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Por la Espiral - November 2, 2009

Condusef: defender a beneficiarios

modificación.
Por lo que Hacienda no logró su cometido sabedora de que en el país  cada vez más instituciones financieras y comerciales añaden a sus créditos, prestaciones y servicios, un contrato obligatorio de seguro de vida o desempleo cuya prima debe ser naturalmente para  el beneficiario.
Hasta el momento, los ahorros para el retiro seguirán siendo de los trabajadores, independientemente de si son o no evasores fiscales, lo mismo  que las primas por seguros de vida, desempleo, pensión o viudez.
Una vez aclarada dicha situación, luego de que el IVA ya fue aprobado por el Senado para ajustarse al 16% y el ISR al 30%, le comento amigo lector, que el Sistema de Información sobre Asegurados y Beneficiarios de Seguros de Vida (Siabvida) fue creado por acuerdo mancomunado entre la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) y la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).
El  Siabvida atiende uno de los tantos reclamos que los usuarios de los seguros en México manifiestan, en este caso contra los seguros de vida, pero no lo hacen los asegurados, sino los beneficiarios de éstos.
Muchas personas ignoran que su familiar, esposa, esposo, o hijo, tenían incluido un seguro de vida en alguno de los servicios bancarios contratados; o en la agencia automotriz para el pago a plazos del vehículo o incluido dentro del contrato del crédito hipotecario; posiblemente en la empresa donde trabajaba o dentro del propio  recibo telefónico.
El punto es que  todos los días, minuto a minuto, alguien está adquiriendo un servicio o firmando un contrato para una hipoteca o un crédito de otra especie y ni siquiera repara en que, de entre las cláusulas pequeñitas, muy en lo recóndito incluye el pago de una póliza de vida añadida dentro del pago correspondiente del adeudo contraído por el cliente.
Además los ejecutivos no explican a los clientes la cobertura  y éstos a su vez no preguntan si el crédito, el servicio o la nómina de la empresa traen consigo un seguro de vida.
Otras personas lo saben pero no se toman la molestia de solicitar una copia de la póliza, conocer la cobertura, las restricciones, y sobre todo pensar en que deben señalar el nombre del o los beneficiarios.
Además de incluirlos, otro punto relevante es dar aviso a su o sus beneficiarios de que han sido considerados dentro de una póliza de seguro de vida, en cuyo caso deben saber el monto y la empresa que lo cubre.
Por desgracia la gente fallece y es cierto en la mayor parte de las ocasiones sus deudos más próximos ignoran datos de cuenta bancaria, pensión o seguros.
Para ilustrarlo con algunos datos, la Condusef reportó un expediente de   190 solicitudes de personas que desconocían la existencia de un seguro de vida de un familiar fallecido; en contrapartida, la AMIS buscó sus reclamaciones en su base de datos y logró localizar 37 pólizas de vida sin pagar. Tras este proceso inició un proceso de reclamación de  la cobertura para los beneficiarios.
De allí la  importancia fundamental de ser cautos y ordenados en todo lo que engloba derechos y obligaciones frente a terceros.
El desorden respecto a la situación con las aseguradoras es más agudo  en las cuentas con los bancos: las personas mueren y nadie de la familia reclama el ahorro. El resultado es un beneficio para la tesorería del banco.
Tras la implementación del Siabvida, las conversaciones de la Condusef encaminan hacia la Asociación de Bancos de México (ABM) para contar con un mecanismo igual de buena voluntad para compartir información con la Condusef acerca de las cuentas de ahorro, pagarés, otros depósitos que llevan tiempo sin movilidad, ni reclamación.
Resta aún esfuerzos por el lado de las afores, hay miles de cuenta sin movilidad de personas que ya debieron reclamarlas, algunas ignoran que son beneficiarias, otras fallecieron sin saber que perder el empleo no significaba renunciar a su ahorro en la afore. Lo más doloroso es que sus propios familiares lo  desconocen.
Este tipo de circunstancias finalmente terminan minando la confianza hacia el sector financiero porque la gente afectada se queda con la percepción de que no tiene forma real y efectiva de obtener lo que le pertenece.
Por ejemplo, no se sabe el enorme número de cuentas bancarias que han dejado personas fallecidas en instituciones de crédito, ¿qué pasa con esas cuentas si los familiares allegados ignoraban  su existencia? ¿O bien no tienen consigo el contrato respectivo? ¿Cómo lo reclaman? El único camino es el judicial.
Por ende, dentro del espacio de la cultura financiera y todo lo que la educación financiera pueda hacer para promoverla y mejorarla en el país, las instituciones tienen que hacer mucho por mejorar su transparencia y eficacia.
Partamos de que para millones de familias en México es su único patrimonio, sea lo de su afore, el cobro de la prima de seguro o el beneficiarse de la cuenta bancaria que dejó su pariente.
En materia de seguros por algo esta cobertura es una de las que más quejas genera en el país,  más allá de las letras chiquitas cunden sendas dificultades para que verdaderamente pueda darse un cobro expedito por una prima de seguro de vida.
En un país subbancarizado y con baja cultura hacia los seguros no ayuda el que la gente tenga conocimiento de trámites engorrosos y múltiples trabas.
Recordemos que los seguros de forma voluntaria en México nunca han tenido el auge que el sector asegurador quisiera, más bien funcionan gracias a que después de la crisis de 1994 las instituciones financieras decidieron añadirlos más allá del segmento hipotecario a prácticamente  todos los productos financieros.
Si no fuera por ello el panorama sería verdaderamente difícil para el sector asegurador en el país, por ende hay mucho por qué trabajar y coordinarse entre la CONDUSEF, la AMIS, la ABM y la CONSAR.
*Economista y columnista especializada. Con estudios de doctorado por  la Universidad de Alcalá, tiene dos libros publicados y participa en distintos foros de radio y televisión con opiniones sobre educación financiera, economía y finanzas personales.  Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com

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