Home Sitios Arqueológicos PRO-OAX apuesta a transformar el sitio arqueológico de Guiengola en una gran reserva ecológica
Sitios Arqueológicos - October 29, 2009

PRO-OAX apuesta a transformar el sitio arqueológico de Guiengola en una gran reserva ecológica

gran reserva ecológica.

Así lo dio a conocer el maestro Luis Zárate, miembro de Pro-Oax —fundación creada por el artista plástico Francisco Toledo— y diseñador del Jardín Etnobotánico, durante el segundo día del VIII Encuentro Internacional de Revitalización de Centros Históricos, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) y el Centro Cultural de España.

En el foro que tiene lugar en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en la Ciudad de México, con el tema central El paisaje urbano en las ciudades históricas, el también pintor hizo un balance del proyecto paisajístico aledaño al Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, sede del Centro Cultural del mismo nombre y que está bajo custodia del INAH.

Hacia la década de los noventa del siglo XX y apoyados por el arquitecto Saúl Alcántara, especialista del INAH, se definió que el entonces predio baldío de dos y media hectáreas, “debía contener un jardín, una colección viva, una institución educativa, científica. No un parque”.

Después de varios años, los resultados están ahí, es un espacio que los oaxaqueños han hecho suyo pues en él encuentran un microcosmos de su estado, uno de los más diversos de México tanto por sus ecosistemas como por su variedad etnolingüística (16 grupos indígenas con 154 lenguas vivas); detalló Zárate en el encuentro.

Para la creación del Jardín Etnobotánico del Centro Cultural Santo Domingo, se propusieron “reglas sencillas”, por ejemplo, “que no se construyera nada que sobresaliera del piso, que el edificio dominico estuviera relacionado con el jardín, la recuperación de los niveles y visuales históricos, que las asociaciones vegetales se sustentaran en criterios ecológicos, las cuales al crear unidades paisajísticas bien definidas, aumentarían las posibilidad de subsistencia de las especies trasplantadas”.

Asimismo —continuó Luis Zárate— “serían incorporados elementos de la jardinería tradicional, cercos vivos, enredaderas en algunos muros. Los caminos y pequeñas plazas estarían revestidos con piedra de colores de la Mixteca, a su vez, el trazo de los andadores sería una evocación de los diseños tradicionales en los textiles indígenas, esa misma geometría que fue reproducida en tantos ámbitos”.

A 12 años de distancia y como producto del trabajo colectivo, el Jardín Etnobotánico “ha establecido un diálogo con el edificio (de los siglos XVI-XVII), con su frontalidad y dureza, sus vacíos, sus patios, sus ventanas, sus balcones. Uno y el otro, a través de su continuidad, de su diversidad, su yuxtaposición de conceptos, el que transita de ordenamientos geométricos vegetales a laberintos visuales”.

En torno al millar de especies vegetales que ahí se encuentran, pulula un centenar de aves. Y aunque no se trata de un jardín escultórico, contiene obras del propio Francisco Toledo, Jorge Yázpik y Jorge Dubon.

Guiengola como reserva ecológica

Localizado a 15 kilómetros al oeste de Santo Domingo de Tehuantepec, en la región del Istmo, Pro-Oax encamina esfuerzos por convertir en una reserva ecológica a la elevación en donde se encuentra el sitio prehispánico de Guiengola, asiento del último rey zapoteca, Cocijoeza.

Zárate, integrante del Patronato, comentó en el VIII Encuentro Internacional de Revitalización de Centros Históricos —realizado en colaboración con el Instituto Italiano de Cultura y la UAM/Azcapotzalco—, que esta área le ha entusiasmado como reto mayor por tratarse de lugar de gran relevancia botánica, en cuyo interior sigue vigente la citada zona arqueológica.

“Bastaría una intervención mínima y cuidadosa para dotarla de acceso, un albergue y servicios. La sola idea de contribuir a crear allí una gran zona protegida, es estimulante e inquietante. Sin embargo, esto implicará convocar una fuerza, una energía organizada”.

“En Guiengola todo pareciera estar ajardinado, la gran peña resguarda en sus laderas empinadas una variedad extraordinaria de plantas y animales, la mayor parte de estos organismos son endémicos. A lo largo del año este paisaje presenta variaciones sorprendentes, del reseco matorral a la exuberancia sin límites”.

Cabe decir que Guiengola significa “Piedra sagrada”, Luis Zárate concluyó que se podría encontrar la armonía que permitiera a los vecinos del lugar, convivir con ese potencial cultural y ecológico. Para ello, “tendríamos que abandonar la noción reductora de que el hombre es el centro y la medida de todo”.

Fuente:  (INAH)

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *