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Por la Espiral - November 6, 2009

Los bancos ya pueden quebrar

México que las instituciones de crédito puedan quebrar.
Nada de viejos rescates al estilo del paternalismo del pasado donde se pasa factura al erario público una vez que el gobierno decide convertirse en interventor y aval de última instancia de las truculencias de los administradores, ejecutivos y dueños de bancos comerciales.
Por supuesto es un tema complejo y con demasiadas aristas éticas cuestionables como el permitir que una institución de crédito sucumba y con ella los ahorros de millones de clientes, para mucha gente el único dinero de toda su vida.
Lo que se impone es hacer lo políticamente correcto más en tiempos con décadas recientes de crisis financieras, quiebras bancarias, fraudes escandalosos, intervenciones del gobierno con rescates onerosos, protección a los dueños del gran capital, corralitos y absorciones de deudas y rescates por el lado del endeudamiento interno.
Si una empresa quiebra acontece la enajenación de los bienes,  concurso de acreedores, liquidación de los trabajadores,  extinción de los activos  y el reparto de caja, etc.
Empero, si un banco lo hace tiembla media sociedad y se entiende perfectamente por la delicada naturaleza de operar con dinero ajeno (de la gente) que a su vez sirve para colocarlo en créditos y financiamientos a otra parte de la sociedad, sean personas físicas o morales.
La actividad bancaria teje un entramado social y económico que no reproduce ninguna otra empresa, por eso que se acepte su quiebra de forma tan natural no hace más que quitarle al gobierno cierto grado de responsabilidad y decir a los ahorradores que no todos sus recursos cuentan con una protección bancaria.
Es  totalmente controversial y se tienen posiciones encontradas porque habrá juristas que vean totalmente válido que un banco quiebre y que pueda procederse de forma rápida y expedita a la enajenación de bienes y la liquidación de la institución; mientras que del otro lado, otros defenderán que no puede dejarse quebrar un banco y que todos los depósitos deben estar garantizados.
Lo que hay en el fondo es una palabra confianza y certidumbre, mismas que el paso de la globalización y la amplia penetración del capital extranjero en las más recónditas actividades en la economía han ido borrando.
¿Quién me garantiza en el mediano y largo plazo que la matriz española dueña de la institución financiera en la que guardo mis ahorros a miles de kilómetros de distancia y del otro lado del Atlántico no enfrentará graves problemas producto de malas inversiones en fondos o en valores de riesgo y que ello traducirá en problemas en la institución bancaria satélite?
¿Dónde está entonces la responsabilidad de los dueños bancarios y sus ejecutivos para tomar decisiones prudentes de administración de los ahorros de sus clientes y sus respectivas colocaciones?
¿Dónde está el gobierno, sus leyes, reguladores y supervisores bancarios quienes deben fungir como inspectores del sano funcionamiento del sistema bancario?
Tema delicado: unos a otros se echan la bolita, el golpe de quiebra de una institución bancaria dentro de la economía depende de su tamaño en número de clientes, cuentas, activos y pasivos.
Lo vimos en Estados Unidos con el impacto no solo interno sino externo de la quiebra de Lehman & Brothers uno de los principales bancos de inversión en el mundo.
Este colapso marcó un antes y un después en la evolución de la crisis financiera con epicentro en Estados Unidos, a tal grado, que el nuevo gobierno del presidente Barack Obama no le quedó más que comenzar a respaldar a los bancos como Citigroup-Citibank para impedir una mayor corrida financiera.
Para debate: ¿debe o no dejarse quebrar un banco sin importar las consecuencias sociales y económicas que pudiera provocar?
A COLACIÓN
En México uno de los puntos contra el salvamento de los bancos fue herencia del desaseo del rescate bancario implementado por el Fobaproa luego IPAB tras los primeros indicios en Banco Unión de que algo muy malo pasaba dentro de las instituciones recién privatizadas y mucho antes de estallar la crisis de finales de 1994.
Ya con el pretexto de la crisis (como sucede ahora) otros bancos fueron cayendo en problemas y los interventores del gobierno tuvieron mucho trabajo no para sanear sino para acabar de terminarse los balances y dejar a las instituciones tan baratas que no había forma de resistirse ante el capital extranjero.
Por supuesto que el Fobaproa luego IPAB se convirtió en Santa Claus, nunca se hizo justicia por los malos manejos de los dueños y administradores de los bancos y hubo mucha gente que también se sumó y dejó de pagar, total que prevaleció la irresponsabilidad entre unos y otros porque sabían que “papá gobierno” los rescataría.
Después de esa mala experiencia durante el gobierno del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León comenzaron una serie de reformas para primero, darle un nuevo tratamiento mercantil a los bancos y segundo, dejar de garantizar la cobertura de todo el dinero de los ahorradores.
Con el establecimiento de un régimen de seguros de depósitos inició una etapa de reducción gradual de la cobertura y garantía de los ahorros de los clientes en caso de quiebra bancaria.
El monto final de cobertura y que es el que aplica actualmente en México es de 400 mil udis, esto es, al valor actual de la udi de 1 millón 723 mil 704.40 pesos.
Es decir, ahora que el Congreso de la Unión aprobó la iniciativa de la Ley de Quiebras Bancarias se reconoce que una institución de crédito puede quebrar como cualquier otra empresa, se busca reducir su impacto fiscal y hacer expedito el proceso  de enajenación de activos, pago de los acreedores y de los ahorros.
Claro, si el día de hoy quiebra un banco, únicamente el IPAB garantiza la devolución de ahorros inferiores a 1 millón 723 mil 704.40 pesos, las personas con una cantidad superior no tendrían forma de recuperar su dinero, “el corralito” sería definitivo.
En México, actualmente el sistema bancario está compuesto por 41 bancos, todos están cubiertos por el IPAB, con una protección de manera gratuita y automática por el simple hecho de depositar tu dinero en el banco. Sin olvidar las restricciones en la garantía.
*Economista y columnista especializada. Con estudios de doctorado por la Universidad de Alcalá, tiene dos libros publicados y participa en distintos foros de radio y televisión con opiniones sobre educación financiera, economía y finanzas personales.  Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com

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