independencia.

Las imágenes se acompañan de objetos de principios del siglo pasado; como medallas conmemorativas y documentos, y otras piezas que forman parte de los acervos del propio Museo Casa de Carranza, el Museo Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec”, el Instituto de Investigaciones “José María Luis Mora”, la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Chihuahua, y de coleccionistas particulares.

Entre las piezas destaca una recreación del Ángel de la Independencia, cuyo monumento original fue expuesto al público en la tercera glorieta de Reforma, el 16 de septiembre de 1910, en presencia del entonces presidente Porfirio Díaz.

“Su costo fue de dos millones de pesos y su construcción llevó más de una década. Es la última obra maestra de la antigua Academia de San Carlos, elaborada por el arquitecto Antonio Rivas Mercado y el escultor italiano Enrico Alciati”, según se narra en el cedulario.

Otro monumento que inauguró Díaz fue el Hemiciclo a Juárez, ubicado en la Alameda Central, elaborado en mármol de Carrara y del cual también da cuenta el recorrido museográfico a través de fotografías.

Las curadoras explicaron que los festejos del Centenario de la Independencia tuvieron un esplendor único en la historia de México. El programa se preparó desde 1907 y su objetivo fue mostrar al mundo la “pujanza” del gobierno porfirista. 

“Díaz quería demostrar la aparente potencia del país, según su lema ‘orden y progreso’. Para ello, tomó como ejemplo las celebraciones del Centenario de la Revolución Francesa y las Ferias Universales que eran populares en aquella época en todo el mundo.

“Hubo gran cantidad de invitados extranjeros que llegaron desde los primeros días de septiembre para asistir a todos los eventos cívicos, culturales y militares. El gobierno de México los hospedó en las mejores residencias de la aristocracia porfiriana; también fueron partícipes de espléndidas recepciones y paseos por la ciudad, en un alarde de lujo y ostentación.”, explicaron Zurián y Vela.

Según se narra en la exposición, los diplomáticos a cambio entregaron diversos obsequios y reliquias a la nación, entre los que destaca las estatuas de Luis Pasteur, otorgada por Francia, y la de Alejandro Humboldt, regalo del gobierno alemán. Esculturas que hoy se encuentran en Paseo de la Reforma, y de cuya entrega dan cuenta en la muestra las fotografías del Sinafo.

Además de los monumentos, Carla Zurián explicó que fue construida una cantidad impresionante de edificios que transformaron el aspecto de la ciudad. Entre estos, la exposición menciona a la nueva sede de la Universidad Nacional Autónoma de México, el anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria, el Manicomio General de la Castañeda, la ampliación de la Penitenciaria de Lecumberri y la Escuela Nacional de Maestros.

De acuerdo con las curadoras, la celebración más importante se llevó a cabo el 15 de septiembre. Todos los edificios gubernamentales, casas particulares y comercios del país engalanaron sus fachadas con listones tricolores y pendones con las efigies de los héroes. Se realizó un desfile militar y por la noche Díaz dio “el grito”, y la fiesta terminó con serenatas ejecutadas por bandas de la época.

Zurián y Vela explicaron que originalmente la fecha histórica es el 14 de septiembre por la noche pero Porfirio Díaz recorrió la celebración un día para hacerla coincidir con su cumpleaños, que era justo el 15 de septiembre. Señalaron que esa noche de 1910, voces revolucionarias maderistas entraron a la Plaza de la Constitución para lanzar repudios contra el régimen. “Fue el preámbulo de la Revolución”.

El Centenario en México 1910 se mantendrá vigente hasta el 30 de marzo de 2010, de 9 a 18 horas, de martes a domingo. El Museo Casa de Carranza se localiza en Río Lerma 13,  colonia Juárez. Entrada gratuita.

Fuente: (INAH)

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