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Historia - November 6, 2009

De bodega a prisión y con el paso del tiempo convertida en museo, la Alhóndiga de Granaditas cumple 200 años

8 de noviembre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) inaugurará la exposición Imágenes de la Alhóndiga, integrada por fotografías antiguas del inmueble que forman parte del acervo de la fototeca Romualdo García, del Museo Regional de Guanajuato, cuya sede es precisamente este edificio de estilo neoclásico.

Asimismo, se desarrollará un ciclo de conferencias que se llevará a cabo del 9 al 18 de noviembre, en el patio de la Alhóndiga de Granaditas, en el que participarán diversos especialistas quienes hablarán sobre la construcción del inmueble y sus cualidades plásticas.

Entre ellos se encuentran María Guevara Sanginés, Alfonso Alcocer Martínez, José Tomás Falcón, Carlos Trejo Juárez, Marta Alicia Echeverría Mercado, Alfredo Ávila Rueda, José Antonio Serrano, Carlos Armando Preciado de Alba, y Enrique Arellano Hernández, director del museo.

Para el arquitecto Arellano Hernández, la construcción de la Alhóndiga representa una obra singular, realizada gracias a la tenacidad del intendente Juan Antonio de Riaño para asegurar la provisión de maíz, alimento de primera necesidad para el pueblo novohispano de Guanajuato, que hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX, había alcanzado la cifra de 80 mil habitantes.

Edificio emblemático de la Independencia de México, la Alhóndiga conserva huellas de los diferentes usos que ha tenido a lo largo de su historia: almacén, escuela, fábrica de tabaco, vecindad, cuartel y cárcel.

“Fue a partir de 1958 cuando se destinó a un uso digno de su valor histórico y arquitectónico, adaptándolo para funcionar como sede del Museo Regional de Guanajuato Alhóndiga de Granaditas, y difundir la riqueza histórico cultural del estado”, comentó Enrique Arellano.

El recinto alberga alrededor de nueve mil obras, de las cuales más de dos mil 500 corresponden a piezas arqueológicas de la cultura Chupícuaro. El Museo Regional de Guanajuato recibe cada mes a un promedio de 15 mil personas en temporada baja, y 29 mil en temporada alta, la mayoría estudiantes de preescolar a secundaria.

Reflejo de modernidad

Hablar de su construcción, implica remontarse a la época novohispana, cuando la sociedad guanajuatense vivía una etapa de bonanza. El Ayuntamiento de Santa Fe y Real de Minas de Guanajuato comisionó al maestro alarife José Alejandro Durán y Villaseñor para llevar a cabo el proyecto de la Alhóndiga, que se edificó en la cuesta llamada De Valdés, donde se localizaba el predio conocido como Granaditas.

El 7 de julio de 1797, el virrey Miguel de la Grúa y Branciforte autorizó su construcción, que dio inicio el 5 de enero de 1798 y concluyó el 8 de noviembre de 1809, con un costo millonario para la época: 218 mil 306 pesos.

Su estilo neoclásico contrastaba con el barroco de edificaciones de la región, como los templos de la Compañía de Jesús, San Cayetano en la Valenciana o San Diego. De este modo, la Alhóndiga reflejaba la nueva mentalidad de la época.

No obstante, poco fue lo que duró como almacén, ya que al suscitarse el levantamiento del cura Miguel Hidalgo y Costilla, algunos españoles encabezados por el intendente Riaño se  atrincheraron en la Alhóndiga de Granaditas con sus caudales, esperando resistir a los insurgentes que venían en camino. Al llegar al sitio, éstos lograron franquear la puerta principal, lo que dio lugar a una cruenta batalla en la que Riaño y varios hispanos murieron.

Testigo del triunfo del Padre de la Patria, la Alhóndiga también fue posteriormente escenario donde los realistas, encabezados por el general Félix María Calleja, determinaron exhibir —para escarmiento de los insurgentes— la cabeza del sacerdote, en una de las cuatro esquinas exteriores del edificio, donde también se colocaron las de Ignacio Allende, Ignacio Aldama y Mariano Jiménez.

Y ahí permanecieron las cabezas sostenidas por escarpias, hasta 1821, cuando al consumarse la Independencia, Anastasio Bustamante, capitán general de las Provincias Internas de Oriente y Occidente, ordenó retirar los cráneos e inhumarlos en el Panteón de San Sebastián, en Guanajuato.

“Castillo” convertido en museo

A partir de 1811, los usos de “El Castillo” —como se denomina popularmente a la Alhóndiga en nuestros días— fueron diversos. Se utilizó como almacén, escuela, fábrica de tabaco,  vecindad, cuartel de las tropas francesas, y en 1864, cuando el emperador Maximiliano de Habsburgo visitó la ciudad, determinó que el inmueble fuera convertido en cárcel, carácter que mantuvo hasta 1949.

En la década de los años 50, los gobernadores guanajuatenses José Aguilar y Maya y Jesús Rodríguez Gaona decidieron convertirlo en museo, con apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), bajo la dirección de Arturo Sierra, su primer titular.

Fue así como el 26 de junio de 1958 abrió sus puertas el Museo Regional de Guanajuato con una visión didáctica, a partir de colecciones de piezas prehispánicas, esculturas en madera tallada, estofada y policromada, óleos sobre tela y retratos, muebles y objetos del siglo XIX, así como textiles y objetos de cerámica, madera y latón.

Actualmente, las principales secciones son: Arqueología, integrada por las salas de Sellos Prehispánicos —objetos elaborados con barro y piedra con grabados de plantas, flores, animales, formas humanas, seres míticos y una variedad de formas geométricas—, Arte Mesoamericano —incluye una colección reunida a lo largo de 25 años por los pintores José Chávez Morado y Olga Costa—, y Cultura Chupícuaro.

Una segunda sección es la de Historia, que ilustra la segunda mitad del siglo XVIII, la estructura socioeconómica y política de la región, el papel de Guanajuato en el movimiento de Independencia, la República, el Juarismo, la Guerra de Reforma, las intervenciones Norteamericana y Francesa, el Segundo Imperio y el Porfiriato, mediante documentos, gráficos y planos.

La sección de Arte comprende las colecciones del pintor Hermenegildo Bustos, que cuenta con el acervo más completo de retratos, dibujos y dos exvotos, y que fue creada a iniciativa del pintor y promotor cultural José Chávez Morado (1909-2002) —director del recinto de abril de  1971 a noviembre de 1980—, y la del fotógrafo Romualdo García.

Él capturó con su cámara a varias generaciones de guanajuatenses y conformó el cuadro gráfico más completo de la vida porfiriana de la entidad. El museo alberga el archivo del artista, integrado por alrededor de 85 mil imágenes, entre negativos, placas de cristal, imágenes de fotógrafos anónimos, y negativos e impresiones de sus hijos Manuel y Salvador García.

Finalmente, la Sala de Artesanías Guanajuatenses exhibe el acervo formado por Daniel Rubín de la Borbolla hacia fines de los años 50, enriquecido por el pintor José Chávez Morado, quien también plasmó en los muros de la Alhóndiga dos murales: La abolición de la esclavitud (1955), y Canto a Guanajuato (1966).

La Alhóndiga de Granaditas también resguarda, en el Recinto de los Héroes, los mascarones esculpidos en bronce de Miguel Hidalgo y José María Morelos, realizados por Francisco Zúñiga; de Vicente Guerrero y Mariano Jiménez, elaborados por Tomás Chávez Morado; y de Ignacio Allende e Ignacio Aldama, que hizo Rodolfo González. Al centro, se encuentra el Escudo Nacional y una lámpara votiva que se enciende el día 28 de cada mes como símbolo de la Independencia.   
Fuente:  (INAH)

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